SILENCIO E INDIFERENCIA SIMBOLOS DE AGRESION

SILENCIO E INDIFERENCIA SIMBOLOS DE AGRESION

SILENCIO E INDIFERENCIA GENERADORES DE VIOLENCIA

SILENCIO E INDIFERENCIA GENERADORES DE VIOLENCIA

viernes, 12 de febrero de 2010

EL PERDÓN LA PUERTA DE LA RECONCILIACION

El perdón es la puerta a la reconciliación en cualquier relación que necesita restauración y el paso previo para poder amarnos los unos a los otros. No se puede amar sin perdonar. El objetivo de la vida es el amor, si se guarda rencor no se puede alcanzar. El Señor, nuestro Maestro nos enseña:

…Perdonad y seréis perdonados… Lucas 6:37. Dios no nos perdona si nosotros no perdonamos.

El perdón es un bálsamo que emana del alma, alma de Dios. Nuestra alma, como esposa del alma del Señor también emana ese bálsamo, bálsamo, aceite balsámico que como lámpara e incienso, está encendida y es quemada por el fuego del Espíritu y llega al corazón, al corazón de Dios y al corazón del hombre, del perdonado, y del que perdona.

Perdonar no significa ceder siempre, dejar que el mal triunfe, ni dejarse pisotear sin justicia, sino comprender la esencia carnal del hombre que tiene un enfoque errado, una naturaleza que todos tenemos y que solo en Cristo se puede dominar. Si tenemos un objetivo espiritual claro de parte de Dios, podremos perdonar todas las ofensas que nos hagan, y también aprenderemos a entender que aquellos que son enemigos de Dios y blasfeman contra Su Espíritu no pueden ser perdonados. Ejemplo nos dio también el Maestro cuando trataba con los hipócritas, escribas y fariseos incluidos, llamándoles sepulcros blanqueados y raza de víboras.

Hay muchas circunstancias diarias en las que nos encontraremos que tenemos que pedir perdón o perdonar. Cuanto antes comprendamos que es un tema con el que viviremos a diario, antes podremos acostumbrarnos a perdonar con facilidad. Esto para los que son de un corazón misericordioso, pero que caen en el rencor. Hay muchos que tienen un corazón violento o egoísta y no pueden amar nunca.

Pero hablemos del perdón entre hermanos. En la naturaleza espiritual el perdón es el inicio de la reconciliación. La Biblia dice que si un hermano tiene algo contra nosotros y no hemos hecho las paces, no podemos venir a Dios a presentar ofrenda.

…Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23.

No esperes a tu hermano, sino búscale tú a él para la reconciliación. Acepta tu parte de culpa y error y escúchale, busca la paz y síguela. Si dos en Cristo se ponen de acuerdo en reconciliarle, el perdón ya está concedido también de parte de Dios y Su bendición se derrama sobre vosotros. Si hay que aclarar temas personales o espirituales, ¿con quien mejor que con un hermano en la fe y la amistad de Cristo para poder escuchar, hablar y trabajar para el bien de la fe, de la relación mutua, de la familia o de la Iglesia?

El hombre debe ser perdonado en tres situaciones

La primera ante Dios cuando aceptamos a Cristo como salvador y nuestros pecados son perdonados. De esta forma nos es remitida la culpa de haber vivido apartado de Dios o buscando salvarnos por nuestros propios méritos religiosos. Cristo llevó en la Cruz nuestros pecados y abre la puerta a poder sentir el amor de Dios en nuestras vidas. Si aceptamos a Cristo como salvador, somos perdonados y reconciliados con Dios y recibimos su amor y bendición.

La segunda ante quien hayamos pecado u ofendido, recibiendo el afecto de la persona, pero también ante esta situación debemos comenzar pidiéndole perdón a Dios y reconociendo la parte que nos toque de error. De esta forma somos reconciliados y siendo amados por nuestros hermanos. Del mismo modo perdonando al hermano que haya pecado contra nosotros, perdonándolo en nuestro corazón antes que se arrepienta.

Y la tercera a nosotros mismos, para que el acusador en la conciencia deje de acusarnos y se libere del sentimiento de culpa, sino no causa efecto. Esta es una artimaña del enemigo, el engaño, hacer creer al hombre que aun es culpable de aquello que ha sido perdonado. Cristo es nuestro Libertador.

…perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores… Mateo 6:12 nos recuerda Jesús en la oración más famosa de la historia, la oración básica al Padre, el perdón de deudas, y estas no son financieras, sino del alma y del espíritu, del corazón. Los sentimientos de la culpa han de ser perdonados, liberados del alma para que fluya con libertad el Espíritu Santo dentro de Su templo, nuestra alma, para que el amor de Dios emane en nosotros.

EL ORIGEN Y LA CAUSA DE NECESITAR EL PERDÓN

Una vez el discípulo de Cristo ha vencido a los gigantes enemigos del amor, puede perdonar de forma natural y automática, como la respiración, hasta setenta veces siete. Es entonces cuando, como parte del Cuerpo de Cristo puede formar parte del: …en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuviereis amor los unos por los otros… Juan 13:35. Por lo tanto el que no perdona, no ama, y el que no ama no puede ser Su discípulo.

Los gigantes que nos acechan en la carne, contra los cuales vencemos como discípulos de Cristo con el poder del Espíritu, son los relatados en Gálatas 5:19:

…Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios…

Ahora bien, si somos espirituales nuestra actitud nos prepara para lograr frutos que muchas veces comienzan con el perdón como continua Gálatas 5:22:

…Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros…

Si esto hacemos somos perdonados por Dios y tenemos las cualidades de un corazón pronto para perdonar. Por lo tanto para vivir sin las cargas que necesitan perdón cumplamos la Ley de Cristo, también en Gálatas 6:

…Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo…

Así pues, cuando un hermano ofende o hace daño, tratémosle con mansedumbre y sobrellevemos las cargas entre los miembros de la Iglesia y demostremos nuestro perdón y afecto en el trato y en las relaciones de amistad, porque todos ofendemos y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

…Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. Mateo 12:31.

ACTITUD DEL QUE PERDONA

Mateo 5:38.

…A cualquiera que te hiera en una mejilla, vuélvele también la otra…

…Al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa…

…A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos…

…Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses…

Reflexión: ¿Somos capaces de hacer esto? Si hemos de amar a nuestros enemigos, ¿cómo no perdonaremos a un hermano en Cristo?

Los amigos en la fe son un tesoro, así que luchen por no perderlos. Si se han dado cuenta, no es fácil encontrar verdaderos amigos en Cristo, así que ¿no le parece que merece la pena alimentar la amistad en el Espíritu?. Esta es la base de la Iglesia de Cristo, el amor y la amistad en afecto fraternal.

El objetivo del perdón no es la acción en si misma, sino la consecuencia, es compartir la amistad y el amor de Dios con nuestro prójimo, así que vaya a ver a su amigo o persona con la que no puede compartir desde hace tiempo y perdónela de corazón y trate de compartir y de minimizar las diferencias. En Cristo, si no es por motivo de enemistad contra Dios, a cualquier hermano con el que pueda estar enojado, perdónelo, ore y comparta la situación con el Señor para que Él le ayude a cambiar su corazón. Del mismo modo que la Ley si no se ve con los ojos de Cristo no se cumple, porque es un código, aquí estamos ante la misma situación, como el ejemplo que nos mostró Jesús con aquél que codiciaba una mujer en su corazón, y sin llegar al acto, ya Dios le considera adultero. El perdón es igual, si perdonamos protocolariamente no amamos, debemos mostrar por nuestro trato el verdadero perdón.

Si un hermano pide perdón porque ha visto su error, debemos perdonarlo, pero si nuestro corazón ya está entregado a Dios y conoce la carne humana, produce una reacción inmediata de recibimiento en el momento en que un amigo se arrepiente. …No dejéis que se ponga el sol sobre vuestro enojo. Efesios 4:26 y …Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Romanos 12:18. Cuanto le cuesta al hombre carnal perdonar. Lo grave es que al hombre espiritual, aunque algo menos también le cuesta, por eso Pablo decía que eran carnales; hombre espiritual me refiero al que ha nacido de nuevo. Así, pues, vemos que ni siquiera en esta nueva naturaleza el hombre perdona con facilidad, debe estar experimentado en quebranto como el Maestro, debe haber viajado al abismo de la soledad y a la isla del desprecio, al desierto del alma, donde sólo se encuentre con Dios, para que el Espíritu de Cristo, consuele su alma, y aprenda la naturaleza humana, para que comprenda como es en su interior, igual que el prójimo y la lucha espiritual que el enemigo del hombre siembra por el rencor y otras armas. La carne es una compañera de viaje que pone trabas al Espíritu, y en las relaciones, fuera y dentro de la Iglesia, pero con Él, vencemos los sentimientos de la carne que batallan contra el alma. El alma que no tiene a Cristo no puede perdonar de verdad porque necesita el amor de Dios, y ese amor lo trae el Espíritu de Dios, no viene dentro del hombre natural. El verdadero perdón no puede proceder del hombre natural, sino del hombre que sigue a Cristo y le ama, que lucha, ora y pelea espiritualmente la buena batalla, ora y ama a Dios.

La Biblia nos muestra las grandes vivencias de hombres y mujeres de Dios que han tenido que convivir con el desprecio, el olvido, la falta de reconocimiento, y sin embargo el amor de Dios, el cual muestra como se puede cambiar una situación de ira, enojo y rencor en una fuente de misericordia hacia aquellos que hicieron el daño, consciente o inconscientemente.

Para perdonar de verdad pues, como Jesús a sus verdugos, los cuales no venían a pedir perdón, como las setenta veces al hermano que pide perdón, el Maestro nos muestra en Su Palabra las enseñanzas de Su corazón que ha ido poniendo en los corazones de su pueblo durante la historia, que veremos en los siguientes Textos Bíblicos que puede leer en su Biblia, o en www.biblegateway.com/versions/i ndex.phpaction=getVersionInfo&vid=6& lang=9:

TEXTOS BÍBLICOS. CONSECUENCIAS DE LA INTERCESIÓN EN EL PERDÓN:

Génesis 18:24. Abraham intercede por Lot, para que sea perdonado.

Éxodo 34:9. Moisés intercede por Israel, para que sea perdonado.

1Reyes 8:30. Salomón intercede por Israel para que siendo perdonado, ore en el nuevo templo.

Salmo 32:1. David glorifica al Señor que perdona nuestros pecados.

Mateo 6:12 al 14. Jesús nos enseña en el “Padre nuestro” a perdonar.

Mateo 12:31. El pecado que no será perdonado.

Mateo 18:21. ¿Cuantas veces perdonaré a mi hermano?

Mateo 18:35. La profundidad del perdón que Dios busca en nuestros corazones.

Marcos 11:25. Nos enseña la actitud del perdón.

Lucas 3:3. Arrepentimiento para perdón de los pecados.

Colosenses 3:13. Perdonaremos como Cristo nos perdonó.

1Juan 2:19. Nuestros pecados nos has sido perdonados. Produce liberación.

DOS HISTORIAS SOBRE EL PERDÓN

José y sus hermanos en Egipto:

…Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

Los hermanos de José aún no han aprendido el valor del perdón, de cuando se perdona de corazón, se olvida el mal que he hayan hecho a uno, ya no cuenta. Del mismo modo el Señor Dios de misericordia nos perdona nuestros pecados cuando nos arrepentimos de corazón y ya no se acuerda más de ellos, nos mira como a sus hijos amados.

La abuela ciega y el nieto goloso:

Un día un niño oraba que Dios le perdonara porque había quitado dinero a su abuela para comprar golosinas. Temeroso de que sus padres lo descubrieran y castigaran cuando su abuela, ciega, palpase que le faltaba dinero. Un día le descubrieron las golosinas en el bolsillo y envoltorios de las que había comido. Preguntándole sus padres le sorprendió la reacción de su abuela, que como le quería tanto, y sabía que nunca le daban dinero para las golosinas, dijo a los padres que había sido ella la que le había dado el dinero, cargando ella con la culpa. El niño, a sus siete años no comprendía porque le pasaba aquello, pues sabía que robar estaba mal.

A Dios tampoco le agradó que el niño robase y aunque debía ser reprendido a su tiempo, ese tiempo llegó cuando fue un hombre y su abuela murió. En sus recuerdos, una abuela impedida, que no tenía muchas cosas con las que bendecir a su nieto que tanto quería, pero le dejó aquel legado, cubrió su falta y el niño un día comprendería que ella ya le había perdonado, porque sabía que no comprendía la profundidad de lo que hacía. El Señor también sabía que aquel niño cuando fuese padre debería educar a sus hijos. Además ese niño, ahora hombre, hablando con Jesús, su Señor y teniendo en la Biblia la guía para su hogar, tendría en cuenta aquella forma en la que su abuela, creyente y bondadosa, además del Señor, ya le habían perdonado, antes de que el mismo pidiera perdón de verdad y se arrepintiera.

El propósito del Señor con aquel niño dio un fruto duradero que sirvió para su paternidad, porque valoró la misericordia que Dios había tenido de Él en su actitud, la cual ahora aborrecía como hijo de Dios. Sería pues, en el temor de que sus hijos pudieran robar de mayores, donde estaría la verdadera disciplina orando por ellos para poder enseñar a sus hijos que no escondieran las cosas y a tratarles con cariño para que su relación fuese de amistad y confianza, y no solo de disciplina. Este, ahora hombre, se esforzaría en enseñar y educar a sus hijos para que fuesen honrados y obedientes. La bendición de aquel perdón, a su tiempo, fue mayor que si simplemente hubiesen castigado a aquel niño en aquel momento, pues seguramente habría seguido comprando golosinas a escondidas.

Con esta pequeña historia, hemos viajado con aquel niño para que viésemos, que el perdón no da fruto si primero no se otorga, y no solo en el corazón, sino en la actitud y el trato que se recibe y que damos, y en el ruego a Dios por Su misericordia, porque, como todas las cosas del Señor, da fruto a su tiempo.

CONCLUSIÓN
El perdón es una actitud del que ama, es anterior al arrepentimiento del prójimo que ofendió o hizo daño. No debemos esperar en nuestro corazón, sino darnos cuenta de la cantidad de circunstancias que hacen que tengamos que ser perdonados y que tengamos que perdonar. Si aprendemos esto seremos piadosos y podremos tratar con afecto fraternal, de modo que cuando nos pidan perdón recibamos con amor de Dios. Mientras tanto, si lo hemos intentado y no depende de nosotros, estaremos orando hasta que quieran, y si nunca quieren lo dejaremos en manos del Señor que conoce los corazones. No tenemos derecho a obligar a nadie a nada, las relaciones son del corazón, pero en el Cuerpo de Cristo es un mandamiento perdonarnos y amarnos unos a otros, pero depende de dos o más personas. Si una no quiere relacionarse con nosotros, no está en nuestras manos. También esto debemos perdonar, hasta que venga su tiempo.

…Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen… Lucas 23:34. Amén.

EL DIEZMO EN EL NUEVO TESTAMENTO

Los cristianos no estamos obligados a diezmar, pero de las leyes del diezmo podemos extraer principios orientadores para nuestra ofrenda hoy.

¿Debemos los cristianos diezmar? Algunos creen que estamos obligados a hacerlo. Dan testimonio de bendiciones recibidas por diezmar. Algunos de ellos, sobre la base de Malaquías 3:10 (“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa”), enseñan que debemos dar nuestros diezmos específicamente a nuestra iglesia.

Sin embargo, otros dicen que la ley del diezmo ha caducado, y los cristianos no estamos obligados a diezmar. ¿Estamos obligados a diezmar? ¿Dios nos bendecirá si diezmamos? ¿Estamos obligados a dar nuestro diezmo a nuestra iglesia? ¿Ha caducado la ley del diezmo? ¿Qué debo estar haciendo yo y mi familia en cuanto al diezmo? Buscaremos respuestas a estas preguntas en la Biblia.

Historia del diezmo en la Biblia

El diezmo antes de la Ley de Moisés. Abram dio a Mequisedec, sacerdote del Dios Altísimo, el diezmo de todo el botín obtenido al derrotar a los cuatro reyes invasores (Gn. 14:17-20). Parece ser un acto voluntario. En Bet-el Jacob prometió diezmar todo lo que Jehová le diera en su viaje a Harán (Gn. 28:20-22). Parece ser un acto voluntario, para persuadir a Jehová a cuidarlo y bendecirlo.

El diezmo según la ley de Moisés. Los israelitas eran obligados a dar un diezmo de la tierra y del ganado a Jehová (Lv. 27:30-33). Este diezmo era para el sostén de los levitas (Nm. 18:21). Un diezmo se debería gastar en banquetes en el santuario central cada año (Dt. 14:22-23, 26). Un tercer diezmo (o tal vez parte del segundo diezmo) debería darse cada tres años, guardarse en las ciudades y repartirse a los pobres (Dt. 14:28-29). El diezmo se menciona pocas veces más en el Antiguo Testamento:

1. Amós criticó a los israelitas porque diezmaban creyendo que así agradaban a Dios, a la vez que cometían injusticias contra los pobres e indefensos (Amós 4:4).

2. En la reforma de Exequias los israelitas llevaron el diezmo de la tierra del ganado al templo y lo depositaron allí (2 Crónicas 31:5-6). Se trata del diezmo para los levitas (v. 4).

3. En la reforma de Esdras, los judíos prometieron dar el diezmo de la tierra para el sostén de los levitas (Ne. 10:37), cosa que hicieron por un tiempo (12:47, 13:10, 12).

4. Malaquías acusó a los judíos de robar a Dios en sus diezmos, les instó a traer el diezmo completo al templo de Jerusalén (el único templo de los judíos) y les prometió gran bendición (Malaquías 3:8-10). Se trata del diezmo para los levitas.

5. En tiempos neotestamentarios los escritos rabínicos indican que los judíos daban importancia a por lo menos los primeros dos diezmos (Lc. 18:12, la oración del fariseo). Jesús reconoció que por lo menos algunos escribas y fariseos diezmaban de todo, y que lo deberían hacer, pero les criticó por creer que eso agradaría a Dios aun cuando dejaban la justicia, la misericordia y la fe (Mt. 23:23; Lc. 11:42).

6. No hay ningún pasaje neotestamentario que inste a diezmar después de la muerte de Cristo. Las únicas referencias al diezmo en Hechos-Apocalipsis se hallan en He. 7:2, 4, 5, 6, 8, 9; no instan a diezmar, sino que argumentan que el sacerdocio de Melquisedec fue superior al sacerdocio levítico, pues Melquisedec recibió diezmos de Abraham y, por lo tanto, también de Leví. El v. 5 indica que los diezmos eran parte de la Ley para Israel.

7. Los cristianos que diezman hoy por lo regular no piensan cómo aplicar todos los aspectos de la ley. Una excepción es la iglesia de Dios Universal: envían un diezmo a las oficinas centrales para ser repartido de allí entre las iglesias y ministros, ahorran un diezmo para un retiro anual de la iglesia en un hotel de lujo y dan el tercer diezmo a los pobres.

¿Están obligados los cristianos a diezmar hoy?

Para los cristianos, y especialmente los cristianos gentiles, los aspectos rituales de la Ley (por ejemplo, circuncisión, días sagrados, dieta, pureza e impureza) han caducado, pero las dimensiones éticas y de actitudes hacia Dios (por ejemplo, temor a Dios, amor al prójimo, 9 de los 10 Mandamientos) siguen teniendo aplicación a nosotros.

Los cristianos no estamos obligados a guardar los detalles específicos de la ley del diezmo: el porcentaje, dónde entregarlo, etc. De las leyes del diezmo podemos derivar principios y consejos que nos pueden orientar hoy, especialmente a la luz de enseñanzas neotestamentarias. Escojamos dos de los siguientes para ponerlos en práctica

1. Ofrendemos generosamente, sacrificialmente y con fe (2 Co. 8:1-3).

2. Ofrendemos para sostener a ministros (Fil. 4:15-16; 1 Ti. 5:17-18).

3. Ofrendemos para ayudar a los pobres (1 Ti. 5:3; Jn. 13:17-19).

4. Está bien gastar en banquetes y celebraciones para alabar, agradecer y honrar al Señor.

5. Sería sabio enseñar a nuestros hijos a diezmar para que, cuando sean adultos, decidan si seguirán con esa costumbre u ofrendarán de otra manera.

6. Dios bendice económica y espiritualmente a los que ofrendan generosamente (Lc. 6:38; 2 Co. 9:6-11; Fil. 4:19).
Quienes diezman hoy reciben bendición de Dios no por el porcentaje que dan, sino porque ofrendan generosamente.

7. A quienes no diezman, les recomiendo probarlo. A los que ya diezman, les recomiendo probar dando más.

Hable con el Señor acerca de los dos principios o consejos que usted escogió, pidiéndole poder y sabiduría para ponerlos en práctica.

Seamos fieles ofrendando generosamente,

ARMAS DE DIOS PARA VENCER A LOS ENEMIGOS

"Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortaleza derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo"(2 Corintios 10: 4-5)

Hoy en día escuchamos en muchas partes del mundo que estamos en un estado de guerra, tanto en lo militar, lo geográfico, lo ideológico, lo económico y lo espiritual. Y para afrontar dicha guerra cada quien se ha armado y preparado lo suficiente para vencer y lograr la gran victoria. Ante esta situación de violencia y dolor ni las Naciones Unidas o cualquier otro organismo de paz han sido capaces de controlar los abusos y excesos que conlleva una guerra. La guerra es un estado permanente de violencia y muerte, que se viene dando desde el origen de la humanidad.
En la Biblia encontramos muchos acontecimientos de guerras y de victorias. En el caso del pueblo Dios, en la mayoría de veces, Dios mismo peleó la batalla y logró la gran victoria final sobre sus enemigos. Un ejemplo, de los tantos existentes, es la batalla de David contra Goliat, donde David le responde a Goliat que lo vencerá en el nombre de Jehová de los ejércitos, porque de Jehová es la batalla (Cf. 1 Samuel 17:45-47). Dios a través de la historia utilizó a muchos de sus hijos e hijas para pelear y vencer, les dio armas poderosas para lograr la gran victoria final. A Moisés le dio una vara, a Gedeón una fuerza increíble, a Sansón una fortaleza oculta, a David una honda, y a otros la palabra con sabiduría.

Es cierto que estamos en una batalla constante contra el enemigo de nuestra fe en Cristo, Satanás, y que a pesar de los miles de años de combates y victorias, aún él sigue acechando nuestras huestes personales y comunitarias. Este hecho no lo podemos ignorar o dejarlo pasar en este presente siglo. Las señales y estragos de esta batalla contra las huestes del mal se pueden apreciar cotidianamente en todas partes del mundo. No debemos olvidar las siguientes palabras del Apóstol Pablo: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:10-18).

En estas circunstancias siempre nos preguntamos: ¿Cómo vencer? ¿Con qué armas? ¿Con qué ejército? Unos ejemplos podrían dar respuesta a estas preguntas. En el libro del Éxodo, capítulo 17, vv. 8-16 está registrada una batalla entre Amalec y Moisés. El resumen de esta batalla es que Moisés se subió a la cumbre del monte junto con Aarón y Hur; mientras que tomaba la vara de Dios, Josué ganaba la batalla, pero cuando bajaba la mano, perdían. Hasta que sus dos compañeros tuvieron que sostener ambas manos para poder derrotar al enemigo. Josué era el guerrero y Moisés el adorador. Este ejemplo nos demuestra que en medio de la batalla unos son los que pelean y otros son los que están en actitud de adoración a Dios para lograr la victoria final. Mientras tenemos las manos levantadas en actitud de adoración constante hacia nuestro Dios, todas las batallas se ganan; pero cuando bajamos la guardia, cuando nos dormimos en nuestros laureles, cuando dejamos de estar en relación cotidiana con nuestro Dios, las batallas se pierden. ¿Cuál es nuestra actitud en esta batalla contra el enemigo? ¿Somos todos guerreros? ¿Somos todos adoradores? Pienso que no. Cada quien responde según sus dones y habilidades que el Señor ha dado. Solo así podremos vencer (Cf. 2 Crónicas 20:21-22). Como creyentes y como iglesia debemos tener muy en cuenta este ejemplo. Para vencer en esta batalla, Dios nos ha dado muchas armas valiosas y poderosas, que no son carnales, sino que son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas…(Cf. 2 Corintios 10:4-5). Pero también se nos ha dado otras armas: la oración, el ayuno, la fe, la palabra de Dios, la adoración, la santidad, la esperanza, el amor, la predicación, los dones espirituales, la sabiduría y el discernimiento, entre otras. ¡Todas ellas con poder para derrotar cualquier ejército enemigo!. El ejército que Dios lo constituyen todas las personas que creeos en él, somos la congregación de todos los creyentes, este es el gran ejército del Señor en este mundo. En la batalla contra Benjamín todo el pueblo de Dios, como un solo hombre salieron a pelear y vencieron (Cf. Jueces 20:1-2). La batalla es de toda la iglesia y la victoria es del Señor.

Finalmente, la victoria ante cualquier enemigo, que atente contra nuestras huestes, es de aquellos y aquellas que han nacido de Dios y creen en él (Cf. 1 Juan 5:4-5). ¿Estamos preparados como iglesia para pelear la buena batalla y vencer en el nombre de nuestro Señor Jesucristo? ¿Cuáles son nuestras armas para vencer? Si es que no podemos vencer a nuestro enemigo es porque no estamos lo suficientemente preparados y menos estamos utilizando las armas que nos ha dado. Que el Señor nos prepare para la gran batalla y nos de la victoria final. Amén.

"¿DEJARA ALGUNA VEZ EL ESPIRITU SANTO A UN CREYENTE?"

Simplemente no, el Espíritu Santo jamás abandonará a un creyente. Esta verdad es revelada en muchos diferentes pasajes en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Romanos 8:9 nos dice, “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Este verso es muy claro en que si alguien no tiene la presencia del Espíritu Santo morando en él, no es salvo; por lo tanto, si el Espíritu Santo fuera a abandonar a un creyente, éste habría perdido su relación con Cristo, así como su salvación. Sin embargo, esto es totalmente contrario a los que enseña la Biblia acerca de la “seguridad eterna” de los cristianos. Otro verso que habla claramente de la permanente presencia del Espíritu Santo morando en la vida de los creyentes es Juan 14:16. Aquí Jesús dice que el Padre dará otro Consolador “para que esté con vosotros para siempre.”

El hecho de que el Espíritu Santo nunca abandonará a un creyente es visto también en Efesios 1:13-14 donde se dice a los creyentes que fueron “sellados” con el Espíritu Santo, “que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” La ilustración de ser sellados con el Espíritu, es una que indica propiedad y posesión. Dios ha prometido vida eterna a todos los que crean en Cristo, y como una garantía de que Él mantendrá Su promesa, ha enviado al Espíritu Santo a morar en el creyente hasta el día de la redención. De manera similar al pago de un enganche para adquirir un carro o una casa, Dios ha provisto a todos los creyentes con un “enganche” de su futura relación con Él, al enviar al Espíritu Santo para que more en ellos. El hecho de que todos los creyentes son sellados con el Espíritu, también es visto en 2 Corintios 1:22 y Efesios 4:30.

Antes de la muerte, resurrección y ascensión al Cielo de Jesucristo, el Espíritu Santo tenía una relación de “entrada y salida” con la gente. El Espíritu Santo moraba en el rey Saúl, pero luego se apartó de él (1 Samuel 16:14). En su lugar, el Espíritu estuvo con David (1 Samuel 16:13). Después de su adulterio con Betsabé, David temía que el Espíritu Santo se apartara de él (Salmo 51:11). Bazaleel fue lleno del Espíritu Santo para capacitarlo en la elaboración los utensilios necesarios para el tabernáculo (Éxodo 31:2-5), pero esto no es descrito como una relación permanente. Todo esto cambió después de la ascensión de Jesús al Cielo. Iniciando en el día de Pentecostés (Hechos capítulo 2), el Espíritu Santo comenzó a morar permanentemente en los creyentes. La morada permanente del Espíritu Santo es el cumplimiento de la promesa de Dios, de que siempre estaría con nosotros, y jamás nos abandonaría.

Mientras que el Espíritu Santo nunca dejará a un creyente, es posible que nuestro pecado “apague al Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 5:19) o “contriste al Espíritu Santo” (Efesios 4:30). El pecado siempre tiene consecuencias en nuestra relación con Dios. Mientras que nuestra relación con Dios es segura en Cristo, los pecados no confesados en nuestras vidas, pueden obstruir nuestra comunión con Dios y efectivamente apagar la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Es por lo que resulta tan importante confesar nuestros pecados, ya que Dios es “fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Así que, mientras que el Espíritu Santo jamás nos dejará, los beneficios y el gozo de Su presencia si pueden apartarse de nosotros.

PUEDE UN VERDADERO "CRISTIANO" PERDER LA SALVACION?

Antes de que esta pregunta sea respondida, debe ser definido el término “cristiano.” Un “cristiano” no es una persona que haya dicho una oración, o pasado al frente, o que haya crecido en una familia cristiana. Mientras que cada una de estas cosas pueden ser parte de la experiencia cristiana, no son éstas las que “hacen” a un cristiano. Un cristiano es una persona que ha recibido por fe a Jesucristo y ha confiado totalmente en Él como su único Salvador (Juan 3:16; Hechos 16:31; Efesios 2:8-9.

Así que, con esta definición en mente, ¿puede un cristiano perder la salvación? Quizá la mejor manera de responder a estar importante y crucial pregunta es examinando lo que la Biblia dice que ocurre en la salvación, y entonces estudiar lo que implicaría perder la salvación. Estos son algunos ejemplos:

Un cristiano es una nueva criatura. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Estos versos hablan de una persona que se ha convertido enteramente en una nueva criatura, como resultado de estar “en Cristo.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la nueva creación tendría que ser revertida y cancelada.

Un cristiano es redimido. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” (1 Pedro 1:18-19). La palabra “redimido” se refiere a una compra que ha sido hecha, a un pecio que ha sido pagado. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que revocar Su compra por la que pagó con la preciosa sangre de Cristo.

Un cristiano es justificado. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1). “Justificar” significa “declarar justo.” Todos los que reciben a Jesucristo como Salvador son “declarados justos” por Dios. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que desdecir lo dicho en Su Palabra y retractarse de lo que Él declaró previamente.

A un cristiano se le promete la vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). La vida eterna es una promesa eterna (para siempre) en el Cielo con Dios. Dios promete “cree, y tendrás vida eterna.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la vida eterna tendría que ser retirada. Si a un cristiano se le ha prometido vivir para siempre, ¿cómo entonces puede Dios romper esta promesa, quitándole la vida eterna?

A un cristiano se le garantiza la glorificación. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” (Romanos 8:30). Como lo aprendemos en Romanos 5:1, la justificación es declarada al momento de la fe. De acuerdo a Romanos 8:30, la glorificación está garantizada para todos aquellos a quienes Dios justifica. La glorificación se refiere a un cristiano recibiendo un perfecto cuerpo resucitado en el Cielo. Si un cristiano pudiera perder la salvación, entonces Romanos 8:30 es un error, porque Dios no puede garantizar la glorificación para todos aquellos a quienes Él predestinó, llamó, y justificó.

Podrían compartirse muchas más ilustraciones de lo que ocurre en la salvación. Sin embargo, aún estas pocas hacen abundantemente claro que un cristiano no puede perder la salvación. La mayor parte, sino todo lo que la Biblia dice que ocurre a una persona cuando recibe a Jesucristo como Salvador, sería invalidado si la salvación pudiera perderse. La salvación no puede ser revertida. Un cristiano no puede ser des-creado como nueva criatura. La redención no puede ser deshecha. La vida eterna no puede perderse y seguirse considerando como eterna. Si un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que retractarse de Su Palabra y cambiar de parecer – dos cosas que la Escritura nos dice que Dios jamás hace.

Las objeciones más frecuentes a la creencia de que un cristiano no puede perder la salvación son; (1) ¿qué hay de aquellos que son cristianos y continuamente viven una vida inmoral? – y – (2) ¿qué pasa con aquellos que son cristianos, pero luego rechazan la fe y niegan a Cristo? El problema con estas dos objeciones es la suposición de que “son cristianos” (1) La Biblia declara que un verdadero cristiano ya no continuará viviendo una vida inmoral (1 Juan 3:6). (2) La Biblia declara que alguien que se separa de la fe, demuestra que realmente nunca fue un cristiano (1 Juan 2:19).

No, un cristiano de verdad, no puede perder la salvación. Nada puede separar a un verdadero cristiano del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Nada puede arrebatar a un verdadero cristiano de la mano de Dios (Juan 10:28-29). Dios quiere y tiene el poder para garantizar y mantener la salvación que Él nos ha dado. Judas 24-25 dice, “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros in mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.”

miércoles, 30 de diciembre de 2009

PARE YA DE MENTIR

Muchos vivimos en derrota por mentirnos continuamente. He aquí cómo podemos programar de nuevo la mente.
La gente se habla a sí misma en todo momento en que se halla despierto. ¿Le sorprende saber eso? ¿Acaso pensó que usted era la única persona que sostenía un soliloquio? La pregunta no es si usted habla consigo mismo, sino "¿qué se dice a sí mismo?". ¿Acaso se nutre usted de la verdad o el autoengaño?
Una íntima amiga mía sostiene un soliloquio prácticamente en todo momento y de forma audible. Hace unos años, cuando llevé un ministerio de oración a Egipto, esa misma amiga fue mi compañera de habitación durante esa estadía. Cada mañana, ella platicaba consigo misma, y se reía sola mientras se maquillaba. Un día le dije: "Tú no necesitas conversar conmigo, ¡si te la pasas muy bien tú solita!".
Los psicólogos indican que la persona promedio tiende a decirse de 40,000 a 50,000 cosas a sí misma diaria­mente. Un 70 por ciento o más de esas expresiones son cosas negativas. Sin embargo, los atletas profesionales considerados como excepcionales expresan que reducen su autoplática a unas 20,000 expresiones o menos, y menos del 50 por ciento de éstas son negativas.
Tanto el pensamiento positivo de concentración como el sostener un soliloquio resultan ser factores críticos de usted querer moverse de la persecución a la victoria. ¿Por qué? Porque "la fe es por el oír" (Romanos 10:17). Su sistema de creencias se crea basado en lo que usted piensa y lo que usted se dice a sí mismo, ¡y no tan sólo en lo que usted diga en voz alta!
Si un comercial de televisión y demás formas de anuncios repetitivos no fuesen eficaces en la venta de productos, nadie pagaría por transmitirlos. Pregúntese: "¿qué es lo que le anuncio y vendo continuamente a mi subconsciente (o ser interior) mediante mi soliloquio?".
El subconsciente no tiene poder alguno para ejercer juicio, sino que simplemente graba la información y las experiencias a medida que sucedan, toma como verdad lo que se dijo, y entonces lo cree. El abuso en específico es parte de una campaña de mercado que el diablo diseñó para venderle a usted el fracaso personal.
Es por eso que las palabras que salen de su boca (lo que les diga a otros), las meditaciones del alma (lo que usted mismo se diga) y las palabras de los demás (las dichas por alguien a quien escuchó), sean positivas o negativas, determinan muchísimo lo que usted piensa, lo que hace y en quién usted se convertirá finalmente. Lo que usted se diga siempre debe ser aceptable ante los ojos de Dios.
Usted nunca está desempleado; siempre tiene el trabajo de ser el guardián de su mente. Usted determina lo que se permitirá ver, oír y pensar. Es usted quien debe aprenderse la Palabra de Dios si intenta retar y captar cualquier pensamiento que sea contrario a la voluntad del Señor y llevarlo ante Él con verdad (ver 2 Corintios 10:4-5).
Personalmente, Dios lo hace ser res­ponsable del templo que le dio a cuidar. Por consiguiente, evite amistades y compañías negativas. Filtre las películas que vea, la música que escuche, las transferen­cias cibernéticas que vea, y las revistas y libros que lea.
Bien dice el dicho: "Su actitud determina su altitud". Definitivamente, su actitud afecta su relación con Dios y los demás e igualmente afecta su salud —mental, emocional y física— y, de ser una negativa, lo llevaría a un soliloquio perjudicial.
Es posible que nada pueda afectarle adversamente su actitud de la misma forma que lo haría una herida causada por otra persona. La gente que está dolida u ofendida, suele luchar contra el hecho de perdonar a la persona que le causó el dolor, a sí mismo y hasta a Dios. El resultado de los pensamientos, los sentimientos a causa de la falta de perdón y la amargura, producen no tan sólo una actitud negativa, sino enfermedades y dolencias físicas.
Tal vez una de las razones por las cuales su actitud pueda causar enfermedades, dolencias y otras formas de tormentos es que determina también el nivel de su estrés. Algunas personas "acumulan" su estrés y lo llevan en silencio, mientras que otras lo "gritan" y ventilan a los cuatro vientos.
En ambos casos, el estrés es un asesino que se acelera e intensifica cuando nuestro enfoque está por todos lados menos donde debe estar. Proverbios 3:5-8 dice: "Fíate de Jehová de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará todas tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión. Teme a Jehová, y apártate del mal, porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos".
No presuma que lo sabe todo. ¡Corra hacia Dios! ¡Aléjese del mal! Su cuerpo se verá resplandeciente por contar con una buena salud, ¡y sus huesos estarán llenos de vida! Si usted decide vivir observando el vaso medio vacío, en vez de medio lleno, estará condenado a la desilusión. En la vida, usted halla lo que busca, no lo que ve. Si su perspectiva de la vida, incluyendo su pasado, es triste, entonces usted permanecerá triste. Todo tiene que ver con la perspectiva que tenga usted.
Si usted le añade una mala actitud a un pasado que no ha sido sanado, las presiones comunes del diario vivir y el continuo aluvión de soliloquios negativos, usted puede llegar a la desesperación. Y nunca olvide que los espíritus demoníacos trabajan horas extras, para asegurarse de que usted tome esa senda.
La persona con heridas emocionales suele albergar una serie de sentimientos que oscilan desde la decepción y el enojo hasta el odio y la ira contra quienes la hayan herido. La sanación comienza cuando la persona renuncia a esos sentimientos y aprende a diferenciar entre el actor y el acto, al odiar lo que se hizo sin odiar a quien lo hizo.
Esto es una respuesta bíblica, pues la Biblia dice que no debemos dejar que el sol se ponga sobre nuestra ira, porque cuando permitimos que la ira hierva a fuego lento durante la noche, le damos paso al enemigo.
El problema más complicado y difícil con el que las víctimas lidian es contra los sentimientos concernientes a sí mismas y, de hecho, no suelen tener fundamentos. Si continúa respondiéndoles a los altibajos de la vida según sus experiencias del pasado en vez de permitirle al Espíritu Santo dirigir sus respuestas, usted sólo logrará reforzar cualquiera de las fortalezas interiores que tenga.
Desacredite las mentiras
¿Qué es lo que causa el hecho de que sucumbamos al autorechazo? ¿Será por lo que los demás nos han hecho? ¿Acaso será por lo que hayamos escogido creer sobre nosotros mismos?
Debemos aclarar una verdad esencial: Dios nos ama tal cual somos. Él nos ama cuando hacemos bien y hacemos mal. Nuestros pecados no afectan el amor que Dios siente por nosotros. Dios nos ama incondicionalmente. Es posible que aflijamos el corazón de Dios, pero nunca se nos escapará su amor.
La Biblia nos dice que "Dios es amor" (1 Juan 4:8). La esencia de Dios es el amor. Es por eso que aun cuando estábamos destinados a pecar, Dios nos mostró su amor, al enviar a su Hijo a morir por nosotros (ver Romanos 5:8). El Señor nos amó cuando fuimos sus enemigos, y no hay nada que nos pueda separar de su amor por toda la eternidad.
Por consiguiente, el autores­peto y la autoaceptación deberían basarse en el gran amor de Dios, no en nuestras obras. Nuestra autoestima (el valor que nos damos) debería basarse en el hecho de que Dios nos creó para su propósito. El Señor nos programó a cada uno de nosotros con un potencial para el reino, una asignación de por vida que sólo nosotros podemos realizar.
Es posible que usted proteste y diga: "¿Y qué de la debilidad que siento? ¿Y qué de mis defectos? ¿Qué tal de mis logros, mi educación o cómo luzco?". Desde luego que algunas de estas cosas son responsabilidad suya. Algunas las podemos y deberíamos cambiar, pues el que mejoremos es siempre algo de orden.
Las cosas que no podemos cambiar, simplemente las aceptamos conforme se las entreguemos a Dios. Pablo escribió: "Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento" (1 Timoteo 6:6).
Ser fuerte no es la meta final; pero ser de Dios sí lo es. Cuando le pertenecemos al Señor, y dependemos de Él en obediencia, Él demostrará su fuerza a través de nuestra debilidad. "Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte" (1Corintios 1:27), y de esa manera Él recibe la mayor gloria.
La pregunta que hay que hacerse no es sobre su habilidad o inhabilidad, sino de sudisponibilidad. Es posible que conforme buscaba entender y ver si tenía sentido el dolor que padeció y las traiciones que sufrió, usted juzgaba a Dios al igual que lo hacía con quienes lo hirieron a usted. Si ese es el caso, oro para que esa verdad seque la tierra que hay en su corazón y cause que se arrepien­ta de haber cuestionado la integridad del Padre celestial.
Tal vez usted se habrá preguntado como yo lo siguiente: "¿Por qué Dios no previno las situaciones dolorosas que he experimentado? ¿Dónde estaba Él cuando ocurrieron? ¿Cómo es que estuvo a mi lado y permitió lo que me hicieron?".
Aunque esas preguntas son perfectamente razonables, nunca sabremos sus repuestas en esta vida. Sin embargo, hay ciertas cosas que pueden ser ciertas: Dios se afligió cuando usted se afligió. Él sufrió cuando usted sufrió. Él estaba dolido cuando usted estaba dolido.
No obstante, Dios se restringe a la ley de su propia naturaleza, Él no nos creó como robots, sino como agentes morales con capacidad para tomar decisiones. Dios permite de forma misteriosa que el pecado siga su curso hasta que estemos convencidos de que el ser humano es totalmente incapaz de recibir justicia sin Cristo.
Hace más de dos mil años, Jesús le quitó el poder a Satanás en el Calvario, y lo desarmarlo por completo. Eso sí, el diablo podrá herirlo sólo si usted escoge aceptar temer y no creer que eso que hizo Jesús es verdad.
Tome en cuenta que los recuerdos no dejan de existir. Simplemente, dejan de provocar dolor. Y, mejor aún, adquieren un nuevo potencial. ¡Eso es algo muy natural para quienes hayan sufrido y se convierten en consejeros y ministros para los demás! Dios hará uso de lo que una vez fueron sus áreas de gran debilidad para la gloria de Él.
Parte de la verdad es que usted no es una víctima ni un mero sobreviviente, pues Cristo lo ha hecho superar. Si ha vivido la vida como víctima y no en victoria, entonces ha creído en mentiras. Es posible que sean mentiras sobre usted, los demás o el diablo. No obstante, las mentiras que más nos debilitan son las que existen sobre Dios y su amor. Pídale al Señor que le revele esas mentiras para que las anote. Luego, programe de nuevo su mente con la verdad, para que contrarreste cada una de las mentiras. He aquí algunas actividades en las que puede involucrarse:
· Leer la Palabra.
· Reemplazar los pensamientos negativos por las Escrituras que desacreditan las mentiras que usted cree sobre Dios, usted y los demás.
· Realizar soliloquios más sanos.
· Hacer amistad con personas que son emocionalmente saludables.
· Alejarse del 90 por ciento de la población que no desea ser feliz y unirse al 10 por ciento que sí lo desea.
Aprovechar cada oportunidad que Dios le da para usar su experiencia y ayudar a los demás.
Finalmente, respétese y recíbase como un regalo de Dios con un propósito divino. Jesús lo ha redimido por completo, y eso incluye los abusos que usted ha padecido. Sobrepóngase al pasado, y permita que los demás vean la gloria de Dios a través de usted.
Por Alice Smith

ANIMO! EL SUFRIMIENTO ES PARA VENCER.

Sergio Scataglini

De la prueba no vas a salir más débil sino más fuerte

En el avión en que viajaba a predicar, yo iba preguntando: "Señor, ¿por qué tu Iglesia se ve tan débil? Tantas mentiras, tantos adulterios, tanta gente que está en pecado. Señor, ¿qué podemos hacer para fortalecer a tu Iglesia?" Y claramente sentí una voz que le dijo a mi corazón: "Enséñale a mi pueblo a sufrir". Realmente no esperaba esa respuesta, pero en obediencia, comencé a bosquejar ese mensaje. Las primeras veces me costó mucho transmitirlo, pero se transformó en uno de los mensajes clave de nuestro ministerio. Porque, junto con muchos otros siervos, estamos preparando a la iglesia de Jesucristo para los tiempos que vienen, que serán difíciles y a la vez serán tiempos de la más grande victoria, de la más grande cosecha que jamás hayamos visto.
Mientras estemos de este lado del cielo, viviendo en un mundo que todavía está sujeto a las consecuencias del pecado, será inevitable una cuota de padecimientos. El Señor mismo dijo: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn 16.33b).
Si no aprendemos esta lección, cuando sobrevenga la prueba podemos caer en desconcierto y confusión, dando al enemigo de nuestras almas ocasión de sacar ventaja.
Observemos de qué manera tan balanceada se desarrolla este tema en 1 Pedro 4, comenzando por los versículos 1 y 2: "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios". Siguen los versículos 12-14: "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado", y el versículo 16: "Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello". El versículo 19 anima: "De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien".
Luego, en el capítulo 5:9, exhorta: "Al cual resistid (al diablo) firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo". Y en los versículos 10 y 11 viene la gran esperanza: "Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesu-cristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca".
Esta es palabra fuerte, es carne espiritual y es un manjar.
Así que, en primer lugar, prepárate para sufrir, pero siendo consciente de lo dicho antes, no pierdas tu dignidad cuando padeces de acuerdo con la voluntad de Dios. En tales circunstancias, tampoco dejes que el sufrimiento congele tu ministerio sino aplica el versículo 19: "Encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien".
Acuérdate que no estás solo. En las pruebas mucha gente cae en colapso porque piensa: "Soy el único al que le pasa esto", y se sienten incomprendidos. Pero mantente firme sabiendo que tus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.
Dios te va a fortalecer; de la prueba no vas a salir más débil, sino más fuerte. Él solo nos pide (ver 5:10) "un poco de tiempo": esto lo tengo subrayado en todas mis Biblias: ¡a ti te pueden parecer diez mil años, pero es "un poco de tiempo"!
Él estará contigo y te dará valentía, y no te enviará una prueba mayor de la que puedas soportar, sino que dará juntamente con la tentación la salida para que puedas resistir. ¡No creas las mentiras del diablo!
Te animo a orar diciendo: "Señor, yo necesito que me fortalezcas. No sé cuánto más va a durar esta prueba, pero algo sé: que de ella voy a salir victorioso".

LA IMPORTANCIA DE LA ADORACION EN MOMENTOS DE PRUEBA

Por Claudio Freidzon

quiero compartir contigo, una historia muy particular que relata la Biblia sobre el pueblo de Israel. Muchas fueron las situaciones por las que el Pueblo de Dios atravesó y en este caso, se trata de una que tiene que ver con las pruebas y dificultades en momentos claves.

Según el pasaje de 2da. de Reyes capítulo 3, Israel se hallaba en problemas. Tenía que luchar contra un pueblo: los moabitas. Ahora bien, ¿cuándo es que Israel se mete en problemas? Básicamente, cuando planea atacar a este pueblo con sus propias fuerzas, es decir, humanamente. Cuando ya todo había comenzado y se hallaban en el medio de la guerra, se dieron cuenta de que estaban en una posición poco alentadora y que iban a perder. Entonces el rey de Israel, Josafat viéndose comprometido y que estaban perdiendo, preguntó “¿no hay aquí profeta de Jehová para que consultemos a Jehová por medio de él?”. Esta fue la reacción del rey, querer buscar la guía de Dios luego de haber comenzado a hacer las cosas sin Dios. No obstante, ¿quién estaba allí? Eliseo, profeta de Jehová a través de quien la palabra de parte de Dios se hace presente.

Se metieron en problemas, no habían consultado a Dios. Estaban aterrorizados porque estaban a punto de perderlo todo. Se dieron cuenta que no tenían ni la estrategia, ni la salida y que de seguir así , iban a perecer, iban a morir. Humanamente iban a fracasar, por lo tanto, el rey Josafat emprendió la búsqueda desesperada de Dios a través de Eliseo. La Palabra del Señor vino sobre Eliseo el cual dijo “haced en este valle muchos estanques”, y luego agregó “esto es cosa ligera a los ojos de Jehová que entregará también a los moabitas en vuestras manos”. Ahora bien, hay algo sustancial que quiero que aprecies y es que cuando el pueblo de Israel acude al profeta, éste les responde “no puedo tener palabra, no puedo decir la estrategia hasta que no haya música”. Allí, enseguida, trajeron al tañedor que era un hombre que ejecutaba un instrumento. Y en ese mismo momento en que comenzó a fluir la música y la adoración bajo la unción de Dios, en ese momento vino la Palabra de Dios, cayó su presencia y el Señor les dio la estrategia según la cual les dijo “no veréis viento ni veréis lluvia pero este valle será lleno de agua y beberéis vosotros y vuestras bestias y vuestros ganados porque esto será cosa ligera a los ojos de Dios”. En otras palabras, lo que hizo el Señor fue darles una estrategia apareciendo justo en el momento oportuno, en que el pueblo más lo necesitaba.

En esta oportunidad quiero decirte a ti, que está encerrado en luchas, en necesidades en problemas, que estas atravesando por pruebas, que mientras la presencia de Dios desciende, cosa ligera es a sus ojos hacer el milagro que estás esperando, como algo sencillo en manos de nuestro padre, verás a tus enemigos caer delante de ti. Para nosotros los milagros son imposibles pero para Dios es cosa ligera porque para él hacer un milagro es algo simple. Solo debemos abrir nuestro corazón y creerlo. Simplemente tenemos que decirle al Señor: “Señor, yo lo creo”. Es necesario que la presencia de Dios te envuelva, que permitas que en tu corazón haya la suficiente libertad para que Dios te hable y te muestre lo grande y lo maravilloso que es él en un mundo seco, vacío donde la abundancia prácticamente no se ve, sino la escasez, la esterilidad, etc. Dios te habla de que él es quien hace que las promesas se cumplan y quien promete que te multiplicará en abundancia. Retomando el ejemplo del pueblo de Israel, lo cierto es que el valle debía poseer posos que el Señor luego cubriría con agua para que a la mañana siguiente, los enemigos, es decir, los moabitas pensaran que el reflejo del agua fuera la sangre de los mismos israelitas y avanzaran sobre el territorio totalmente desarmados como lo hicieron. De esta manera el Señor entregó a Israel al enemigo en sus manos. Si sientes que tu situación es similar a la que relata este pasaje bíblico, levanta tus ojos a los cielos porque de El vendrá tu socorro. La Biblia dice ¿quién estará de pie cuando el poder de Dios se manifieste? Dios es capas de mostrarse aún en el último momento. Cuando parece que todas las puertas se cerraron, cuando parece que todo es imposible, cuando el dolor y las situaciones se empeoran vamos a dejar que sea la música, la alabanza traiga la presencia de Dios y El intervendrá en su vida. Cosas que puedan estar enquistadas en su vida, Dios las puede quitar hoy. Viene un tiempo de sanidad, un tiempo de renuevo. La Biblia dice que cuando hay alabanza, la presencia de Dios desciende. Por eso te animo a que en este nuevo año que comienza, puedas ser un verdadero adorador, aún en los momentos difíciles y de adversidad. Tú y yo podemos atraer la presencia de Dios mediante la música, en adoración y alabanza a Él. Si tú le alabas y abres tu corazón, Él se glorificará cuantiosamente delante de ti. ¡Que el Señor te bendiga

LA RAIZ DE LA AMARGURA

¿Por qué razón quedan raíces amargas en nuestras vidas?
Y lo primero que te puedo decir es que una de las causas más importantes, tal vez más definitorias, por las que pueden quedar raíces amargas es la falta de perdón.

Perdonar es una llave en la Sanidad Interior que nos abre paso a la sanidad del alma.

La falta de perdón suele hacer que queden en nuestro interior raíces amargas.

En Efesios 4:32 leemos: “Mas bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”

Esta es nuestra obligación.

Sin embargo, no parece un trámite tan sencillo, porque si todos pudiéramos perdonar de corazón, fácilmente, no habría tantas personas afectadas con raíces de amargura.

Sabemos que el perdón que extendemos es un perdón inmerecido, la persona al que perdonamos no se merece nuestro perdón, así como tampoco nosotros no merecemos el perdón de nuestros pecados que Dios nos dio en Cristo.
El acto sincero de perdón produce alivio, trae paz.
Perdonar es como sacarnos una piedra enorme de nuestra espalda y quitarnos un terrible peso.
Ésta es la sensación que experimentamos al perdonar una ofensa.
En Marcos 11:25 y 26, la Palabra nos dice que si no perdonamos, Dios no nos perdona.
Alguien dijo una vez que “perdonar es recordar las ofensas en paz.”
Es decir, es algo así como recordar que sí, efectivamente, algo nos pasó y fue doloroso,… pero no obstante, podemos recordarlo sin sufrirlo nuevamente.
Los que dicen haber perdonado, pero no tienen paz al recordar el daño se engañan a sí mismos; algunos hasta llegan a decir: “A tal persona la perdoné, pero no me la nombren más en mi vida”. Es evidente que no hubo un perdón verdadero.

Hay personas que vivieron un hecho doloroso y cada vez que lo recuerdan entran en estado de angustia, porque el dolor está ahí vivo, activo, como si recién hubiera sucedido.

Somos personas con memoria, con historia; el recuerdo puede estar.
Pero una vez que sanamos, ese recuerdo ya no nos provoca signos de amargura.
Cuando perdonamos estamos libres del resentimiento.

¿Qué es el resentimiento?….. La palabra se forma con dos elementos: re - sentir, es volver a sentir aquí y ahora con los que me rodean, lo que ya sentí antes y por causa de otra persona.

Supongamos que yo me enojo mucho con una persona y le cargo con un montón de culpas: “¡Porque has hecho esto que a mí no me gusta! ¡Estoy muy enojado contigo!”

Es aquí y ahora con esta persona, pero le estoy diciendo, y tal vez repitiendo, lo que, en verdad, le correspondía a aquella otra por lo que me hizo hace tiempo atrás.

Hay que revisar con cuidado cuando uno se enoja.
En ocasiones hasta vemos la causa justificada: “¡Me enojé con tal persona!, o ¡estoy enemistado con tal persona por esto, por esto y por aquello otro que me molestó”! Y damos las explicaciones del caso.

Pero habría que revisar si la causa de este gran enojo o de esta ofensa actual, no tiene una raíz de amargura conectada al pasado y con otra persona.
El perdón es, ante todo, algo que sucede en nuestro corazón.

Cuando perdonamos, perdonamos dentro de nosotros.
Y no hace falta que esté la persona a la que tenemos que perdonar allí, delante de nosotros.

¿Por qué digo esto? ….Porque a veces, sólo podemos perdonar en el recuerdo, ya que la persona que nos dañó ni siquiera está viva.
Entonces el acto del perdón es un acto que sucede, primordialmente, en nuestro interior, en nuestro corazón.

Si además, después podemos acceder a la persona involucrada y decirle que la perdonamos, esto es otra posibilidad;….. pero el perdón, ese perdón genuino del que estamos hablando, tiene que surgir dentro de nosotros.
A veces sucede que perdonamos a una persona con quien ya no vamos a tener ninguna relación.

Alguien de un grupo al que pertenecíamos antes que nos dañó, o un miembro de la familia que nos robó algo valioso para nosotros……. Y así y todo, también hay que perdonarlo;…. pero el Señor no le manda que se amigue nuevamente con él.
Insisto, el perdón es algo que está dentro de nosotros, en nuestro interior; surge desde nosotros hacia aquellas personas que pasaron por nuestra vida y nos lastimaron.

Eventualmente, en nuestro diario vivir, nos vamos a encontrar con personas hirientes a las que vamos a tener que perdonar…… Pero el perdón se extiende aun, cuando la persona que nos dañó, no esté cerca de nosotros.
Es conmovedor saber cómo algunas personas pudieron perdonar el horror de los nazis.

Hace poco tuve la oportunidad de leer en un libro el tremendo testimonio de una mujer judía que había sido hostigada de niña en los campos de concentración.

Años más tarde, ella conoció a Jesús y tuvo la oportunidad de ir a hablar, después de la guerra, a un lugar donde había alemanes que habían participado de los castigos y las torturas que ella misma había padecido.

En esa oportunidad, esta mujer perdonó a sus agresores. Sin embargo, no estaban todos ahí, no estaba cada uno de sus castigadores, pero igualmente los perdonó a todos.
Y fue un testimonio tremendo, realmente muy fuerte. Los alemanes que habían sido nazis y estaban presentes, se acercaron a ella a pedirle, personalmente, que, por favor, los perdonara.

Cuando se produce el acto sincero de perdón, el Señor abre los cielos….. Algo pasa en la vida de las personas…… Algo extraordinario pasa en los sentimientos……. Algo se transforma alrededor.
Sabemos que no es fácil perdonarlo todo,… pero si perdonamos, la bendición de Dios empieza a actuar de una forma especial sobre nosotros.
Otra razón para que broten raíces de amargura es la auto-condenación.
Hay personas que viven cargando con su pasado, como si el Señor no las hubiera perdonado.

Esto es como no creerle al Señor.

Le quiero compartir un duro ejemplo sobre las terribles consecuencias que se sufren cuando no se recibe el perdón del Señor y se cae en la auto-condena.
He ministrado a muchas mujeres que antes de conocer al Señor han practicado abortos; pero luego de recibir a Cristo, se han arrepentido de corazón por lo que hicieron y con dolor en la presencia del Señor.

Sabemos que Él las ha perdonado, sin embargo, muchas de estas mujeres no han aceptado ese perdón.

Y esto se pone de manifiesto cuando muchas de ellas no pueden quedar embarazadas.

Entonces nos preguntamos: ¿qué pasó?, ¿hay alguna auto-condena?……La temida respuesta es: “Dios no me manda hijos por los pecados que yo cometí anteriormente.”

Personalmente he escuchado decir: “Seguro que no quedó embarazada por los abortos.”

Es lamentable que no puedan aceptar el hecho concreto del perdón de Dios.
El Señor dice en Hebreos 8:12, “Yo les perdoné sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados”.

Éste es el Nuevo Pacto: el Señor ya no va a tener presente nuestros pecados, nos arrepentimos y nos perdonó; estamos en una nueva etapa, iniciamos una nueva vida que Él nos está dando.

Si el Señor es verdaderamente el Señor de nuestra vida, y Él dice que nos perdona, quiénes somos para decir que Él no nos puede perdonar.
En Hebreos 12:15 el apóstol Pablo nos dice: "Miren bien que ninguna raíz de amargura los estorbe"….. Pero… ¿a dónde debo mirar? A tu interior, a ese pasado que está molestando tu presente, y te recomiendo que lo hagas ya…. ahora, no permitas que ni un segundo más una raíz amarga moleste tu corazón.
Condensado del libro: Sanidad Interior “Una necesidad o una Obligación” del Rev. Horacio Latté

ES USTED ADICTO A LA APROBACION?

La única forma de salir del cautiverio es comenzar a buscar de la aprobación de Dios en vez de la del hombre.

Una epidemia de inseguridad le roba la felicidad a mucha gente en la sociedad actual y causa grandes problemas en las relaciones. Sé bien cual es el efecto de la inseguridad en la vida de la gente, porque lo he experimentado. Sé lo que le ocasiona a la persona. Quienes han sido heridos profundamente ­como resultado de haber sufrido abusos o rechazo de forma severa, como me sucedió­ buscan tener la aprobación de los demás para tratar de compensar el sentido de rechazo y baja autoestima.

Esas personas sufren por esos sentimientos, y tienden a buscar la aprobación de las demás para evitar el dolor. Se sienten abatidas si alguien parece no aprobarlas de alguna manera o por alguna razón, y se ponen ansiosas por la desaprobación hasta tanto sientan que son aceptadas de nuevo.

Derivan su sentido de valor basándose en la aceptación de los demás en vez de la esencia de quienes son. Es por eso que algunas personas se convierten en adictas a la aprobación, por necesitar siempre de la aceptación de los demás para sentirse feliz y seguros.

Estas son personas controladas por su adicción. La aprobación se torna en algo que piensan no podrían vivir sin ella. Si la tienen, son felices y se sienten bien de sí mismas; pero si no la tienen, se deprimen y ponen graves.

Quienes son adictos a buscar la aprobación de los demás tienen preocupaciones anómalas y, continuamente, se preocupan por lo que los demás piensen de ellos.
Como cualquier otro adicto, las personas inseguras necesitan de alguien que les reafirme o asegure que todo marcha bien y son aceptados. La aprobación externa que buscan les dicta el comportamiento. Buscan conseguir una aprobación o un elogio y se sienten bien por un momento, pero hallan después que necesitan unos cuantos más.

No hay una cantidad de aprobaciones específica que los mantenga con seguridad total. No obstante, nadie tiene que sufrir de inseguridad. Existe una cura para la adicción a la aprobación, y surge de la revelación que recibimos de la verdad del amor incondicional de Dios. La Biblia nos dice: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Sólo una cosa nos hará libres, y esa es la verdad. Sin embargo, es lo que más trabajo nos da para lidiar. No nos importa enfrentar la verdad de las demás personas, pero cuando se trata de enfrentar la nuestra, eso ya es otro asunto.
La libertad verdadera nunca llega hasta tanto nos damos cuenta por completo que no tenemos la necesidad de luchar para conseguir del hombre lo que Dios nos da gratuitamente: amor, aceptación, aprobación, seguridad, valor y apreciación.

Fue muy difícil para mí tener que enfrentar mi inseguridad y decir: "Soy insegura, no me gusta mi persona, y necesito la ayuda de Dios para sanar en esta área de mi vida". Pero tuve que pasar por el dolor de enfrentar la verdad y el cambio, y eso me trajo libertad. Si me hubiese negado a enfrentar la verdad, aún estuviese en cautiverio, tratando de agradarle a los demás.

La única forma de salir del cautiverio es comenzar a buscar de la aprobación de Dios en vez de la del hombre. Dios quiere que nuestra seguridad provenga de Él, no de las cosas o los demás.

Él es nuestro refugio, nuestra torre fuerte, nuestra fortaleza, quien nos sostiene en momentos de tribulación y es nuestro escondite (ver Sal. 9:9; 31:4; 32:7; 37:39; 46:11). Nuestro valor, apreciación, aceptación y aprobación provienen de Dios. Siempre y cuando tengamos esas cosas, tenemos las cosas más valiosas del mundo.

Le insto a que evite distraerse y dirija su mirada hacia Jesús, "el autor y consumador de la fe [suya]" (Heb. 12:2). Se elevará hacia nuevos niveles de libertad, y se tornará en la persona segura y madura para lo cual fue creada: para caminar con la seguridad de saber quién es en Cristo. JOYCE MEYER

EL UNGUENTO Y EL PERFUME ALEGRAN EL CORAZON

Si las palabras que su amigo habla son de bien es porque hay cosas buenas en su corazón Si su amigo habla mal es porque algo anda mal en su corazón. Jesús declaró esto al decir: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34).

Unos soldados que eran amigos fueron juntos a la guerra, y solo uno de ellos regresó:
-Mi amigo no volvió del campo de batalla, Teniente. Solicito permiso para ir a buscarlo-, dijo un soldado a su superior.
-Permiso denegado, -replicó el oficial-, No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ha muerto.

El soldado no hizo caso a la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso: -¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver? Y el soldado, moribundo, respondió:

-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!’.

¡Cuán importante es escoger bien con quienes vamos a hacer el viaje de nuestra vida! Muchas veces estamos rodeados de personas que influyen negativamente en las circunstancias que nos rodean, en los pensamientos, en las maneras de hablar y de hacer las cosas. Tenemos que escoger bien con quiénes vamos a transitar el camino de la vida. Usted es la única persona que puede decidir acerca de quién influenciará su vida. Si usted está rodeado de personas altaneras y orgullosas, al tiempo usted también será igual. Es importante escoger bien a nuestros amigos. Tenga cuidado con las influencias que está dejando entrar a su espíritu y a su corazón.

Job se llevó una sorpresa con los amigos que tenía. El consejo que recibió de ellos fue: «Abandona a Dios». Cuando tus amigos te aconsejan algo en contra de Dios, es tiempo de cambiar de amigos. Las malas compañías corrompen los buenos hábitos. Cuanto más tiempo pasemos con ellos, más nos pareceremos a ellos.

Para saber cómo escoger amistades debe responderse algunas preguntas:

1. ¿Cómo hablan mis amigos? «El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre» (Pr 27:9). Si las palabras que su amigo habla son de bien es porque hay cosas buenas en su corazón Si su amigo habla mal es porque algo anda mal en su corazón. Jesús declaró esto al decir: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34). Reúnase con amigos que tienen el bien en su boca.

2. ¿Traen mis amigos un buen informe? Cuando estoy con ellos, ¿me hablan cosas buenas o negativas? Una vez Dios usó a mi esposa para llamar mi atención sobre un asunto. Yo tenía un grupo de amigos que cada vez que estábamos juntos me decían: «Marcos, como te queremos tanto debemos decirte esto», y procedían a decirme algún chisme, informe negativo o ambas cosas. Entonces comenzaba a sentirme mal después y le contaba a mi esposa Miriam lo que me habían comentado «mis amigos». Un día, ella, con su vocecita tierna me dijo: «Marcos ¿no te has dado cuenta que siempre que te juntas con ellos te traen un informe negativo?». Entonces, caí en cuenta y dije: «Es verdad». Empecé a enterarme que necesitaba tomar distancia de esos amigos. Poco a poco se fueron alejando, y gracias a Dios ya no recibí más esos informes negativos.

3. ¿Manifiestan mis amigos la paz de Dios? Cuando sus amigos llegan a su casa ¿traen consigo tranquilidad y paz o vienen acompañados de una nube negra con rayos y centellas? Usted conoce esa gente que entra a su casa y al instante empieza a tronar y relampaguear. Si cuando usted abre la puerta para que ellos entren, junto con ellos entra una brisa fresca de paz a la sala de su casa, esa es la gente con la que usted debe reunirse. Esa es gente buena.

4. ¿Cómo puedo saber qué clase de amigos tener? La respuesta la hallará en Mateo 7:17-20. Jesucristo dijo: «Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego, Así que, por sus frutos los conoceréis».

Reúnase todas las veces que le sea posible con gente de paz que tiene los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, templanza, es con quienes tiene que juntarse. Esa gente es buena influencia. Tal vez hay gente de la que necesita tomar distancia. Pídale al Señor que le dé la oportunidad de poder hacerlo.

AÑO NUEVO, TODO NUEVO

Tu Creador vio tu vida antes que estuvieras en el vientre de tu madre, y te vio con propósito, con sueños, con logros.

¿Te gustaría comenzar año nuevo con todo nuevo? E ir teniendo todo nuevo, no como nuevo, sino realmente nuevo.

Tener nueva casa, o la misma, pero nueva; la misma familia, pero nueva; el mismo esposo, pero nuevo; el mismo cuerpo, pero nuevo; los años que tenés, pero como recién nacida a una vida nueva y victoriosa!!!

Apocalipsis 21: 5- 7

El que estaba sentado en el trono dijo: “¡yo hago nuevas todas las cosas!” Y añadió: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.”

También me dijo: “Ya todo está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed le daré gratuitamente de la fuente de agua de la vida.
El que salga vencedor heredará todo esto, y yo seré su Dios y él será mi hijo.

Fuiste creado por Dios, permitido a la vida por él. No conozco tu origen, ni quienes son o fueron tus padres, si planearon o no que nacieran, si sos el resultado de un gran amor o un “accidente”, pero si se que si has vivido hasta el día de hoy, es porque tu Padre, tu Creador vio tu vida antes que estuvieras en el vientre de tu madre, y te vio con propósito, con sueños, con logros.

El puso su mirada sobre tu vida. Aún cuando vinieron días de dolor o de sufrimiento porque te enteraste que no quisieron tenerte, o que te regalaron, te abandonaron; no te amaron o no te cuidaron como lo necesitaste, te enfermaste; estuviste tantas veces al borde de la muerte porque tu salud era débil, por accidentes, por dolor, por fracasos, te encontraste planeando tu propio final porque ya no tenía fuerzas para seguir luchando ni viviendo. Hasta te has enojado por seguir viviendo con tanta tristeza y le hiciste tus reclamos a Dios…

Y él te dice: “Yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus propias sangres (de soledad, de amargura, de frustración) y te dije ¡Vive! Si, te dije ¡vive! Porque hija/o mías esos momentos tan duros, las consecuencias de tus decisiones apresuradas, sin pensarlo; las tristezas por las actitudes de tus hijos; aún el dolor por la pérdida de ese ser amado… tantas vivencias que parecían querer matarte, no pudieron con tu vida y aunque quizás creas que tus sueños se rompieron en pedazos, viene Papá que te creó y te creó fuerte por eso has resistido hasta ahora y te dice: VIVE. Si que hubo y aun hay dolor, pero se están transformando en cicatrices, en marcas que solo te recordarán que de todas ellas te libró el Señor, porque es él quien te ha dado fuerzas y te las ha multiplicado.

Has vivido un año intenso, lleno del favor de Dios. Su favor es el que hace que estés acá, para recordarte que tiene pensamientos y fin de bien para tu vida no de mal, que cada situación que viviste buena o no tanto, han sido, son y serán escalones a un nuevo nivel de crecimiento y de conquista en lo espiritual y en todas las áreas de su vida.

Querida mujer, es tiempo de pararte firme sobre tus piernas en la vida, con firmeza interna y externa. Tenés vida, tenés oportunidad, tenés vida, tenés a Dios, su sabiduría, tenés todo para ser una vencedora.

No te detengas, como decía Pablo corré en la vida, pero no por correr; viví la vida, no porque te queda otra, no porque qué será de tus hijos, no porque si te caés vos se cae la familia, corré y corré para ganar, para lograr aquello para lo que fuiste diseñada.

Determinate a ganar, determinate a vencer dice el Señor.

Escríbe tu sueño, dibujalo, sacale foto y hacé que resalte, porque en el tiempo señalado ese sueño que marcha hacia su cumplimento, se cumplirá. Escribe la visión, dice el Señor en Habacuc, ¡¡haz que resalte, porque en el tiempo señalado su cumplimiento viene!!!!

Aunque parezca tardar y digas “ya estoy vieja…” “estoy cansada, no doy más…” “probé tanto y nada resulta…” “se me fue el tiempo…

El Señor te dice ESPERALO, PORQUE SIN FALTA VENDRÁ!!! EN EL TIEMPO SEÑALADO, SIN FALTA VENDRÁ. EMPEZÁ A APLAUDIR DE PIE TU SUEÑO CUMPLIDO!!!

Determinate a caminar un año diferente, a ver la vida con ojos de la fe. Deja la queja, dejá esa mentalidad de víctima, dejá de ver lo que te falta, lo que no lograste, los años que ya pasaron y agradecé por el día de hoy y el mañana que será de gloria en gloria y de ¡¡poder en poder!!

Celebrá que estás vivo, celebrá que hay oportunidades por delante, que has sido elegido/a para vivr en las manos de Dios

Hoy el Señor te dice: el tiempo del sufrimiento es parte de tu historia. Hoy es tiempo de empezar a caminar porque el vino a tu vida para hacer nuevas todas las cosas. Son palabras verdaderas y dignas de confianza. ¡¡Ya todo está hecho, dice el Señor!!

Pastora Ana Castets

martes, 29 de diciembre de 2009

MALTRATO FISICO Y VERBAL ENTRE PAREJAS

Uno de los factores lamentables que conducen a la desintegración familiar es el maltrato físico o verbal del cónyuge o de los hijos. Según el libro de Génesis, el matrimonio es tan singular que cuando dos personas se casan, «se funden en un solo ser» (2:24). En otras palabras, llegan a ser un solo cuerpo. Por eso San Pablo, al citar ese pasaje, dice que «el esposo debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo», explica el apóstol, pues nadie que está en sus cabales odia a su propio cuerpo, sino que lo cuida (Efesios 5:25-33). De ahí que golpear a su esposa es como golpearse a sí mismo.

Así mismo, el que maltrata a sus hijos maltrata a la herencia que Dios le ha dado. «Los hijos son una herencia del SEÑOR, los frutos del vientre son una recompensa» (Salmo 127:3). Si vamos a seguir a Cristo, es imprescindible que dejemos de maltratarnos y que nos amemos más bien, tal y como Él nos amó a nosotros. Él se dejó maltratar para que dejáramos de maltratarnos unos a otros, y entregó su vida para que entregáramos la nuestra, hasta la muerte, por amor (1 Juan 4:7-11).

Es sumamente importante que la familia que padece de tal abuso busque ayuda antes de que suceda una desgracia, incluso la desintegración del hogar. Tanto las personas maltratadas como los agresores sufren a raíz de la violencia perpetrada, y por lo tanto necesitan buscar ayuda como familia. Sin embargo, cuando el agresor no está dispuesto a buscar la ayuda que necesita, el cónyuge y los hijos deben alejarse de él para estar libres del peligro.

Quien no tenga a su alcance ayuda profesional puede acudir a una iglesia en busca de ayuda. Dios está en todo lugar; si clamamos a Él, podemos tener la seguridad de que Él vendrá en nuestro auxilio de alguna forma u otra (Salmo 46:1). El Juez de toda la tierra nunca es partidario de la injusticia, tal como el abuso o maltrato de cualquier ser humano creado a su imagen y semejanza (Génesis 1:26,27; 9:6; 18:25; 2 Crónicas 19:7).


Si usted se encuentra en la triste y desagradable situación que producen tanto el adulterio como el maltrato, ante todo busque a Dios. Él le ama tanto a usted como a su cónyuge, y no desea la destrucción de su vida ni la de su pareja, y menos la de su hogar.

Para Dios no hay nada imposible (Lucas 1:37). Él puede mover mundos enteros, si es necesario, para restaurar su relación conyugal y así restablecer su matrimonio. Y quiere sanar las heridas más profundas de su alma. No permita que su vida se hunda en la miseria causada por el pecado, la amargura y el dolor. Extienda la mano hacia Dios para que Él lo saque de las arenas movedizas de la infidelidad y el maltrato, y si no lo ha hecho antes, tome los siguientes pasos:

Confiese que es pecador y pídale perdón a Dios por haberlo ofendido.

Crea que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por sus pecados y resucitó al tercer día a fin de ofrecerle la salvación.

Declare que Cristo es su Salvador y el Señor de su vida. Pues «si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo» (Romanos 10:9-10).

Nuestro mundo actual gime y se lamenta bajo el peso del abuso continuo. Satanás ha reemplazado la verdad con sus principios de poder, fuerza, ambición, concupiscencia, egoísmo, engaño y búsqueda de placer, al punto del hedonismo. Él ha tenido éxito en convencer al mundo para que persiga estos principios. Aunque nosotros vivimos en el mundo, no debemos aceptar sus principios ni practicar el abuso o maltrato.

El apóstol Pablo advirtió a los corintios en 1 Corintios 3:31 que aunque tenían que vivir en el mundo, no debían abusar de, usar excesivamente ni ser controlados por las cosas del mundo. El abuso o maltrato de la tierra da como resultado la contaminación del ambiente, lo cual causa enfermedades y amenaza la vida.

Por largo tiempo, la humanidad ha luchado en contra del abuso del alcohol y otras sustancias. En Proverbios 16:32 Dios nos alienta a practicar la moderación y el dominio propio. El pasaje dice: "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad".

La persona que abusa de otro utiliza el engaño y la manipulación, lo que da como resultado el abuso emocional de la víctima. De todos los abusos, el maltrato emocional es el más cruel y sus efectos son más duraderos. Causa cicatrices en el corazón y sofoca el espíritu humano, dejando a la víctima traumatizada de por vida. Donde una vez hubo confianza y esperanza, sólo queda un sentido de temor, inseguridad, confusión, desesperanza e incapacidad. Un concepto erróneo de culpabilidad y una profunda tristeza abren una gran brecha entre la víctima y el abusador.

El dolor creado por las experiencias de la niñez no deja de sentirse en la vida adulta. Para algunos empeora, convirtiéndose en enojo y causando problemas aún peores para la víctima. El maltrato viene a ser repetitivo y acumulativo. Es muy fácil de aprender e imitar, por lo que el ciclo es perpetuado de una generación a otra (Éxodo 34:7). Sólo por medio de la educación se puede entender la verdad acerca del maltrato y dar comienzo al proceso de sanidad.

Si en el ciclo del maltrato la persona que abusa de otro no logra sus intenciones con el engaño, los medios de persuasión se intensifican y continúan con la siguiente fase de comportamiento.

El maltrato verbal es una forma de lenguaje expresado con vehemencia para culpar a la otra persona injustamente. Las personas que maltratan verbalmente a otros, lo hacen ridiculizando, corrigiendo, criticando, menospreciando, minimizando, desairando, burlándose y, cuando todo lo demás falla, estallan en ira con el propósito de dominar y controlar a los demás. El maltrato verbal siempre menoscaba el amor propio. Hasta cierto grado la víctima cree lo que le dicen, lo cual le roba su valor propio. La persona que abusa de otros a menudo es tan buena para controlar las apariencias que él o ella puede asumir o dejar de asumir sus manifestaciones de intimidación para "verse bien" ante el mundo exterior.

La persona que maltrata a otros se vale de las siguientes técnicas:

Hace chistes crueles y molesta a su víctima, pero insiste en que sólo está bromeando.
Acusa y culpa a la víctima por el dolor que él mismo le ha causado.
Juzga y critica a la víctima, lo cual envía el siguiente mensaje: "Yo te diré lo que está mal con tus pensamientos y acciones, y así mantendré el control".
Trata con desprecio a la víctima para hacer que se sienta insignificante.
Socava a propósito a la víctima para que pierda su confianza y determinación propias.
Amenaza y ofende a la víctima para implicar la inminencia de daño físico.
Olvida por conveniencia propia para mantener el control sobre la víctima y hacerle perder tiempo y energías.
Niega lo inapropiado de su comportamiento abusivo de maltrato.
Tiene arrebatos de ira de tal manera que asusta y amenaza a la víctima para salirse con la suya.
Después de haber agotado todas estas técnicas de abuso, él o ella intensifica su búsqueda por el control y procede a la fase final que es el Maltrato físico

Este aspecto del maltrato a menudo incluye el abuso sexual, los azotes y la privación deliberada de las necesidades humanas, tales como el alimento y los cuidados médicos de urgencia. Si la persona que maltrata a otros no se sale con la suya, el resultado puede ser la muerte de la víctima.

En la Palabra de Dios encontramos un ejemplo de abuso sexual que ocurrió hace siglos; sin embargo, contiene todas las ramificaciones que experimentan las víctimas en la actualidad. Como hoy, el abuso comenzó en la familia. El incidente y sus consecuencias se describen en 2 Samuel 13:1-32. En el versículo 2 vemos a Amnón tan angustiado por su codicia de Tamar que termina por enfermarse. Nótese que Tamar es una virgen, completamente inexperimentada.

Se fragua un plan (engaño) para que Amnón esté a solas con Tamar (vers. 3-10). Amnón entonces pide la cooperación de ella (vers. 11, 14). Cuando Tamar se rehusa y resiste, la viola. Notemos los efectos a largo plazo que ella sufre como resultado del abuso sexual. Ella está conmocionada y no puede creer que Amnón esté actuando de esa manera hacia ella (vers. 15-17, 19); por consiguiente, se sienta inmerecidamente humillada, avergonzada y culpable.

Conforme se intensifica la depresión emocional de Tamar, ella se vuelve temerosa, dependiente y necesitada; busca con desesperación ayuda, apoyo y comprensión. En lugar de alentarla a que hable del problema, su hermano Absalón insiste en que no se lo cuente a nadie. El temor y la desesperación de Tamar llegan a dominar su vida y la dejan en un estado de desolación y soledad, emocionalmente herida. Sin que nadie se esfuerce por ayudarla a sobreponerse a los efectos del incesto, Tamar es privada en su juventud de poder llegar a experimentar alguna vez una relación saludable con algún otro hombre.

Su hermano Absalón, como les sucede en la actualidad a los miembros de la familia de las víctimas de violación, se encuentra a sí mismo no sólo tratando con su propia reacción ante el ataque sufrido por el ser querido, sino también siendo testigo del trauma emocional de su hermana; por eso trama su venganza (vers. 23, 32). Como en muchos casos de abuso físico y sexual, el resultado es la muerte.

El maltrato físico es el último intento desesperado de parte del ofensor para obtener el control de su víctima. La naturaleza progresiva del maltrato requiere que haya un ofensor (la persona que maltrata) y una víctima (la persona maltratada). Uno no puede cambiar al ofensor, pero uno puede dejar de ser la víctima. A continuación enumeramos 14 sugerencias para poner fin al ciclo del abuso o maltrato:

No acepte el maltrato. Mientras más tiempo continúe, más difícil será detenerlo.

Informe cualquier abuso físico o sexual a la policía u otras autoridades.

Tenga en cuenta que el abuso es algo serio. Es algo que amenaza la vida. Una de las razones por la que el abuso es aceptado es porque la vida de la víctima ha sido devaluada por la persona misma y por otros.

El temor es otra razón por la que el abuso es aceptado.

Tenga en cuenta que el maltrato emocional es tan serio como el abuso físico. El maltrato físico puede causar la muerte, y el abuso emocional puede resultar en el suicidio.

No crea que usted tenga la culpa. Nadie merece ser maltratado. El abuso es una declaración acerca del ofensor, no de la víctima.

No acepte excusas. Esto le da al ofensor permiso para abusar de usted bajo esas circunstancias.
No confunda el amor con el abuso. Si usted es amado, no será maltratado. Si usted está siendo maltratado, no está siendo amado.

No trate con los conflictos cuando están candentes. Cuando uno de los dos, o ambos, está emocionalmente alterado, el juicio y la razón se ven perjudicados. No es el momento adecuado para tratar de resolver los problemas. Tranquilícense primero.

No haga uso del maltrato para detener el maltrato.

Contrarrestar el maltrato con el maltrato es la mejor garantía para echara a perder una relación. Estropeará su vida y las vidas de sus hijos.

Insista en buscar ayuda profesional. La primera vez que ocurra el maltrato, dígale a su compañero/a de manera inequívoca que usted no lo tolerará. Hable acerca del problema, aprenda técnicas para resolverlo, y acuda a un profesional que se especialice en el problema del maltrato para recibir instrucción sobre la buena comunicación.

Tenga en consideración el daño que el maltrato les ocasionará a sus hijos.

Muchas mujeres maltratadas que no toman medidas para protegerse a sí mismas por lo menos las tomarán para proteger a sus hijos. Si sus hijos no están siendo maltratados ya, lo más probable es que pronto lo serán.

El ofensor invariablemente dirige el maltrato hacia sus propios hijos. El daño es tanto físico como sicológico y espiritual.

Tenga en consideración el daño que el maltrato le está causando al ofensor. El maltrato también daña al ofensor. Si usted no detiene el maltrato, ninguno de los dos tendrán una relación saludable.

Esté preparado/a para irse. Si usted es un rehén financiero o emocional, usted y los otros cuya protección depende de usted son vulnerables a un maltrato continuado.

Busque la ayuda y guía de Dios por medio del poder de la oración.

La Palabra de Dios ofrece una perspectiva clara sobre la amistad y el matrimonio como Dios los ha ordenado: que cada uno se someta al otro en amor (Efesios 5:21). Nos muestra que su voluntad es que todas las personas hagan su parte por vivir en paz (1 Corintios 7:15, Romanos 12:18). En 1 Pedro 2:17 y Filipenses 2:3 se enseña que nos tratemos unos a otros con respeto. En Gálatas 6:2 se nos recuerda que sobrellevemos los unos las cargas de los otros.

sábado, 26 de diciembre de 2009

PARA SER LUZ HAY QUE VIVIR EN LUZ

“Jesús dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.” (Marcos 4: 21-23)

1. Cada verdadero cristiano es llamado a ser luz

La luz sirve para alumbrar, y por ello ha de ponerse en un lugar que permita que sus rayos se dispersen por todo el espacio posible, de manera que sea efectiva esa luz.

Somos llamados a ser luz.

No estamos en esta vida para pasarlo lo mejor posible, y ya está.

Esta vida no es principio y fin de nada. Aún y así es importante lo que hagamos en esta vida.

No estamos aquí para vivir conforme a nuestros sueños, deseos, ambiciones, convicciones personalistas; ni como simples religiosos, poniendo el listón conforme a nuestra medida humana.

Estamos aquí para satisfacer el corazón de Dios.

Sólo podemos satisfacer el corazón de Dios, si vivimos conforme a Su propósito, y así, conforme a Su gracia para de ese modo hacer Su obra:

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2: 10)

En ese sentido, estamos en esta vida para ser luz a todo y a todos.

La luz disipa las tinieblas, que es lo escondido, lo oculto, lo secreto, lo malvado, lo estéril, lo pecaminoso. El maligno actúa así. La manera de combatir al enemigo y su fruto de muerte y destrucción del alma, es siendo verdadera luz.

Jesús es la Luz. Si ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí, entonces yo soy luz en este mundo:

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5: 14)

No es que se nos haya encomendado el destruir la maldad de este mundo, sino que al ser luz en este mundo, todo quede expuesto.

Dios quiere que haya una “raza” de hombres que marquen una absoluta diferencia en esta vida. Esa “raza” somos nosotros, los cristianos.
Ese es el propósito de la Iglesia en este mundo. Al ser testimonio de Cristo (Hchs 1: 8), somos luz, la cual revela todo.

Pero para ser luz, hay que vivir en luz:

A. Para ser luz, hay que vivir en la Luz

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1: 5-7)

De este pasaje deducimos lo siguiente:

Al andar en comunión con Dios, andamos en luz, y practicamos la verdad.
Andando en luz (porque Él es luz), tenemos verdadera comunión con los que son como nosotros.
Al andar en luz, la sangre de Jesucristo es entonces efectiva para limpiarnos de todo pecado.
Andando en luz, lo sintamos o no, lo entendamos o no, seamos conscientes o no, somos luz allí donde estamos.

Esta es la luz que debe brillar en este mundo oscuro y condenado. Siendo luz, el que sea de la luz, se aproximará a nosotros; y los que son de falsa luz, serán expuesto

. Todo será a la postre revelado
“22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.” (Marcos 4: 22-23)

Tenemos la promesa de parte de Dios, de que nada que esté oculto – especialmente si lo está de forma premeditada – permanecerá oculto, sino que todo será expuesto o manifestado.

Esto será así siempre en el contexto de que la luz esté alumbrando.

Si somos luz, más tarde o más temprano lo secreto, lo oculto, lo maligno que se acerque a nosotros o conviva con nosotros, será manifestado; será descubierto.

El diablo y los que son de él siempre están en desventaja (aunque a veces no lo parezca) con los que somos de la luz.

Jesús hizo una admonición muy clara: “Si alguno tiene oídos para oír, oiga”. Es una advertencia para todos, y es una palabra de alivio para los que somos de la luz.

Muchos se esfuerzan en ocultar ante los demás esto o aquello; pero tenemos la promesa clara: “no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”

(Juan 1: 5) “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”

La luz es más notoria cuando más notorias son las tinieblas.

No hay manera de escapar de la luz cuando esta está alumbrando. No hay manera de que los pretenden ser lo que en realidad no son, puedan prevalecer en su engaño.

La falsa luz siempre es expuesta por la luz verdadera.

Andando en luz, los pecados son revelados

Por otro lado, si alguno anda en luz, lo que estuviera oculto en él, aun sin saberlo, será también revelado.

El pecado de uno será manifiesto para el que anda en luz, para que así se pueda arrepentir y apartarse. Esta es la obra del Espíritu Santo en cada uno de Sus hijos.

La cuestión de base aquí es: andar en luz.

EL JUSTO CAE SIETE VECES Y SIETE VECES SE LEVANTA

JESÚS Y PEDRO (comentario de Jn21:15-19)
Jn 21:15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
Jn 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Jn 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
Jn 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
Jn 21:19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.

1- “Cuando hubieron comido...”
Jesús elige el momento adecuado.
Esta conversación que Jesús iba atener con Pedro no iba a ser una conversación cualquiera, era importante.
Después de saciar nuestra hambre viene la sobremesa, es cuando los comensales estan relajados, se toma té, café... El corazón esta mas contento con el estomago lleno.
Antes de comer Pedro tenia hambre, Jesús quería tener a Pedro al 100% de su atención.

Dios actúa así con nosotros: Nos habla en el momento adecuado. Y el elige el tiempo, y requiere toda nuestra atención.

Leer la Palabra distraído, orar pensando en otra cosa, tener la mente fuera en la alabanza... Todo esto no “ayuda” a que el Señor nos hable.

Y como cristianos podemos pasar mucho tiempo sin tener tiempo para Dios. El Señor quizá entonces para hablarnos tenga que meternos en algún “lio” en el que tengamos que clamarle a El.

2- “Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás”
Una de las cosas mas increíbles que uno encuentra el la Biblia es como Dios siendo Dios, y yo siendo nada, conozca mi nombre y se ocupe de mi.

En el Antiguo Testamento Dios llamaba por nombre a sus siervos. Dos ejemplos:

A Moisés al acercase a zarza que ardía y no se apagaba le dijo “¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”. (Ex 3:4-5)
A Abram le dijo: “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. (Gn 15:1)
En los evangelios tenemos a ese Dios poderoso hecho hombre en Jesús (“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Jn 1:14 )

Y en este pasaje que estamos comentando tenemos a Pedro frente al mismo Dios, hablándole cara a cara, llamándole por su nombre, comiendo pescado en la playa!!
A veces se nos olvida que Jesús es Dios.

Jesús les dijo en una ocasión a los discípulos que era mejor que el se fuera para que pudiera venir el Espíritu Santo (leer Jn 16:7)
Les estaba diciendo que era mejor que el Espíritu Santo estuviera EN nosotros, después de realizada su misión, a que Jesús estuviera CON nosotros.

Ese mismo Dios poderoso del AT, que tronaba en el Sinaí y que los israelitas se tapaban los oídos porque no podían soportar la voz directa de Dios, y le decían a Moisés que no nos hable El... (leer Ex 19) hablaba con Pedro, y esta EN nosotros!!

n 21:15 ...Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
Jn 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Jn 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Esta es una conversación que tu y yo podemos leer ahora, y resto de discípulos pudieron oír, pero seguro que solo Pedro y Jesús entendían en su totalidad su trasfondo, todo lo que implicaba esa conversación, y toda su importancia.

Esa conversación era fruto de una vivencia en común, de personas que han pasado juntas situaciones difíciles.

¿No te ha pasado que estás en una conversación entre dos personas, y entiendes lo que dicen pero intuyes que detrás de esas palabras hay algo mas, y dices “me estoy perdiendo algo”?

Eso es lo que nos puede pasar leyendo este pasaje.

Vamos a tratar de entender el pasaje mejor, y para ello vamos recopilar las vivencias entre Jesús y Pedro, y luego volvemos a leer el texto a ver si lo entendemos de otra manera...

Además esto nos va a servir para conocer mas cómo era Pedro.

1. Pedro es presentado a Jesús por su hermano Andrés. El Señor le ve y le dice: “Tu eres Simón, hijo de Jonás, tu serás llamado Cefas que quiere decir Pedro” (Jn 1:42)
Aquí Pedro conoce a Jesús pero no se va con El. Sigue con su trabajo.

2. Pedro y Andrés estaban pescando y Jesús les llama desde la orilla: “Venid en pos de mi y os haré pescadores de hombres” (Mt 4:19)
Aquí Andrés y Pedro siguen al Señor.

Pasa unos tres años con Jesús: Recibe enseñanzas, ver milagros, convive con Jesús...

3. Jesús en una ocasión acompañado con Jacobo, Juan y Pedro a un monte. Y allí se transfigura y conversa con Moisés y Elías. Fue ahí cuando Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. (Mc 9:5)

4. Ve a Jesús andar sobre el mar, y le dice: “Señor si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas” (Mt 14:28)
Estaban los doce en la barca y fue Pedro quien se arriesgó.

5. Una vez Jesús preguntó a los discípulos: “¿Quién decís que soy yo?”Pedro enseguida se lanzó a contestar: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente”(Mt 16:15)

6. Al poco tiempo Jesús reprende a Pedro y le dice: “Quítate delante de mi Satanás, me eres tropiezo porque no pones la mira en las cosas de Dios sino en las de los hombres”(Mt 16:23)

7. Pedro fue el que preguntó a Jesús:”¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mi?¿Hasta siete? Jesús le contesto: No te digo siete sino hasta setenta veces siete”(Mt 18:21)

8. Jesús eligió a Pedro y a Juan para preparar un suceso tan importante como la Pascua, la última cena. (Mc 9:2)

9. Pedro se negó en un principio a que Jesús le lavara los pies: “¿Tu me vas a lavar los pies? No me lavaras los pies jamás!” A lo que el Señor le contestó: “Si no te lavare los pies no tendrás parte conmigo”. Pedro dijo entonces: “Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza” (Jn 13:6-7)

10. Pedro aseguró Jesús que nunca le negaría: “Aunque me sea necesario morir contigo no te negaré”(Mt 26:35)
“Aunque todos se escandalizaren de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt 26:33)

11. el Huerto de los Olivos, Jesús escogió a Pedro, Jacobo y Juan para que le acompañaran mientras oraba. Y se quedaron dormidos. (Mt 26:37)

12. Cuando Jesús es arrestado, Pedro saca una espada y le corta la oreja a un siervo del Sumo Sacerdote. Jesús le dijo: “Vuelve la espada a su lugar, porque todos los que tomen espada a espada morirán” (Mt 26:52)

Jesús muere en la cruz, es guardado en el sepulcro, y resucita...

13. Pedro es avisado por las mujeres de que no esta Jesús en el sepulcro. Y va corriendo con Juan a comprobarlo. Y ve la tumba vacía. (Lc24:12)

14. Pedro ve a Jesús resucitado el primer día. La Biblia no da mas detalles. (Lc24:34)

15.Pedro vuelve a ver a Jesús resucitado dos veces mas cuando están los discípulos reunidos (Jn 20:19 y 26)

16. Esta es la tercera vez que ve a Jesús resucitado.

Aparte están todas las vivencias que tuvo Pedro con el Señor y que no están escritas, y pertenecen a la privacidad de los dos.

El perfil rápido de la personalidad de Pedro es:

-Impetuoso
-Temperamental
-Valiente
-Inconstante
-Autosuficiente
-etc...

Leamos de nuevo Jn 21:15-17

Jn 21:15 ...Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.
Jn 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Jn 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Es algo diferente a las otras: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? “
La respuesta de Pedro: “Sí, Señor; tú sabes que te amo.”

¿No se ve aquí un cambio de actitud de Pedro? En otro tiempo hubiera dicho: Sí Señor te amo mas que estos.
Ahora simplemente dice: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

Recordemos lo que dijo en Mt26:33 “Aunque todos se escandalizaren de ti, yo nunca me escandalizaré”.

Pero vemos ahora que Pedro ya no se cree que puede mas que los demás y que su confianza en sí mismo se había caído.

Esto es bueno, porque ahora el Señor podía empezar a edificar. Dios tiene que derribar toda autosuficiencia en nuestra vida.

Si leemos el Salmo 119, vemos que en cada una de sus partes el salmista repite una y otra vez lo mismo:

Enséñame tus estatutos.
Susténtame con tu Palabra.
Hazme entender tu camino.
Dame entendimiento.

Esa dependencia continua del Señor es lo que quería el Señor para Pedro y quiere para nosotros.

Y vemos ahora a Pedro mas en esa línea: Mas reflexivo, mas asentado, menos autosuficiente, mas humilde.

Esto es lo que Dios hace en nuestras vidas en cada uno de nosotros en nuestro caminar con El.

3.3 ¿ME AMAS? X 3 VECES

Aquí, después de que Pedro le negara tres veces, Jesús le pregunta otras tres si le amaba.
El Señor estaba dando a Pedro la oportunidad de volverle a decir con su boca que le amaba y que el Señor después de esta confesión pudiera decirle que apacentara mis ovejas, en definitiva, le estaba diciendo a Pedro: Pedro, me eres útil!!

Una de las cosas que le pueden pasar a un cristiano cuando cae en mayor o menor grado es que se siente: Alejado de Dios, abandonado por Dios, inútil para Dios, condenado...

Y Satanás y sus demonios se encargan de hacerte sentir así y que así te quedes. Si no puede arrancarte la fe, por lo menos que esa fe no se ponga en movimiento. Y así hay cristianos inutilizados.
Pero esos cristianos quieren en su corazón al Señor; están derribados pero no destruidos.

Así se podía sentir Pedro después de haber negado al Señor tres veces.

Y esto está escrito porque Dios sabía que al igual que Pedro iba a ver muchos cristianos paralizados. Al igual que el Señor le habilitó a Pedro dándole un encargo, el Señor les dice: ME ERES ÚTIL!!

Levántate , ponte en marcha!!

Porque el justo cae siete veces y siete se levanta (Pr 24:16)

Lc 22:31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
Luc 22:32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Aquí el Señor le esta dando a Pedro un anticipo de lo que va a pasar:

Satanás te va a zarandear
Vas a caer
Te vas a levantar
Vas a pastorear
Pero entonces Pedro no se enteraba de nada. Ahora en esta conversación con Jesús tenia para él todo el sentido.

Hay cosas que el Señor nos hace pasar que no tiene sentido para nosotros, y preguntamos: ¿Porqué?
Pasan los años, echamos la vista atrás y entendemos.
Y en todo este tiempo, era el Señor el que nos sostenía.

Muchas veces no sabemos dónde estamos, ni dónde nos quiere llevar el Señor; no sabemos nada.
Y mientras dura este proceso ¿que es lo que debemos tener? Fe.

Porque debemos recordar el principio básico de que: TODO LO QUE NOS PASA ES PORQUE DIOS QUIERE.

Dios nos ha dado fe, pero es responsabilidad nuestra mantenerla, cuidarla (“Cuidad en vuestra salvación con temor y temblor” Fil 2:12)

Jesús oro por Pedro para que su fe no faltara.

Y nosotros podemos leer en Romanos 8:34: “...Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”
Vemos que al igual que Pedro tuvo el respaldo de Jesús para su fe, nosotros tenemos el respaldo de Jesús para nuestra fe. Nada ha cambiado.

Y sabemos que no siempre es fácil mantenernos en fe, por eso el Señor en su Palabra nos ha dado mucha munición:
Toda la segunda parte del capitulo 8 de Romanos es un alegato de Pablo para que tengamos ánimo y mantengamos nuestra fe:

Rom 8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Rom 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Rom 8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Rom 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Rom 8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
Rom 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
Rom 8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
Rom 8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Rom 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Rom 8:36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Rom 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Rom 8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
Rom 8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Tres veces le dijo: Pastorea mis ovejas.

El Señor quería a Pedro como Pastor.
El Señor quería a Felipe como Evangelista.
A Pablo como Maestro y Apóstol
Etc...

En la Iglesia hay trabajo para todos. Dios te va a poner a servirle en cuanto te dispongas a servirle.

Pero aquí el punto no es tanto dónde nos pone sino: “¿Me amas?”
Porque si amas al Señor Dios te va a usar para servirle.
El servicio es fruto del amor por el Señor.

Yo creo que una oración que todos los cristianos debemos hacer constantemente es: Señor, pon en mi mas amor por ti.

6- Jesús, una vez arreglado el pasado (el asunto espinoso de la negación), le encarga el presente (en seguida Pedro iba a pastorear la iglesia de Jerusalén), y le muestra el futuro.

Jn 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.
Jn 21:19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.

“...Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías”: El Señor reconoce aquí el cambio que ha habido en Pedro. Antes hacia lo que quería, iba a donde le apetecía sin contar con el Señor. Ahora ya no.

¿Y nosotros? ¿Contamos con el Señor?
Porque ya no somos solo nosotros, eso éramos antes de convertirnos, cuando creíamos que éramos libres.
Ahora todo debe ser en Cristo, ante era sin Cristo. Ahora sí somos libres.
La libertad no consiste en hacer lo que queremos sino lo que quiere el Señor.

“...mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”

Que va a ser hecho prisionero
Que va morir crucificado
Que esto sucederá cuando sea viejo
Entiendo que esto no sucede mucho en la Biblia, que es una excepción, solo aplicable a Pedro.
Dios no nos suele decir nuestro futuro y mucho menos cuando y cómo moriremos... No nos convendría.

Pero una cosa es segura, será cuando El quiera. El es soberano. El es el dueño de la vida. El nos la dio, El nos la quitará. Y nada trajimos al venir a este mundo y nada nos llevaremos.Mientras, vivamos una vida consagrada a El.

Dios les bendiga











ZAUDITH ALABA AL SEÑOR

ZAUDITH ALABA AL SEÑOR

LINEY CASTRO PEÑA-HERMANA DE ZAUDITH DA GRACIAS A DIOS.

LINEY CASTRO PEÑA-HERMANA DE ZAUDITH DA GRACIAS A DIOS.









LAURA Y LUIS GUILLERMO GALEZZO SOBRINOS DE ZAUDITH TAMBIEN LE DAN LA GLORIA A DIOS

LAURA Y LUIS GUILLERMO GALEZZO SOBRINOS DE ZAUDITH TAMBIEN LE DAN LA GLORIA A DIOS




ELIECER NUÑEZ-CILIA PEÑA, TIOS DE ZAUDITH ALABANDO AL DIOS ALTISIMO

ELIECER NUÑEZ-CILIA PEÑA, TIOS DE ZAUDITH ALABANDO AL  DIOS ALTISIMO

PEDRO NELPEÑA DORMELINA CABRALES LINEY PEÑA CABRALES ALFONSO CASTRO PEÑA ADRIANA ALZATE

PEDRO NELPEÑA DORMELINA CABRALES LINEY PEÑA CABRALES ALFONSO CASTRO PEÑA ADRIANA ALZATE














































UNIDOS EN UN MISMO SENTIR-CLAMANDO Y PROCLAMANDO

UNIDOS EN UN MISMO SENTIR-CLAMANDO Y PROCLAMANDO
VECINOS-FAMILIA












SEGUNDA VIGILIA

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FAMILIA BENDECIDA





PRIMERA VIGILIA

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ZAUDITH CASTRO PEÑA

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ROSIRIS PEÑA CABRALES, UNA MADRE AFLIGIDA, CONVOCA A FAMILIARES AMIGOS Y VECINOS DE SU HIJA ZAUDITH CASTRO PEÑA UNA JOVEN DE 26 AÑOS A QUIEN LE FUERA DIAGNOSTICADO UN CARCINOMA DUCTAL POBREMENTE DIFERENCIADO DE TIPO NO ESPECIAL CON UN GRAVE PRONOSTICO, A SERVICIOS DE VIGILIAS Y ORACIONES INICIALMENTE EN SU RESIDENCIA, POSTERIORMENTE EN VARIAS RESIDENCIAS DE FAMILIARES Y VECINOS, SINTIENDO UN TREMENDO GOZO AL VER LAS MANIFESTACIONES DE SOLIDARIDAD, AMISTAD Y APRECIO GLORIFICANDOSE ASI EL NOMBRE DEL SEÑOR. GRACIAS DIOS. BENDICELOS A TODOS!



ZAUDITH CASTRO EN SU PRIMERA OPERACION

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ROSIRIS PEÑA CABRALES-MADRE DE ZAUDITH

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HERMANA BLANCA TORRES

HERMANA BLANCA TORRES
Madre espiritual de Zaudith Castro Peña-Una gran guerrera

FAMILIA UNIDA

FAMILIA UNIDA
Clamor unificado

ZAUDITH

ZAUDITH
Alabando al Señor-Confiando solo en El






ABUELITOS, CUÑADOS, TIOS, PRIMOS-VECINOS

ABUELITOS, CUÑADOS, TIOS, PRIMOS-VECINOS
Todos unidos en un mismo sentir