La principal causa para la infidelidad femenina es la falta de valores, el no sentir respeto hacia la pareja, no hay motivos que puedan justificar el engaño de una mujer hacia su marido, una mujer honesta dirá de frente que la relación se terminó y saldrá a buscar su camino, todo el mundo tiene derecho a buscar su felicidad pero también tiene el deber de actuar con honestidad.
Dentro de los motivos para la infidelidad femenina están las inseguridades y una autoestima bajísima, este tipo de mujeres son muy propensas a involucrarse en aventuras para poder levantar su ego, el hecho de que otro las elogie o las halague ya las lleva a intentar un romance y a creer que van a ser mas amadas por sus aventurillas que por sus esposos. Que grave error mujer, Estimate.....!!!! Valorate!!!!
La edad puede ser un motivo para cometer infidelidades, cuando la mujer va acercándose a etapas de madurez física piensa o cree poder retornar a la juventud buscando aventuras y romances fuera de la pareja.
La venganza también está dentro de las causas de la infidelidad femenina, como forma de querer causarle un daño o una humillación a su esposo, la mujer se siente despechada por un engaño del marido entonces intenta cobrarse, pero esto tambien esta ligado a su bajisima autoestima, a su falta de principios y valores en el creer que está desvalorizando a su marido cuando en la realidad quien termina haciendo el ridiculo y sin valor es ella misma.
Proverbios 14:1
Este verso de la Biblia es corto pero tiene gran profundidad en sus palabras. Lo podemos dividir en dos partes. Primero lo relacionado a “la mujer sabia” y segundo lo relacionado a “la mujer necia”. ¿Qué quiere decir esto? Que existen según la Biblia “dos tipos o clases de mujeres”, una que es sabia y otra que es necia.
Características de “una mujer sabia”. El texto nos dice en resumen que es lo que hace una mujer sabia. “Edifica su casa”, mientras que la necia “con sus manos derriba su casa”.
Mujer, No te dañes!!....Valórate!...... La infidelidad te hace necia...Se sabia!!!!
SILENCIO E INDIFERENCIA SIMBOLOS DE AGRESION
SILENCIO E INDIFERENCIA GENERADORES DE VIOLENCIA
domingo, 27 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
DIOS NO PUEDE SER BURLADO
LOS MILAGROS DE JESUCRISTO
JESUCRISTO: ¡FUENTE DE PODER Y DE AMOR!
En todo la historia de la humanidad no ha existido un ser humano como Jesucristo.No hay comparación en ningún sentido. Jesús era el Verbo encarnado. Dejó su naturaleza divina para asumir la naturaleza humana y probar que el ser humano podía vivir en santidad, aun con las asechanzas del diablo.
Jesús vivió como hombre, fue sometido a las mismas tentaciones, luchó contra todas las debilidades de la raza humana, pero pudo vencer y vivir sin mancha ni pecado.
No hay en nuestra historia un hombre como Cristo. Es fuente del más puro amor, de bondad, de justicia, de sabiduría e inteligencia. Se enfrentó a uno de los pueblos más religiosos de la antiguedad y pudo acallar sus voces de falsedad y de hipocresía.
En Cristo encontramos todos los frutos del espíritu: bondad, misericordia, integridad, fiel, justo, grandeza, gracia, fe, compasión,honestidad, sabiduría, inteligencia, encontramos la verdad, la luz, el camino al Padre. Nadie como él.
Jesús al asumir la naturaleza humana vivió como cualquier hijo de vecino. Sufrió escasez, trabajó como carpintero al lado de su padre, fue envidiado y criticado por sus hermanos, no tuvo educación formal pero nadie lo igualaba en conocimientos. Caminaba por las calles de Jerusalén, iba de pesca con sus discípulos, oraba sin cesar, ayunaba, en fin Jesús hizo todo lo que debe hacer uno que dice que es hijo de Dios.
Pero Cristo fue más allá que cualquier profeta o fundador de una religión, fue muy atrevido, fue hasta lo máximo, nunca cedió, nunca echó atrá ss palabras, siempre se proclamó como el Hijo de Dios, y mientras los fariseos y escribas le gritaban que tenía demonios, los mismos demonios daban testimonio gritando:
Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
S.Mateo 8:29
Es algo increíble mientras los seres humanos no reconocen la autenticidad de la persona de Cristo, los demonios caminan asustados porque saben que su fin está cerca y que aquél hombre de voz pausada, mirada profunda y larga cabellera era el Hijo de Dios.
Nunca, nunca, Jesús se retractó de lo que afirmaba, por el contrario cada vez más afirmaba su verdadera identidad. El decía mi Padre y Yo somos uno. El que me ha visto ha visto a mi Padre. Siempre afirmaba eso con intensidad. Mi reino no es de este mundo, decía. "Yo soy la luz del mundo:,"yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre sino por mí:", Mi reino no es de este mudo"... Siempre hablaba con autoridad, siempre afiermaba lo misma, aun en la cruz del Calvario.
Esa verdad permanece, aunque a alguno no les guste, esa verdad la podemos guardar como un hermoso regalo. Mi Cristo es el Hijo de Dios, es Dios en cncarnado en un ser humano. Cristo es el Redentor, el Cordero de Dios, Cristo demostró siempre que él era el que había de venir, el Mesías de Israel.
LA PESCA MILAGROSA
La Palabra de Dios es un caudal de historia de grandes milagros. La trayectoria se extiende de Génesis a Apocalipsis. Dios mismo es el autor de los milagros más extraordinarios. Su máximo milagro fue la misma creación.
Con su palabra creó en un instante todo el universo, todas las leyes que le gobiernan. Con su palabra organizó la tierra a perfección.
Dios creó las maravillas de la naturaleza, encerró el océano con sus límites, tendió un manto de nubes sobre la tierra, encerró una fábrica en la hoja para que nutriera la atmósfera de oxígino y a la vez purificar el aire. Encerró los colores en una partícula de luz, dibujó el arcoiris sobre los cielos, creó el proceso de la metamorfosis transformancdo a un gusano en una bella y delicada mariposa, llenó la tierra de todo tipo de fauna, de toda clase de hierbas y plantas, encerró la energía más poderosa en un átomo.
¿Quién desea ver un milagro de Dios? Mírese en un espejo, usted es la máxima creación de Dios, el milagro perfecto, la gloria de Dios. Somos el milagro de los milagros, la obra de las obras.
Pero Dios dotó al ser humano de ese poder para realizar milagros. La Biblia nos habla de cientos de señales y prodigios realizados por los hombres de Dios, por los profetas, por los jueces, por aquellos creyentes que confiaban en Jehová de los ejércitos.
Dios ha utilizado a los seres humanos para realizar grandes cosas, para realizar grande señales y prodigios, para realizar grandes milagros. Moisés y Aarón asombraron a Faraón con su poder, la vara de Aarón era increíble,Dios los dotó de una gran capacidad y ellos tuvieron fe en las promesas de Dios. Y las plagas azotaron al pueblo egipcio, las aguas se convirtieron en sangre, el mar se abrió y apareció el camino que los conducía a la libertad.
El pueblo judío fue testigo del poder de Dios, de los milagros que hizo Moisés. La tierra se abrió y se tragó a sus crítico, a los murmuradores, hizo brotar agua de la peña, vio como Dios les enviaba maná codornices, el pueblo judío fue testigo de ver como su ropa ni su calzado envejecían durante cuarenta años.
Dios derramó el poder sobre este hombre tartamudo, cuya autoestima no era alta, quien reconocía en su hermano más capacidad para dirigir al pueblo, pero Dios hizo un milagro en el tartamundo y cuando descendió del monte su rostro brillaba y en su muerte sus ojos no perdieron el brillo.
Josué logró detener el sol y la luna y vio como las murallas de Jericó se caían con el poder de Dios. La Biblia nos cuenta de los milagros de Elías, dividió las aguas del río Jordán con sólo tocarlas con el manto, hizo descender fuego y consumir el altar ante el asombro de los profetas de Baal, vio como el aceite se multiplicaba, resucitó al hijo de la viuda. Eliseo quien recibió el don de la unción e hizo muchos milagros.
Los milagros vienen de Dios, no hay hombre que pueda hacer milagros por sí, el poder no está en las manos de ningún predicador, el poder está en Dios.
Por eso fracasó Sansón al pensar que su fuerza estaba en si mismo, en su cuerpo, en su cabello, por eso fracasó Goliat, pues creyó que su fuerza era mayor que la fuerza que estaba en David.
Todo el Antiguo Testamento está lleno de milagros, milagros realizados por Dios a través de hombres que confiaban y tenían fe en él.
Pero entre todos esos profetas, el autor de los milagros más extraordinarios fue Jesucristo. Su vida estuvo rodeada de grandes prodigios y hazañas. Ya los profetas de Israel lo habían anunciado muchos años antes de que Cristo naciera.
En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
Isaías 29:18
Cuando Jesús resucitó fue en busca de los discípulos, siete de ellos estaban en el mar pescando, volvieron a sus tareas, se olvidaron de predicar el evangelio, pero aquella noche no pescaron nada.
Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada
Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces
S. Juan 21:4-6
Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de los peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
S.Juan 21:8
Este milagro maravilloso ocurrió cuando Cristo había resucitado. Fue una milagro en medio de la oscuridad, cuando ya los discípulos habían perdido toda esperanza de pescar algún pez. Pero Cristo les dijo echen las redes a la derecha y ellos creyeron, no dudaron y tiraron las redes.
Ahora este milagro es muy simbólico. Los peces representan las almas que estos hombres iban a rescatar, serían miles, de hecho cuando Pedro comenzó a predicar se convirtieron miles de pecadores.
También nos indica los años que iban a transcurrir desde la profecía de Daniel de las setenta semana. Una vez finalizó la profecía de Jeremías de las setenta años del cautiverio, Daniel recibió la profecía de las dos mil trecientas tardes y mañanas. El cautiverio de acuerdo al calendario divino terminó en el 3600 DA.
Así que la profecía de las 2300 tardes y mañana cubría el periodo desde (3600 + 2300= 5900 DA) 0 1900 DC. El último siglo profático fue incluido en esta pesca milagrosa.
La Bibla nos dice que los discípulos movieron las redes 200 codos. Estos 200 si aplicamos la medida bíblica nos da un periodo de 2400 años. (200 x 22.2 /1.85=2400 años) es lo mismo si multiplicamos 200 x 12 = 2400. Si sumamos estos años a 3600 + 2400 = 6000 años de acuerdo al calendario divino.
Esa pesca simbolizaba la pesca de Cristo, el némero de salvados durante los 6000 años de la historia. El evangelio de Dios sería el alimento para los que serían llamados a completar el némero de los salvados.
Pero también en ese milagro podemos determinar tres fechas: 1836, 1920, 1932.
Era de noche cuando ocurrió la pesca milagrosa. En 1836 ocurrió un eclipse. El sol fue cubierto de tinieblas,en 1836 se inicia el primer templo Mormón en Kirland, Ohio el 21 de marzo, en 1920 el mundo acaba de salir de la Primera Guerra Mundial, (1918) y Hitler daba su primer discurso en ese público, además el mundo de las comunicaciones se revoluciona con el invento del radio. El mundo está revuelto.
En 1932 el planeta comienza a salir de la gran depresión que causó terrible problemas, hambres, desempleos, en fin el planeta estaba nuevamente camino a otra guerra mundial. Ya Hitler comienza a tomar poder y el futuro del pueblo de Israel se acerca a una de las peores persecusiones de la historia.
Cristo esa noche tuvo que ir en pos de los discípulos quienes se había olvidado de la verdadera misión, ser pescadores de almas y no de peces. Hoy nos olvimadmos de la verdadera misión de la iglesia de Jesucristo, mientras las almas se pierden, las ovejas andan descarriadas, acorraladas por el diablo los siete días a la semana, las veinticuatro horas del día, los llamados a ir en pos de ellas, están reuniendo a las ovejas ya salvas, pendientes a riquezas, milagros, sanidades, cosas muy buenas, pero que no son la esencia del mensaje del evangelio. La prioridad es buscar a las ovejas perdidas antes de que sean devoraradas por Satanás. La Biblia no dice que hay alegría en el cielo cuando construimos un templo, o hacer algún buen negocio, o cuando adquirimos un auto nuevo, la Biblia dice que hay alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente y encuentra el camino del Señor.
Las redes debemos echarla a la derecho, al lado del camino estrecho, al lado de los frutos del espíritu y no al lado de los frutos de la carne. Todo lo que agrada a la carne , desagrada al espíritu.
El llamado es, no a hacer grandes asambleas, sino a organizar pequeños escuadrones de fe e ir en pos de las ovejas desacarriadas, están cercas, a nuestro alrededor, a veces durmiendo con nosotros bajo un mismo techo, no necesitamos grandes cadenas de televisión, y eso es bueno, pero podemos alcanzar a cientos si sacamos tiempo para hablarles a las personas que nos rodean.
Hay quien predica la salvación desde un micrófono pero no le habla a aquéllos que están muy cerca de ellos. Los discípulos pregonaron el evangelio por todo el imperio romano y lo úníco que tenían eran sus cuerpos, sus voces y el compromiso de predicarle el evangelio a todos los que encontraban en su camino.
Eso hizo grande a la iglesia primitiva, no habían medios de comunicación ni la tecnología que hoy tenemos, pero estaban llenos del poder del cielo y se entregaron de todo corazón, sin pensar en ganancias ni en milagros, pues Pablo siempre estuvo enfermo y Timoteo padecía de un fuerte dolor que nunca le fue sanado,ellos predicaban un evangelio puro, tal como lo recibieron de Cristo y ese evangelio era lo que predicaban. Uno de arrepentimiento y perdón, uno que su centro era la salvación mediante la remisión de pecados, uno que nos libraba del viejo hombre mediante el bautismos en las aguas, un evangelio de poder que permitía expulsar demonios y sanar a los enfermos. Pero esos milagros eran basados en la fe y no en pactos con Dios. Jesús nunca estableció pacto alguno para realizar un milagro.
Como dije anteriormente este milagro de la pez nos permite obtener unas fechas. Ellos pescaron 153 peces (153 x 12 =1836), eran siete discípulos (153 + 7 = 160 x 12 =1920),
si incluimos a Cristo (161 x 12 =1932). En todas estas fechas pasaron grandes eventos en la humanidad.Si añadimos a los 4 discípulos que faltaban obtenemos: (153 + 11 =164 x 12 = 1968), si añadimos a Cristo nos da: (165 x 12 = 1980) y si añadimos a Judas nos da : (166 x 12 = 1992)
¡Y LOS CIEGOS ERAN SANADOS!
Es algo muy impresionante. Jesús caminaba por las calles de Jerusalén, él no hacía llamados a congregar a las gentes para demostrar su poder, la gente lo segía por todas partes, la gente creía que con sólo tocar sus vestidos, o con sólo que él dijera la palabra serían sanos, por lo tanto aquella fe era pura, nacía en el corazón y la mente de los que le seguían. Los milagros de Jesús eran irrefutables, eran milagros visibles, eran hechos en personas que padecían por muchos años, cada milagro que hacía era creído, aunque muchas veces decían que los hacía por el poder de los demonios, porque ciertamente el mismo Jesús lo había predicado, que muchos harían milagros pero no son de Dios.
Así que los ciegos recibían la vista ante el asombro de todos. Ese mismo poder, Dios lo daría a los que creyeran en Jesús.
Todos los que creen en el Señor tienen la promesa de poder recibir el don de sanidad y el don de expulsar demonios. Todo creyente que tenga fe, que esté en santidad, que ore y ayune estará listo para ser lleno del Espíritu Santo, por que no es la persona sino el Espíritu de Dios quien realiza los milagros y prodigios.
He visto a muchos utilizar este don para lograr grandes concentraciones y tratar de converncer a las personas que si hacen ofrendas en cambio van a recibir un milagro de Dios, eso es una falsedad, los que iban a Jesús nada llevaban, nunca hicieron trato con Jesús, simplemente creía que él los sanaría por su amor y por su misericordia.
Jesús, no sólo podía sanar, sino perdonar y salvar. El prósito de la predicación es rescatar a las almas del infierno y no curarle una enfermedad. Si Dios lo hace bien, pues es su promesa, pero si no lo hace, bien, pues Dios sabe todas las cosas. Es posible que si nos quita la enfermedad no le servimos.
Las personas deben entender que todos fuimos destituidos de la presencia de Dios, que somos reos de muerte, que ninguno es justo, que nadie puede volvernos a Dios sino Jesús. Qué no es el cuerpo lo importante sino el alma, que lo importante es volver a la presencia de Dios a través del Señor. Todo lo demás vendrá por añadidura, pues Dios conoce nuestras necesidades. Dios sabe qué enfermedad tenemos, conoce nuestro dolor, nuestros sufrimientos, nuestras dolencias, Dios actuará en su tiempo y no cuando yo quiero.
No podemos ir a Dios en busca de un milagro sino en busca del perdón y la reconciliación. Si eso ocurre ciertamente Dios, no solamente sanrá tu cuerpo de una enfermedad, sino que hará de ti un nuevo hombre, una nueva mujer, un nuevo joven, un nuevo anciano. Dios, no sólo limpiará tu cuerpo de toda enfermedad, sino de todo pecado. Pero hay que esperar en Dios porque él actuará en su tiempo, en el mejor momento. Las promesas de Dios siempre serán cumplidas.
¡Y LOS ENFERMOS SE LEVANTABAN DE SUS CAMILLAS!
¡Y LOS LEPROSOS ERAN SANADOS!
¡Y HACIA CAMINAR A LOS PARALITICOS!
¡CON SOLO DECIR SU PALABRA LOS ENFERMOS ERAN SANADOS!
¡Y LOS DEMONIOS TEMBLABAN Y HUIAN DE EL!
¡Y LOS COJOS SOLTABAN SUS MULETAS!
¡Y LOS CIEGOS VEIAN!
¡Y LOS LEPROSOS ALCANZABAN LA MISERICORDIA!
¡Y JESUS ESCUCHO A LA CANANEA!
¡Y LE TRAIAN A LOS ENDEMONIADOS!
¡SU PODER Y SU AMOR ERA INMENSO!
¡Y MULTIPLICABA LOS PANES Y LOS PECES!
¡Y CAMINABA SOBRE LAS AGUAS DEL MAR!
¡AUN LOS VIENTOS LE OBEDECIAN!
¡Y PEDRO DUDO!
¡Y TRANSFORMABA LA VIDA DE PECADO!
¡Y SANABA A TODOS LOS QUE VENIAN A EL!
¡Y MALDIJO LA HIGUERA!
¡Y ASCENDIO AL CIELO EN VICTORIA!
¡Y LA IGLESIA FUE LLENA DEL ESPIRITU SANTO!
Los milagros no salvan. Muchos se acercan a Dios buscando un milagro, o van a donde un espiritista, a un santero, a un hechicero y es posible que estos endemoniados puedan realizar milagros. La Biblia nos dice que el falso profeta realizará grandes prodigios y señales durante el periodo de la gran tribulación. Esas señales no provienen de Dios, ya que el Espíritu Santo ya no estará en la tierra.
También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
Apocalipsis 13:13
Predicadores que han claudicados a la fe, la verdadera enseñanza, predicadores que han vendido el evangelio, muchos realizarán milagros. Reunirán multitudes que van allí en busca de un premio, en busca de un milagro y no en búsca de Crito. No hablo de los hombres y mujeres de Dios que andan en santidad y que Dios los utiliza con gran poder.
Por eso Jesús dijo: "Mucho dirán en tu nombre sanamos a los enfermos y echamos fuera demonios" y les dirá apartos de mí obradores de maldad, nunca os conocí".
Cuando Jesús iba al monte miles le segían, Jesús sabía que iban tras los panes y los peces, tras la sanidad, en busca de un milagro para sus vidas. Pero cuando empezó a hablarle de la vida del cristiano, de la rectitud del camino de Dios, de que había que amar a los enemigos, que se adulteraba con sólo desear a un mujer en el corazón, que no acumularan riquezas sino que las compartieran con los pobres, aquella multitud comenzó a irse, hasta el punto que Pedro le llamó la atención a Jesús sobre lo que estaba pasando.
Y practicamente de los miles y miles que siguieron a Jesús sólo 120 fueron al monte a esperar la llegada del Consolador.
El evangelio no es un negocio de panes ni de peces, el evangelio no es un asunto de prosperidad o pobreza, el evangelios es potencia de Dios, es un mensaje de trasformación espiritual, Jesús decía" "están en el mundo pero no son del mundo". No podemos cambiar la palabra de Dios porque estamos viviendo en el 2005, Jesús no cambió las palabras del Antiguo Testamento después de 4000 años, la palabra de Dios no cambia sino que permanece en todo tiempo, el ser humano es uno en todo el planeta, no importa la cultura, la geografía, Dios habló a Abraham como nos habla ahora. El poder que Dios le dio a Moisés es el mismo poder que ha puesto a disposición de la iglesia hoy.
Mis hermasnos, hermanas, amigos y amigas, no nos engañemos, el evangelio es para rescatar las ovejas de las garras del diablo no para levantar grandes imperios de riquezas y de bienes materiales. La iglesia de Jesucristo debe ser diferente a las iglesias paganas, los apóstoles llevaron todo y lo repartieron todo entre sus miembros. Ese espíritu de unidad en todo es el que Dios quiere entre nosotros, no que unos sean ricos y otros sean pobres, eso se da en el mundo, no en el reino de Dios.
Los llamados hijos de Dios deben ser diferentes, los apóstoles fueron diferentes. Amaban a Dios y eso lo demostraban amando a sus hermanos, compartiendo todo, orando juntos, adorando juntos. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Pretender que los que defendemos los principios de la iglesia primitiva somos esclavos del pasado, fundamentalistas o fanátisco religiosos es algo que no tiene valor alguno para Dios. Cristo fue fundamentalista y su pensamiento jamás cambiará aunque pasen los millones de años. "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán"
¡DIOS QUIERE HACER EN TI EL MILAGRO DE LA TRANSFORMACION ESPIRITUAL!
JESUCRISTO: ¡FUENTE DE PODER Y DE AMOR!
En todo la historia de la humanidad no ha existido un ser humano como Jesucristo.No hay comparación en ningún sentido. Jesús era el Verbo encarnado. Dejó su naturaleza divina para asumir la naturaleza humana y probar que el ser humano podía vivir en santidad, aun con las asechanzas del diablo.
Jesús vivió como hombre, fue sometido a las mismas tentaciones, luchó contra todas las debilidades de la raza humana, pero pudo vencer y vivir sin mancha ni pecado.
No hay en nuestra historia un hombre como Cristo. Es fuente del más puro amor, de bondad, de justicia, de sabiduría e inteligencia. Se enfrentó a uno de los pueblos más religiosos de la antiguedad y pudo acallar sus voces de falsedad y de hipocresía.
En Cristo encontramos todos los frutos del espíritu: bondad, misericordia, integridad, fiel, justo, grandeza, gracia, fe, compasión,honestidad, sabiduría, inteligencia, encontramos la verdad, la luz, el camino al Padre. Nadie como él.
Jesús al asumir la naturaleza humana vivió como cualquier hijo de vecino. Sufrió escasez, trabajó como carpintero al lado de su padre, fue envidiado y criticado por sus hermanos, no tuvo educación formal pero nadie lo igualaba en conocimientos. Caminaba por las calles de Jerusalén, iba de pesca con sus discípulos, oraba sin cesar, ayunaba, en fin Jesús hizo todo lo que debe hacer uno que dice que es hijo de Dios.
Pero Cristo fue más allá que cualquier profeta o fundador de una religión, fue muy atrevido, fue hasta lo máximo, nunca cedió, nunca echó atrá ss palabras, siempre se proclamó como el Hijo de Dios, y mientras los fariseos y escribas le gritaban que tenía demonios, los mismos demonios daban testimonio gritando:
Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
S.Mateo 8:29
Es algo increíble mientras los seres humanos no reconocen la autenticidad de la persona de Cristo, los demonios caminan asustados porque saben que su fin está cerca y que aquél hombre de voz pausada, mirada profunda y larga cabellera era el Hijo de Dios.
Nunca, nunca, Jesús se retractó de lo que afirmaba, por el contrario cada vez más afirmaba su verdadera identidad. El decía mi Padre y Yo somos uno. El que me ha visto ha visto a mi Padre. Siempre afirmaba eso con intensidad. Mi reino no es de este mundo, decía. "Yo soy la luz del mundo:,"yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre sino por mí:", Mi reino no es de este mudo"... Siempre hablaba con autoridad, siempre afiermaba lo misma, aun en la cruz del Calvario.
Esa verdad permanece, aunque a alguno no les guste, esa verdad la podemos guardar como un hermoso regalo. Mi Cristo es el Hijo de Dios, es Dios en cncarnado en un ser humano. Cristo es el Redentor, el Cordero de Dios, Cristo demostró siempre que él era el que había de venir, el Mesías de Israel.
LA PESCA MILAGROSA
La Palabra de Dios es un caudal de historia de grandes milagros. La trayectoria se extiende de Génesis a Apocalipsis. Dios mismo es el autor de los milagros más extraordinarios. Su máximo milagro fue la misma creación.
Con su palabra creó en un instante todo el universo, todas las leyes que le gobiernan. Con su palabra organizó la tierra a perfección.
Dios creó las maravillas de la naturaleza, encerró el océano con sus límites, tendió un manto de nubes sobre la tierra, encerró una fábrica en la hoja para que nutriera la atmósfera de oxígino y a la vez purificar el aire. Encerró los colores en una partícula de luz, dibujó el arcoiris sobre los cielos, creó el proceso de la metamorfosis transformancdo a un gusano en una bella y delicada mariposa, llenó la tierra de todo tipo de fauna, de toda clase de hierbas y plantas, encerró la energía más poderosa en un átomo.
¿Quién desea ver un milagro de Dios? Mírese en un espejo, usted es la máxima creación de Dios, el milagro perfecto, la gloria de Dios. Somos el milagro de los milagros, la obra de las obras.
Pero Dios dotó al ser humano de ese poder para realizar milagros. La Biblia nos habla de cientos de señales y prodigios realizados por los hombres de Dios, por los profetas, por los jueces, por aquellos creyentes que confiaban en Jehová de los ejércitos.
Dios ha utilizado a los seres humanos para realizar grandes cosas, para realizar grande señales y prodigios, para realizar grandes milagros. Moisés y Aarón asombraron a Faraón con su poder, la vara de Aarón era increíble,Dios los dotó de una gran capacidad y ellos tuvieron fe en las promesas de Dios. Y las plagas azotaron al pueblo egipcio, las aguas se convirtieron en sangre, el mar se abrió y apareció el camino que los conducía a la libertad.
El pueblo judío fue testigo del poder de Dios, de los milagros que hizo Moisés. La tierra se abrió y se tragó a sus crítico, a los murmuradores, hizo brotar agua de la peña, vio como Dios les enviaba maná codornices, el pueblo judío fue testigo de ver como su ropa ni su calzado envejecían durante cuarenta años.
Dios derramó el poder sobre este hombre tartamudo, cuya autoestima no era alta, quien reconocía en su hermano más capacidad para dirigir al pueblo, pero Dios hizo un milagro en el tartamundo y cuando descendió del monte su rostro brillaba y en su muerte sus ojos no perdieron el brillo.
Josué logró detener el sol y la luna y vio como las murallas de Jericó se caían con el poder de Dios. La Biblia nos cuenta de los milagros de Elías, dividió las aguas del río Jordán con sólo tocarlas con el manto, hizo descender fuego y consumir el altar ante el asombro de los profetas de Baal, vio como el aceite se multiplicaba, resucitó al hijo de la viuda. Eliseo quien recibió el don de la unción e hizo muchos milagros.
Los milagros vienen de Dios, no hay hombre que pueda hacer milagros por sí, el poder no está en las manos de ningún predicador, el poder está en Dios.
Por eso fracasó Sansón al pensar que su fuerza estaba en si mismo, en su cuerpo, en su cabello, por eso fracasó Goliat, pues creyó que su fuerza era mayor que la fuerza que estaba en David.
Todo el Antiguo Testamento está lleno de milagros, milagros realizados por Dios a través de hombres que confiaban y tenían fe en él.
Pero entre todos esos profetas, el autor de los milagros más extraordinarios fue Jesucristo. Su vida estuvo rodeada de grandes prodigios y hazañas. Ya los profetas de Israel lo habían anunciado muchos años antes de que Cristo naciera.
En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
Isaías 29:18
Cuando Jesús resucitó fue en busca de los discípulos, siete de ellos estaban en el mar pescando, volvieron a sus tareas, se olvidaron de predicar el evangelio, pero aquella noche no pescaron nada.
Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada
Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces
S. Juan 21:4-6
Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de los peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
S.Juan 21:8
Este milagro maravilloso ocurrió cuando Cristo había resucitado. Fue una milagro en medio de la oscuridad, cuando ya los discípulos habían perdido toda esperanza de pescar algún pez. Pero Cristo les dijo echen las redes a la derecha y ellos creyeron, no dudaron y tiraron las redes.
Ahora este milagro es muy simbólico. Los peces representan las almas que estos hombres iban a rescatar, serían miles, de hecho cuando Pedro comenzó a predicar se convirtieron miles de pecadores.
También nos indica los años que iban a transcurrir desde la profecía de Daniel de las setenta semana. Una vez finalizó la profecía de Jeremías de las setenta años del cautiverio, Daniel recibió la profecía de las dos mil trecientas tardes y mañanas. El cautiverio de acuerdo al calendario divino terminó en el 3600 DA.
Así que la profecía de las 2300 tardes y mañana cubría el periodo desde (3600 + 2300= 5900 DA) 0 1900 DC. El último siglo profático fue incluido en esta pesca milagrosa.
La Bibla nos dice que los discípulos movieron las redes 200 codos. Estos 200 si aplicamos la medida bíblica nos da un periodo de 2400 años. (200 x 22.2 /1.85=2400 años) es lo mismo si multiplicamos 200 x 12 = 2400. Si sumamos estos años a 3600 + 2400 = 6000 años de acuerdo al calendario divino.
Esa pesca simbolizaba la pesca de Cristo, el némero de salvados durante los 6000 años de la historia. El evangelio de Dios sería el alimento para los que serían llamados a completar el némero de los salvados.
Pero también en ese milagro podemos determinar tres fechas: 1836, 1920, 1932.
Era de noche cuando ocurrió la pesca milagrosa. En 1836 ocurrió un eclipse. El sol fue cubierto de tinieblas,en 1836 se inicia el primer templo Mormón en Kirland, Ohio el 21 de marzo, en 1920 el mundo acaba de salir de la Primera Guerra Mundial, (1918) y Hitler daba su primer discurso en ese público, además el mundo de las comunicaciones se revoluciona con el invento del radio. El mundo está revuelto.
En 1932 el planeta comienza a salir de la gran depresión que causó terrible problemas, hambres, desempleos, en fin el planeta estaba nuevamente camino a otra guerra mundial. Ya Hitler comienza a tomar poder y el futuro del pueblo de Israel se acerca a una de las peores persecusiones de la historia.
Cristo esa noche tuvo que ir en pos de los discípulos quienes se había olvidado de la verdadera misión, ser pescadores de almas y no de peces. Hoy nos olvimadmos de la verdadera misión de la iglesia de Jesucristo, mientras las almas se pierden, las ovejas andan descarriadas, acorraladas por el diablo los siete días a la semana, las veinticuatro horas del día, los llamados a ir en pos de ellas, están reuniendo a las ovejas ya salvas, pendientes a riquezas, milagros, sanidades, cosas muy buenas, pero que no son la esencia del mensaje del evangelio. La prioridad es buscar a las ovejas perdidas antes de que sean devoraradas por Satanás. La Biblia no dice que hay alegría en el cielo cuando construimos un templo, o hacer algún buen negocio, o cuando adquirimos un auto nuevo, la Biblia dice que hay alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente y encuentra el camino del Señor.
Las redes debemos echarla a la derecho, al lado del camino estrecho, al lado de los frutos del espíritu y no al lado de los frutos de la carne. Todo lo que agrada a la carne , desagrada al espíritu.
El llamado es, no a hacer grandes asambleas, sino a organizar pequeños escuadrones de fe e ir en pos de las ovejas desacarriadas, están cercas, a nuestro alrededor, a veces durmiendo con nosotros bajo un mismo techo, no necesitamos grandes cadenas de televisión, y eso es bueno, pero podemos alcanzar a cientos si sacamos tiempo para hablarles a las personas que nos rodean.
Hay quien predica la salvación desde un micrófono pero no le habla a aquéllos que están muy cerca de ellos. Los discípulos pregonaron el evangelio por todo el imperio romano y lo úníco que tenían eran sus cuerpos, sus voces y el compromiso de predicarle el evangelio a todos los que encontraban en su camino.
Eso hizo grande a la iglesia primitiva, no habían medios de comunicación ni la tecnología que hoy tenemos, pero estaban llenos del poder del cielo y se entregaron de todo corazón, sin pensar en ganancias ni en milagros, pues Pablo siempre estuvo enfermo y Timoteo padecía de un fuerte dolor que nunca le fue sanado,ellos predicaban un evangelio puro, tal como lo recibieron de Cristo y ese evangelio era lo que predicaban. Uno de arrepentimiento y perdón, uno que su centro era la salvación mediante la remisión de pecados, uno que nos libraba del viejo hombre mediante el bautismos en las aguas, un evangelio de poder que permitía expulsar demonios y sanar a los enfermos. Pero esos milagros eran basados en la fe y no en pactos con Dios. Jesús nunca estableció pacto alguno para realizar un milagro.
Como dije anteriormente este milagro de la pez nos permite obtener unas fechas. Ellos pescaron 153 peces (153 x 12 =1836), eran siete discípulos (153 + 7 = 160 x 12 =1920),
si incluimos a Cristo (161 x 12 =1932). En todas estas fechas pasaron grandes eventos en la humanidad.Si añadimos a los 4 discípulos que faltaban obtenemos: (153 + 11 =164 x 12 = 1968), si añadimos a Cristo nos da: (165 x 12 = 1980) y si añadimos a Judas nos da : (166 x 12 = 1992)
¡Y LOS CIEGOS ERAN SANADOS!
Es algo muy impresionante. Jesús caminaba por las calles de Jerusalén, él no hacía llamados a congregar a las gentes para demostrar su poder, la gente lo segía por todas partes, la gente creía que con sólo tocar sus vestidos, o con sólo que él dijera la palabra serían sanos, por lo tanto aquella fe era pura, nacía en el corazón y la mente de los que le seguían. Los milagros de Jesús eran irrefutables, eran milagros visibles, eran hechos en personas que padecían por muchos años, cada milagro que hacía era creído, aunque muchas veces decían que los hacía por el poder de los demonios, porque ciertamente el mismo Jesús lo había predicado, que muchos harían milagros pero no son de Dios.
Así que los ciegos recibían la vista ante el asombro de todos. Ese mismo poder, Dios lo daría a los que creyeran en Jesús.
Todos los que creen en el Señor tienen la promesa de poder recibir el don de sanidad y el don de expulsar demonios. Todo creyente que tenga fe, que esté en santidad, que ore y ayune estará listo para ser lleno del Espíritu Santo, por que no es la persona sino el Espíritu de Dios quien realiza los milagros y prodigios.
He visto a muchos utilizar este don para lograr grandes concentraciones y tratar de converncer a las personas que si hacen ofrendas en cambio van a recibir un milagro de Dios, eso es una falsedad, los que iban a Jesús nada llevaban, nunca hicieron trato con Jesús, simplemente creía que él los sanaría por su amor y por su misericordia.
Jesús, no sólo podía sanar, sino perdonar y salvar. El prósito de la predicación es rescatar a las almas del infierno y no curarle una enfermedad. Si Dios lo hace bien, pues es su promesa, pero si no lo hace, bien, pues Dios sabe todas las cosas. Es posible que si nos quita la enfermedad no le servimos.
Las personas deben entender que todos fuimos destituidos de la presencia de Dios, que somos reos de muerte, que ninguno es justo, que nadie puede volvernos a Dios sino Jesús. Qué no es el cuerpo lo importante sino el alma, que lo importante es volver a la presencia de Dios a través del Señor. Todo lo demás vendrá por añadidura, pues Dios conoce nuestras necesidades. Dios sabe qué enfermedad tenemos, conoce nuestro dolor, nuestros sufrimientos, nuestras dolencias, Dios actuará en su tiempo y no cuando yo quiero.
No podemos ir a Dios en busca de un milagro sino en busca del perdón y la reconciliación. Si eso ocurre ciertamente Dios, no solamente sanrá tu cuerpo de una enfermedad, sino que hará de ti un nuevo hombre, una nueva mujer, un nuevo joven, un nuevo anciano. Dios, no sólo limpiará tu cuerpo de toda enfermedad, sino de todo pecado. Pero hay que esperar en Dios porque él actuará en su tiempo, en el mejor momento. Las promesas de Dios siempre serán cumplidas.
¡Y LOS ENFERMOS SE LEVANTABAN DE SUS CAMILLAS!
¡Y LOS LEPROSOS ERAN SANADOS!
¡Y HACIA CAMINAR A LOS PARALITICOS!
¡CON SOLO DECIR SU PALABRA LOS ENFERMOS ERAN SANADOS!
¡Y LOS DEMONIOS TEMBLABAN Y HUIAN DE EL!
¡Y LOS COJOS SOLTABAN SUS MULETAS!
¡Y LOS CIEGOS VEIAN!
¡Y LOS LEPROSOS ALCANZABAN LA MISERICORDIA!
¡Y JESUS ESCUCHO A LA CANANEA!
¡Y LE TRAIAN A LOS ENDEMONIADOS!
¡SU PODER Y SU AMOR ERA INMENSO!
¡Y MULTIPLICABA LOS PANES Y LOS PECES!
¡Y CAMINABA SOBRE LAS AGUAS DEL MAR!
¡AUN LOS VIENTOS LE OBEDECIAN!
¡Y PEDRO DUDO!
¡Y TRANSFORMABA LA VIDA DE PECADO!
¡Y SANABA A TODOS LOS QUE VENIAN A EL!
¡Y MALDIJO LA HIGUERA!
¡Y ASCENDIO AL CIELO EN VICTORIA!
¡Y LA IGLESIA FUE LLENA DEL ESPIRITU SANTO!
Los milagros no salvan. Muchos se acercan a Dios buscando un milagro, o van a donde un espiritista, a un santero, a un hechicero y es posible que estos endemoniados puedan realizar milagros. La Biblia nos dice que el falso profeta realizará grandes prodigios y señales durante el periodo de la gran tribulación. Esas señales no provienen de Dios, ya que el Espíritu Santo ya no estará en la tierra.
También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
Apocalipsis 13:13
Predicadores que han claudicados a la fe, la verdadera enseñanza, predicadores que han vendido el evangelio, muchos realizarán milagros. Reunirán multitudes que van allí en busca de un premio, en busca de un milagro y no en búsca de Crito. No hablo de los hombres y mujeres de Dios que andan en santidad y que Dios los utiliza con gran poder.
Por eso Jesús dijo: "Mucho dirán en tu nombre sanamos a los enfermos y echamos fuera demonios" y les dirá apartos de mí obradores de maldad, nunca os conocí".
Cuando Jesús iba al monte miles le segían, Jesús sabía que iban tras los panes y los peces, tras la sanidad, en busca de un milagro para sus vidas. Pero cuando empezó a hablarle de la vida del cristiano, de la rectitud del camino de Dios, de que había que amar a los enemigos, que se adulteraba con sólo desear a un mujer en el corazón, que no acumularan riquezas sino que las compartieran con los pobres, aquella multitud comenzó a irse, hasta el punto que Pedro le llamó la atención a Jesús sobre lo que estaba pasando.
Y practicamente de los miles y miles que siguieron a Jesús sólo 120 fueron al monte a esperar la llegada del Consolador.
El evangelio no es un negocio de panes ni de peces, el evangelio no es un asunto de prosperidad o pobreza, el evangelios es potencia de Dios, es un mensaje de trasformación espiritual, Jesús decía" "están en el mundo pero no son del mundo". No podemos cambiar la palabra de Dios porque estamos viviendo en el 2005, Jesús no cambió las palabras del Antiguo Testamento después de 4000 años, la palabra de Dios no cambia sino que permanece en todo tiempo, el ser humano es uno en todo el planeta, no importa la cultura, la geografía, Dios habló a Abraham como nos habla ahora. El poder que Dios le dio a Moisés es el mismo poder que ha puesto a disposición de la iglesia hoy.
Mis hermasnos, hermanas, amigos y amigas, no nos engañemos, el evangelio es para rescatar las ovejas de las garras del diablo no para levantar grandes imperios de riquezas y de bienes materiales. La iglesia de Jesucristo debe ser diferente a las iglesias paganas, los apóstoles llevaron todo y lo repartieron todo entre sus miembros. Ese espíritu de unidad en todo es el que Dios quiere entre nosotros, no que unos sean ricos y otros sean pobres, eso se da en el mundo, no en el reino de Dios.
Los llamados hijos de Dios deben ser diferentes, los apóstoles fueron diferentes. Amaban a Dios y eso lo demostraban amando a sus hermanos, compartiendo todo, orando juntos, adorando juntos. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Pretender que los que defendemos los principios de la iglesia primitiva somos esclavos del pasado, fundamentalistas o fanátisco religiosos es algo que no tiene valor alguno para Dios. Cristo fue fundamentalista y su pensamiento jamás cambiará aunque pasen los millones de años. "El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán"
¡DIOS QUIERE HACER EN TI EL MILAGRO DE LA TRANSFORMACION ESPIRITUAL!
martes, 15 de junio de 2010
EL PERDON Y SUS LIMITES
Todos hemos sufrido alguna vez injusticias y humillaciones; algunos tienen que soportar diariamente torturas, no sólo en una cárcel, sino también en un puesto de trabajo o en el entorno familiar. Es cierto que nadie puede hacernos tanto daño como los que debieran amarnos. "El único dolor que destruye más que el hierro es la injusticia que procede de nuestros familiares," dicen los árabes.
¿Cómo reaccionamos ante un mal que alguien nos ha ocasionado con cierta intencionalidad? Normalmente, desearíamos espontáneamente pegar a los que nos han pegado, o hablar mal de los que han hablado mal de nosotros. Pero esta actuación es como un bumerán: nos daña a nosotros mismos. Es una pena gastar las energías en enfados, recelos, rencores o desesperación; y quizá es más triste aún cuando una persona se endurece para no sufrir más.
¿Qué es el perdón? ¿Qué hago cuando digo a una persona: "Te perdono"? Es evidente que reacciono ante un mal que alguien me ha hecho; actúo, además, con libertad; no olvido simplemente la injusticia, sino que renuncio a la venganza y quiero, a pesar de todo, lo mejor para el otro.
En primer lugar, ha de tratarse realmente de un mal para el conjunto de mi vida. Si un cirujano me quita un brazo que está peligrosamente infectado, puedo sentir dolor y tristeza, incluso puedo montar en cólera contra el médico. Pero no tengo que perdonarle nada, porque me ha hecho un gran bien: me ha salvado la vida. Situaciones semejantes pueden darse en la educación. No todo lo que parece mal a un niño es nocivo para él. Los buenos padres no conceden a sus hijos todos los caprichos que ellos piden; los forman en la fortaleza. Una maestra me dijo en una ocasión: "No me importa lo que mis alumnos piensan hoy sobre mí. Lo importante es lo que piensen dentro de veinte años." El perdón sólo tiene sentido, cuando alguien ha recibido un daño objetivo de otro.
Por otro lado, perdonar no consiste, de ninguna manera, en no querer ver este daño, en colorearlo o disimularlo. Algunos pasan de largo las injurias con las que les tratan sus colegas o sus familiares, porque intentan eludir todo conflicto; buscan la paz a cualquier precio y pretenden vivir continuamente en un ambiente armonioso. Parece que todo les diera lo mismo. "No importa" si los otros no les dicen la verdad; "no importa" cuando los utilizan como meros objetos para conseguir unos fines egoístas; "no importan" tampoco el fraude o la envidia. Esta actitud es peligrosa, porque puede llevar a una completa ceguera ante los valores. La indignación e incluso la ira son reacciones normales y hasta necesarias en ciertas situaciones. Quien perdona, no cierra los ojos ante el mal; no niega que existe objetivamente una injusticia. Si lo negara, no tendría nada que perdonar.
Si uno se acostumbra a callarlo todo, tal vez pueda gozar durante un tiempo de una aparente paz; pero pagará finalmente un precio muy alto por ella, pues renuncia a la libertad de ser él mismo. Esconde y sepulta sus frustraciones en lo más profundo de su corazón, detrás de una muralla gruesa, que levanta para protegerse. Y ni siquiera se da cuenta de su falta de autenticidad. Es normal que una injusticia nos duela y deje una herida. Si no queremos verla, no podemos sanarla. Entonces estamos permanentemente huyendo de la propia intimidad (es decir, de nosotros mismos); y el dolor nos carcome lenta e irremediablemente. Algunos realizan un viaje alrededor del mundo, otros se mudan de ciudad. Pero no pueden huir del sufrimiento. Todo dolor negado retorna por la puerta trasera, permanece largo tiempo como una experiencia traumática y puede ser la causa de heridas perdurables. Un dolor oculto puede conducir, en ciertos casos, a que una persona se vuelva agria, obsesiva, medrosa, nerviosa o insensible, o que rechace la amistad, o que tenga pesadillas. Sin que uno lo quiera, tarde o temprano, reaparecen los recuerdos. Al final, muchos se dan cuenta de que tal vez, habría sido mejor, hacer frente directa y conscientemente a la experiencia del dolor. Afrontar un sufrimiento de manera adecuada es la clave para conseguir la paz interior.
El acto de perdonar es un asunto libre. Es la única reacción que no re–actúa simplemente, según el conocido principio "ojo por ojo, diente por diente" . El odio provoca la violencia, y la violencia justifica el odio. Cuando perdono, pongo fin a este círculo vicioso; impido que la reacción en cadena siga su curso. Entonces libero al otro, que ya no está sujeto al proceso iniciado. Pero, en primer lugar, me libero a mí mismo. Estoy dispuesto a desatarme de los enfados y rencores. No estoy "re–accionando", de modo automático, sino que pongo un nuevo comienzo, también en mí.
Superar las ofensas, es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. El filósofo Max Scheler afirma que una persona resentida se intoxica a sí misma . El otro le ha herido; de ahí no se mueve. Ahí se recluye, se instala y se encapsula. Queda atrapada en el pasado. Da pábulo a su rencor con repeticiones y más repeticiones del mismo acontecimiento. De este modo arruina su vida.
Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. En consecuencia, uno no se siente a gusto en su propia piel. Pero, si no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar. Los recuerdos amargos pueden encender siempre de nuevo la cólera y la tristeza, pueden llevar a depresiones. Un refrán chino dice: "El que busca venganza debe cavar dos fosas."
En su libro Mi primera amiga blanca, una periodista norteamericana de color describe cómo la opresión que su pueblo había sufrido en Estados Unidos le llevó en su juventud a odiar a los blancos, "porque han linchado y mentido, nos han cogido prisioneros, envenenado y eliminado". La autora confiesa que, después de algún tiempo, llegó a reconocer que su odio, por muy comprensible que fuera, estaba destruyendo su identidad y su dignidad. Le cegaba, por ejemplo, ante los gestos de amistad que una chica blanca le mostraba en el colegio. Poco a poco descubrió que, en vez de esperar que los blancos pidieran perdón por sus injusticias, ella tenía que pedir perdón por su propio odio y por su incapacidad de mirar a un blanco como a una persona, en vez de hacerlo como a un miembro de una raza de opresores. Encontró el enemigo en su propio interior, formado por los prejuicios y rencores que le impedían ser feliz.
Las heridas no curadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Pueden dar origen a reacciones desproporcionadas y violentas, que nos sorprendan a nosotros mismos. Una persona herida, hiere a los demás. Y, como muchas veces oculta su corazón detrás de una coraza, puede parecer dura, inaccesible e intratable. En realidad, no es así. Sólo necesita defenderse. Parece dura, pero es insegura; está atormentada por malas experiencias.
Hace falta descubrir las llagas para poder limpiarlas y curarlas. Poner orden en el propio interior, puede ser un paso para hacer posible el perdón. Pero este paso es sumamente difícil y, en ocasiones, no conseguimos darlo. Podemos renunciar a la venganza, pero no al dolor. Aquí se ve claramente que el perdón, aunque está estrechamente unido a vivencias afectivas, no es un sentimiento. Es un acto de la voluntad que no se reduce a nuestro estado psíquico. Se puede perdonar llorando.
Cuando una persona ha realizado este acto eminentemente libre, el sufrimiento pierde ordinariamente su amargura, y puede ser que desaparezca con el tiempo. "Las heridas se cambian en perlas," dice Santa Hildegarda de Bingen.
Es una ley natural que el tiempo "cura" algunas llagas. No las cierra de verdad, pero las hace olvidar. Algunos hablan de la "caducidad de nuestras emociones". Llegará un momento en que una persona no pueda llorar más, ni sentirse ya herida. Esto no es una señal de que haya perdonado a su agresor, sino que tiene ciertas "ganas de vivir". Un determinado estado psíquico –por intenso que sea– de ordinario no puede convertirse en permanente. A este estado sigue un lento proceso de desprendimiento, pues la vida continúa. No podemos quedarnos siempre ahí, como pegados al pasado, perpetuando en nosotros el daño sufrido. Si permanecemos en el dolor, bloqueamos el ritmo de la naturaleza.
La memoria puede ser un cultivo de frustraciones. La capacidad de desatarse y de olvidar, por tanto, es importante para el ser humano, pero no tiene nada que ver con la actitud de perdonar. Ésta no consiste simplemente en "borrón y cuenta nueva". Exige recuperar la verdad de la ofensa y de la justicia, que muchas veces pretende camuflarse o distorsionarse. El mal hecho debe ser reconocido y, en lo posible, reparado.
Hace falta "purificar la memoria". Una memoria sana puede convertirse en maestra de vida. Si vivo en paz con mi pasado, puedo aprender mucho de los acontecimientos que he vivido. Recuerdo las injusticias pasadas para que no se repitan, y las recuerdo como perdonadas.
Como el perdón expresa nuestra libertad, también es posible negar al otro este don. El judío Simon Wiesenthal cuenta en uno de sus libros de sus experiencias en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Un día, una enfermera se acercó a él y le pidió seguirle. Le llevó a una habitación donde se encontraba un joven oficial de la SS que estaba muriéndose. Este oficial contó su vida al preso judío: habló de su familia, de su formación, y cómo llegó a ser un colaborador de Hitler. Le pesaba sobre todo un crimen en el que había participado: en una ocasión, los soldados a su mando habían encerrado a 300 judíos en una casa, y habían quemado la casa; todos murieron. "Sé que es horrible –dijo el oficial–. Durante las largas noches, en las que estoy esperando mi muerte, siento la gran urgencia de hablar con un judío sobre esto y pedirle perdón de todo corazón." Wiesenthal concluye su relato diciendo: "De pronto comprendí, y sin decir ni una sola palabra, salí de la habitación" . Otro judío añade: "No, no he perdonado a ninguno de los culpables, ni estoy dispuesto ahora ni nunca a perdonar a ninguno".
Perdonar significa renunciar a la venganza y al odio. Existen, por otro lado, personas que no se sienten nunca heridas. No es que no quieran ver el mal y repriman el dolor, sino todo lo contrario: perciben las injusticias objetivamente, con suma claridad, pero no dejan que ellas les molesten. "Aunque nos maten, no pueden hacernos ningún daño," es uno de sus lemas. Han logrado un férreo dominio de sí mismos, parecen de una ironía insensible. Se sienten superiores a los demás hombres y mantienen interiormente una distancia tan grande hacia ellos que nadie puede tocar su corazón. Como nada les afecta, no reprochan nada a sus opresores. ¿Qué le importa a la luna que un perro le ladre? Es la actitud de los estoicos y quizá también de algunos "gurus" asiáticos que viven solitarios en su "magnanimidad". No se dignan mirar siquiera a quienes "absuelven" sin ningún esfuerzo. No perciben la existencia del "pulgón".
El problema consiste en que, en este caso, no hay ninguna relación interpersonal. No se quiere sufrir y, por tanto, se renuncia al amor. Una persona que ama, siempre se hace pequeña y vulnerable. Se encuentra cerca a los demás. Es más humano amar y sufrir mucho a lo largo de la vida, que adoptar una actitud distante y superior a los otros. Cuando a alguien nunca le duele la actuación de otro, es superfluo el perdón. Falta la ofensa, y falta el ofendido.
El perdón comienza cuando, gracias a una fuerza nueva, una persona rechaza todo tipo de venganza. No habla de los demás desde sus experiencias dolorosas, evita juzgarlos y desvalorizarlos, y está dispuesta a escucharles con un corazón abierto.
El secreto consiste en no identificar al agresor con su obra. Todo ser humano es más grande que su culpa. Un ejemplo elocuente nos da Albert Camus, que se dirige en una carta pública a los nazis y habla de los crímenes cometidos en Francia: "Y a pesar de ustedes, les seguiré llamando hombres… Nos esforzamos en respetar en ustedes lo que ustedes no respetaban en los demás" . Cada persona está por encima de sus peores errores.
Hace pensar una anécdota que se cuenta de un general del siglo XIX. Cuando éste se encontraba en su lecho de muerte, un sacerdote le preguntó si perdonaba a sus enemigos. "No es posible –respondió el general–. Les he mandado ejecutar a todos".
El perdón del que hablamos aquí no consiste en saldar un castigo, sino que es, ante todo, una actitud interior. Significa vivir en paz con los recuerdos y no perder el aprecio a ninguna persona. Se puede considerar también a un difunto en su dignidad personal. Nadie está totalmente corrompido; en cada uno brilla una luz.
Al perdonar, decimos a alguien: "No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor." Queremos todo el bien posible para el otro, su pleno desarrollo, su dicha profunda, y nos esforzamos por quererlo desde el fondo del corazón, con gran sinceridad.
Perdonar es amar intensamente. El verbo latín per–donare lo expresa con mucha claridad: el prefijo per intensifica el verbo que acompaña, donare. Es dar abundantemente, entregarse hasta el extremo. El poeta Werner Bergengruen ha dicho que el amor se prueba en la fidelidad, y se completa en el perdón.
Sin embargo, cuando alguien nos ha ofendido gravemente, el amor apenas es posible. Es necesario, en un primer paso, separarnos de algún modo del agresor, aunque sea sólo interiormente. Mientras el cuchillo está en la herida, la herida nunca se cerrará. Hace falta retirar el cuchillo, adquirir distancia del otro; sólo entonces podemos ver su rostro. Un cierto desprendimiento es condición previa para poder perdonar de todo corazón, y dar al otro el amor que necesita.
Una persona sólo puede vivir y desarrollarse sanamente, cuando es aceptada tal como es, cuando alguien la quiere verdaderamente, y le dice: "Es bueno que existas". Hace falta no sólo "estar aquí", en la tierra, sino que hace falta la confirmación en el ser para sentirse a gusto en el mundo, para que sea posible adquirir una cierta estimación propia y ser capaz de relacionarse con otros en amistad. En este sentido se ha dicho que el amor continúa y perfecciona la obra de la creación.
Amar a una persona quiere decir hacerle consciente de su propio valor, de su propia belleza. Una persona amada es una persona aprobada, que puede responder al otro con toda verdad: "Te necesito para ser yo mismo."
Si no perdono al otro, de alguna manera le quito el espacio para vivir y desarrollarse sanamente. Éste se aleja, en consecuencia, cada vez más de su ideal y de su autorrealización. En otras palabras, le mato, en sentido espiritual. Se puede matar, realmente, a una persona con palabras injustas y duras, con pensamientos malos o, sencillamente, negando el perdón. El otro puede ponerse entonces triste, pasivo y amargo. Kierkegaard habla de la "desesperación de aquel que, desesperadamente, quiere ser él mismo", y no llega a serlo, porque los otros lo impiden.
Cuando, en cambio, concedemos el perdón, ayudamos al otro a volver a la propia identidad, a vivir con una nueva libertad y con una felicidad más honda.
Es preciso comprender que cada uno necesita más amor que "merece"; cada uno es más vulnerable de lo que parece; y todos somos débiles y podemos cansarnos. Perdonar es tener la firme convicción de que en cada persona, detrás de todo el mal, hay un ser humano vulnerable y capaz de cambiar. Significa creer en la posibilidad de transformación y de evolución de los demás.
Si una persona no perdona, puede ser que tome a los demás demasiado en serio, que exija demasiado de ellos. Pero "tomar a un hombre perfectamente en serio, significa destruirle," advierte el filósofo Robert Spaemann. Todos somos débiles y fallamos con frecuencia. Y, muchas veces, no somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos: "no sabemos lo que hacemos". Cuando, por ejemplo, una persona está enfadada, grita cosas que, en el fondo, no piensa ni quiere decir. Si la tomo completamente en serio, cada minuto del día, y me pongo a "analizar" lo que ha dicho cuando estaba rabiosa, puedo causar conflictos sin fin. Si lleváramos la cuenta de todos los fallos de una persona, acabaríamos transformando en un monstruo, hasta al ser más encantador.
Tenemos que creer en las capacidades del otro y dárselo a entender. A veces, impresiona ver cuánto puede transformarse una persona, si se le da confianza; cómo cambia, si se le trata según la idea perfeccionada que se tiene de ella. Hay muchas personas que saben animar a los otros a ser mejores. Les comunican la seguridad de que hay mucho bueno y bello dentro de ellos, a pesar de todos sus errores y caídas. Actúan según lo que dice la sabiduría popular: "Si quieres que el otro sea bueno, trátale como si ya lo fuese."
Perdonar exige un corazón misericordioso y generoso. Significa ir más allá de la justicia. Hay situaciones tan complejas en las que la mera justicia es imposible. Si se ha robado, se devuelve; si se ha roto, se arregla o sustituye. ¿Pero si alguien pierde un órgano, un familiar o un buen amigo? Es imposible restituirlo con la justicia. Precisamente ahí, donde el castigo no cubre nunca la pérdida, es donde tiene espacio el perdón.
El perdón no anula el derecho, pero lo excede infinitamente. Es por naturaleza incondicional, ya que es un don gratuito del amor, un don siempre inmerecido. Esto significa que el que perdona no exige nada a su agresor, ni siquiera que le duela lo que ha hecho. Antes, mucho antes que el agresor busca la reconciliación, el que ama ya le ha perdonado.
El arrepentimiento del otro no es una condición necesaria para el perdón, aunque sí es conveniente. Es, ciertamente, mucho más fácil perdonar cuando el otro pide perdón. Pero a veces hace falta comprender que en los que obran mal hay bloqueos, que les impiden admitir su culpabilidad.
Hay un modo "impuro" de perdonar, cuando se hace con cálculos, especulaciones y metas: "Te perdono para que te des cuenta de la barbaridad que has hecho; te perdono para que mejores." Pueden ser fines educativos loables, pero en este caso no se trata del perdón verdadero que se concede sin ninguna condición, al igual que el amor auténtico: "Te perdono porque te quiero –a pesar de todo."
Puedo perdonar al otro incluso sin dárselo a entender, en el caso de que no entendería nada. Es un regalo que le hago, aunque no se entera, o aunque no sabe por qué.
Hace falta prudencia y delicadeza para ver cómo mostrar al otro el perdón. En ocasiones, no es aconsejable hacerlo enseguida, cuando la otra persona está todavía agitada. Puede parecerle como una venganza sublime, puede humillarla y enfadarla aún más. En efecto, la oferta de la reconciliación puede tener carácter de una acusación. Puede ocultar una actitud farisaica: quiero demostrar que tengo razón y que soy generoso. Lo que impide entonces llegar a la paz, no es la obstinación del otro, sino mi propia arrogancia.
Por otro lado, es siempre un riesgo ofrecer el perdón, pues este gesto no asegura su recepción y puede molestar al agresor en cualquier momento. "Cuando uno perdona, se abandona al otro, a su poder, se expone a lo que imprevisiblemente puede hacer y se le da libertad de ofender y herir (de nuevo)" . Aquí se ve que hace falta humildad para buscar la reconciliación.
Cuando se den las circunstancias –quizá después de un largo tiempo– conviene tener una conversación con el otro. En ella se pueden dar a conocer los propios motivos y razones, el propio punto de vista; y se debe escuchar atentamente los argumentos del otro. Es importante escuchar hasta el final, y esforzarse por captar también las palabras que el otro no dice. De vez en cuando es necesario "cambiar la silla", al menos mentalmente, y tratar de ver el mundo desde la perspectiva del otro.
El perdón es un acto de fuerza interior, pero no de voluntad de poder. Es humilde y respetuoso con el otro. No quiere dominar o humillarle. Para que sea verdadero y "puro", la víctima debe evitar hasta la menor señal de una "superioridad moral" que, en principio, no existe; al menos no somos nosotros los que podemos ni debemos juzgar acerca de lo que se esconde en el corazón de los otros. Hay que evitar que en las conversaciones se acuse al agresor siempre de nuevo. Quien demuestra la propia irreprochabilidad, no ofrece realmente el perdón. Enfurecerse por la culpa de otro puede conducir con gran facilidad a la represión de la culpa de uno mismo. Debemos perdonar como pecadores que somos, no como justos, por lo que el perdón es más para compartir que para conceder.
Todos necesitamos el perdón, porque todos hacemos daño a los demás, aunque algunas veces quizá no nos demos cuenta. Necesitamos el perdón para deshacer los nudos del pasado y comenzar de nuevo. Es importante que cada uno reconozca la propia flaqueza, los propios fallos –que, a lo mejor, han llevado al otro a un comportamiento desviado–, y no dude en pedir, a su vez, perdón al otro.
Hemos hablado de una labor interior auténtica y dura. No podemos negar que la exigencia del perdón llega en ciertos casos al límite de nuestras fuerzas. ¿Se puede perdonar cuando el opresor no se arrepiente en absoluto, sino que incluso insulta a su víctima y cree haber obrado correctamente? ¿Puede una madre perdonar jamás al asesino de su hijo? Podemos perdonar, por lo menos, a una persona que nos ha dejado completamente en ridículo ante los demás, que nos ha quitado la libertad o la dignidad, que nos ha engañado, difamado o destruido algo que para nosotros era muy importante? Quizá nunca será posible perdonar de todo corazón, al menos si contamos sólo con nuestra propia capacidad. Pero un cristiano cuenta, además, con la ayuda todopoderosa de Dios. "Con mi Dios, salto los muros," canta el salmista. Podemos referir estas palabras a los muros que están en nuestro corazón. Con la ayuda de buenos amigos y, sobre todo, con la gracia de Dios, es posible realizar esta tarea sumamente difícil y liberarnos a nosotros mismos. Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un gran alivio. Significa optar por la vida y actuar con creatividad.
Sin embargo, no parece adecuado dictar comportamientos a las víctimas. Hay que dejar a una persona todo el tiempo que necesite para llegar al perdón. Si alguien le acusara de rencorosa o vengativa, engrandaría su herida. Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo de la Edad Media, aconseja a quienes sufren, entre otras cosas, que no se rompan la cabeza con argumentos, ni leer, ni escribir; antes que nada, deben tomar un baño, dormir y hablar con un amigo. En un primer momento, generalmente no somos capaces de aceptar un gran dolor. Antes que nada, debemos tranquilizarnos, aceptar que nos cuesta perdonar, que necesitamos tiempo. Seguir el ritmo de nuestra naturaleza nos puede ayudar mucho. No podemos sorprendernos frente a tales dificultades, tanto si son propias, como si son ajenas.
Si conseguimos crear una cultura del perdón, podremos construir juntos un mundo habitable, donde habrá más vitalidad y fecundidad; podremos proyectar juntos un futuro realmente nuevo."¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona."
¿Cómo reaccionamos ante un mal que alguien nos ha ocasionado con cierta intencionalidad? Normalmente, desearíamos espontáneamente pegar a los que nos han pegado, o hablar mal de los que han hablado mal de nosotros. Pero esta actuación es como un bumerán: nos daña a nosotros mismos. Es una pena gastar las energías en enfados, recelos, rencores o desesperación; y quizá es más triste aún cuando una persona se endurece para no sufrir más.
¿Qué es el perdón? ¿Qué hago cuando digo a una persona: "Te perdono"? Es evidente que reacciono ante un mal que alguien me ha hecho; actúo, además, con libertad; no olvido simplemente la injusticia, sino que renuncio a la venganza y quiero, a pesar de todo, lo mejor para el otro.
En primer lugar, ha de tratarse realmente de un mal para el conjunto de mi vida. Si un cirujano me quita un brazo que está peligrosamente infectado, puedo sentir dolor y tristeza, incluso puedo montar en cólera contra el médico. Pero no tengo que perdonarle nada, porque me ha hecho un gran bien: me ha salvado la vida. Situaciones semejantes pueden darse en la educación. No todo lo que parece mal a un niño es nocivo para él. Los buenos padres no conceden a sus hijos todos los caprichos que ellos piden; los forman en la fortaleza. Una maestra me dijo en una ocasión: "No me importa lo que mis alumnos piensan hoy sobre mí. Lo importante es lo que piensen dentro de veinte años." El perdón sólo tiene sentido, cuando alguien ha recibido un daño objetivo de otro.
Por otro lado, perdonar no consiste, de ninguna manera, en no querer ver este daño, en colorearlo o disimularlo. Algunos pasan de largo las injurias con las que les tratan sus colegas o sus familiares, porque intentan eludir todo conflicto; buscan la paz a cualquier precio y pretenden vivir continuamente en un ambiente armonioso. Parece que todo les diera lo mismo. "No importa" si los otros no les dicen la verdad; "no importa" cuando los utilizan como meros objetos para conseguir unos fines egoístas; "no importan" tampoco el fraude o la envidia. Esta actitud es peligrosa, porque puede llevar a una completa ceguera ante los valores. La indignación e incluso la ira son reacciones normales y hasta necesarias en ciertas situaciones. Quien perdona, no cierra los ojos ante el mal; no niega que existe objetivamente una injusticia. Si lo negara, no tendría nada que perdonar.
Si uno se acostumbra a callarlo todo, tal vez pueda gozar durante un tiempo de una aparente paz; pero pagará finalmente un precio muy alto por ella, pues renuncia a la libertad de ser él mismo. Esconde y sepulta sus frustraciones en lo más profundo de su corazón, detrás de una muralla gruesa, que levanta para protegerse. Y ni siquiera se da cuenta de su falta de autenticidad. Es normal que una injusticia nos duela y deje una herida. Si no queremos verla, no podemos sanarla. Entonces estamos permanentemente huyendo de la propia intimidad (es decir, de nosotros mismos); y el dolor nos carcome lenta e irremediablemente. Algunos realizan un viaje alrededor del mundo, otros se mudan de ciudad. Pero no pueden huir del sufrimiento. Todo dolor negado retorna por la puerta trasera, permanece largo tiempo como una experiencia traumática y puede ser la causa de heridas perdurables. Un dolor oculto puede conducir, en ciertos casos, a que una persona se vuelva agria, obsesiva, medrosa, nerviosa o insensible, o que rechace la amistad, o que tenga pesadillas. Sin que uno lo quiera, tarde o temprano, reaparecen los recuerdos. Al final, muchos se dan cuenta de que tal vez, habría sido mejor, hacer frente directa y conscientemente a la experiencia del dolor. Afrontar un sufrimiento de manera adecuada es la clave para conseguir la paz interior.
El acto de perdonar es un asunto libre. Es la única reacción que no re–actúa simplemente, según el conocido principio "ojo por ojo, diente por diente" . El odio provoca la violencia, y la violencia justifica el odio. Cuando perdono, pongo fin a este círculo vicioso; impido que la reacción en cadena siga su curso. Entonces libero al otro, que ya no está sujeto al proceso iniciado. Pero, en primer lugar, me libero a mí mismo. Estoy dispuesto a desatarme de los enfados y rencores. No estoy "re–accionando", de modo automático, sino que pongo un nuevo comienzo, también en mí.
Superar las ofensas, es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. El filósofo Max Scheler afirma que una persona resentida se intoxica a sí misma . El otro le ha herido; de ahí no se mueve. Ahí se recluye, se instala y se encapsula. Queda atrapada en el pasado. Da pábulo a su rencor con repeticiones y más repeticiones del mismo acontecimiento. De este modo arruina su vida.
Los resentimientos hacen que las heridas se infecten en nuestro interior y ejerzan su influjo pesado y devastador, creando una especie de malestar y de insatisfacción generales. En consecuencia, uno no se siente a gusto en su propia piel. Pero, si no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar. Los recuerdos amargos pueden encender siempre de nuevo la cólera y la tristeza, pueden llevar a depresiones. Un refrán chino dice: "El que busca venganza debe cavar dos fosas."
En su libro Mi primera amiga blanca, una periodista norteamericana de color describe cómo la opresión que su pueblo había sufrido en Estados Unidos le llevó en su juventud a odiar a los blancos, "porque han linchado y mentido, nos han cogido prisioneros, envenenado y eliminado". La autora confiesa que, después de algún tiempo, llegó a reconocer que su odio, por muy comprensible que fuera, estaba destruyendo su identidad y su dignidad. Le cegaba, por ejemplo, ante los gestos de amistad que una chica blanca le mostraba en el colegio. Poco a poco descubrió que, en vez de esperar que los blancos pidieran perdón por sus injusticias, ella tenía que pedir perdón por su propio odio y por su incapacidad de mirar a un blanco como a una persona, en vez de hacerlo como a un miembro de una raza de opresores. Encontró el enemigo en su propio interior, formado por los prejuicios y rencores que le impedían ser feliz.
Las heridas no curadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Pueden dar origen a reacciones desproporcionadas y violentas, que nos sorprendan a nosotros mismos. Una persona herida, hiere a los demás. Y, como muchas veces oculta su corazón detrás de una coraza, puede parecer dura, inaccesible e intratable. En realidad, no es así. Sólo necesita defenderse. Parece dura, pero es insegura; está atormentada por malas experiencias.
Hace falta descubrir las llagas para poder limpiarlas y curarlas. Poner orden en el propio interior, puede ser un paso para hacer posible el perdón. Pero este paso es sumamente difícil y, en ocasiones, no conseguimos darlo. Podemos renunciar a la venganza, pero no al dolor. Aquí se ve claramente que el perdón, aunque está estrechamente unido a vivencias afectivas, no es un sentimiento. Es un acto de la voluntad que no se reduce a nuestro estado psíquico. Se puede perdonar llorando.
Cuando una persona ha realizado este acto eminentemente libre, el sufrimiento pierde ordinariamente su amargura, y puede ser que desaparezca con el tiempo. "Las heridas se cambian en perlas," dice Santa Hildegarda de Bingen.
Es una ley natural que el tiempo "cura" algunas llagas. No las cierra de verdad, pero las hace olvidar. Algunos hablan de la "caducidad de nuestras emociones". Llegará un momento en que una persona no pueda llorar más, ni sentirse ya herida. Esto no es una señal de que haya perdonado a su agresor, sino que tiene ciertas "ganas de vivir". Un determinado estado psíquico –por intenso que sea– de ordinario no puede convertirse en permanente. A este estado sigue un lento proceso de desprendimiento, pues la vida continúa. No podemos quedarnos siempre ahí, como pegados al pasado, perpetuando en nosotros el daño sufrido. Si permanecemos en el dolor, bloqueamos el ritmo de la naturaleza.
La memoria puede ser un cultivo de frustraciones. La capacidad de desatarse y de olvidar, por tanto, es importante para el ser humano, pero no tiene nada que ver con la actitud de perdonar. Ésta no consiste simplemente en "borrón y cuenta nueva". Exige recuperar la verdad de la ofensa y de la justicia, que muchas veces pretende camuflarse o distorsionarse. El mal hecho debe ser reconocido y, en lo posible, reparado.
Hace falta "purificar la memoria". Una memoria sana puede convertirse en maestra de vida. Si vivo en paz con mi pasado, puedo aprender mucho de los acontecimientos que he vivido. Recuerdo las injusticias pasadas para que no se repitan, y las recuerdo como perdonadas.
Como el perdón expresa nuestra libertad, también es posible negar al otro este don. El judío Simon Wiesenthal cuenta en uno de sus libros de sus experiencias en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Un día, una enfermera se acercó a él y le pidió seguirle. Le llevó a una habitación donde se encontraba un joven oficial de la SS que estaba muriéndose. Este oficial contó su vida al preso judío: habló de su familia, de su formación, y cómo llegó a ser un colaborador de Hitler. Le pesaba sobre todo un crimen en el que había participado: en una ocasión, los soldados a su mando habían encerrado a 300 judíos en una casa, y habían quemado la casa; todos murieron. "Sé que es horrible –dijo el oficial–. Durante las largas noches, en las que estoy esperando mi muerte, siento la gran urgencia de hablar con un judío sobre esto y pedirle perdón de todo corazón." Wiesenthal concluye su relato diciendo: "De pronto comprendí, y sin decir ni una sola palabra, salí de la habitación" . Otro judío añade: "No, no he perdonado a ninguno de los culpables, ni estoy dispuesto ahora ni nunca a perdonar a ninguno".
Perdonar significa renunciar a la venganza y al odio. Existen, por otro lado, personas que no se sienten nunca heridas. No es que no quieran ver el mal y repriman el dolor, sino todo lo contrario: perciben las injusticias objetivamente, con suma claridad, pero no dejan que ellas les molesten. "Aunque nos maten, no pueden hacernos ningún daño," es uno de sus lemas. Han logrado un férreo dominio de sí mismos, parecen de una ironía insensible. Se sienten superiores a los demás hombres y mantienen interiormente una distancia tan grande hacia ellos que nadie puede tocar su corazón. Como nada les afecta, no reprochan nada a sus opresores. ¿Qué le importa a la luna que un perro le ladre? Es la actitud de los estoicos y quizá también de algunos "gurus" asiáticos que viven solitarios en su "magnanimidad". No se dignan mirar siquiera a quienes "absuelven" sin ningún esfuerzo. No perciben la existencia del "pulgón".
El problema consiste en que, en este caso, no hay ninguna relación interpersonal. No se quiere sufrir y, por tanto, se renuncia al amor. Una persona que ama, siempre se hace pequeña y vulnerable. Se encuentra cerca a los demás. Es más humano amar y sufrir mucho a lo largo de la vida, que adoptar una actitud distante y superior a los otros. Cuando a alguien nunca le duele la actuación de otro, es superfluo el perdón. Falta la ofensa, y falta el ofendido.
El perdón comienza cuando, gracias a una fuerza nueva, una persona rechaza todo tipo de venganza. No habla de los demás desde sus experiencias dolorosas, evita juzgarlos y desvalorizarlos, y está dispuesta a escucharles con un corazón abierto.
El secreto consiste en no identificar al agresor con su obra. Todo ser humano es más grande que su culpa. Un ejemplo elocuente nos da Albert Camus, que se dirige en una carta pública a los nazis y habla de los crímenes cometidos en Francia: "Y a pesar de ustedes, les seguiré llamando hombres… Nos esforzamos en respetar en ustedes lo que ustedes no respetaban en los demás" . Cada persona está por encima de sus peores errores.
Hace pensar una anécdota que se cuenta de un general del siglo XIX. Cuando éste se encontraba en su lecho de muerte, un sacerdote le preguntó si perdonaba a sus enemigos. "No es posible –respondió el general–. Les he mandado ejecutar a todos".
El perdón del que hablamos aquí no consiste en saldar un castigo, sino que es, ante todo, una actitud interior. Significa vivir en paz con los recuerdos y no perder el aprecio a ninguna persona. Se puede considerar también a un difunto en su dignidad personal. Nadie está totalmente corrompido; en cada uno brilla una luz.
Al perdonar, decimos a alguien: "No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor." Queremos todo el bien posible para el otro, su pleno desarrollo, su dicha profunda, y nos esforzamos por quererlo desde el fondo del corazón, con gran sinceridad.
Perdonar es amar intensamente. El verbo latín per–donare lo expresa con mucha claridad: el prefijo per intensifica el verbo que acompaña, donare. Es dar abundantemente, entregarse hasta el extremo. El poeta Werner Bergengruen ha dicho que el amor se prueba en la fidelidad, y se completa en el perdón.
Sin embargo, cuando alguien nos ha ofendido gravemente, el amor apenas es posible. Es necesario, en un primer paso, separarnos de algún modo del agresor, aunque sea sólo interiormente. Mientras el cuchillo está en la herida, la herida nunca se cerrará. Hace falta retirar el cuchillo, adquirir distancia del otro; sólo entonces podemos ver su rostro. Un cierto desprendimiento es condición previa para poder perdonar de todo corazón, y dar al otro el amor que necesita.
Una persona sólo puede vivir y desarrollarse sanamente, cuando es aceptada tal como es, cuando alguien la quiere verdaderamente, y le dice: "Es bueno que existas". Hace falta no sólo "estar aquí", en la tierra, sino que hace falta la confirmación en el ser para sentirse a gusto en el mundo, para que sea posible adquirir una cierta estimación propia y ser capaz de relacionarse con otros en amistad. En este sentido se ha dicho que el amor continúa y perfecciona la obra de la creación.
Amar a una persona quiere decir hacerle consciente de su propio valor, de su propia belleza. Una persona amada es una persona aprobada, que puede responder al otro con toda verdad: "Te necesito para ser yo mismo."
Si no perdono al otro, de alguna manera le quito el espacio para vivir y desarrollarse sanamente. Éste se aleja, en consecuencia, cada vez más de su ideal y de su autorrealización. En otras palabras, le mato, en sentido espiritual. Se puede matar, realmente, a una persona con palabras injustas y duras, con pensamientos malos o, sencillamente, negando el perdón. El otro puede ponerse entonces triste, pasivo y amargo. Kierkegaard habla de la "desesperación de aquel que, desesperadamente, quiere ser él mismo", y no llega a serlo, porque los otros lo impiden.
Cuando, en cambio, concedemos el perdón, ayudamos al otro a volver a la propia identidad, a vivir con una nueva libertad y con una felicidad más honda.
Es preciso comprender que cada uno necesita más amor que "merece"; cada uno es más vulnerable de lo que parece; y todos somos débiles y podemos cansarnos. Perdonar es tener la firme convicción de que en cada persona, detrás de todo el mal, hay un ser humano vulnerable y capaz de cambiar. Significa creer en la posibilidad de transformación y de evolución de los demás.
Si una persona no perdona, puede ser que tome a los demás demasiado en serio, que exija demasiado de ellos. Pero "tomar a un hombre perfectamente en serio, significa destruirle," advierte el filósofo Robert Spaemann. Todos somos débiles y fallamos con frecuencia. Y, muchas veces, no somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos: "no sabemos lo que hacemos". Cuando, por ejemplo, una persona está enfadada, grita cosas que, en el fondo, no piensa ni quiere decir. Si la tomo completamente en serio, cada minuto del día, y me pongo a "analizar" lo que ha dicho cuando estaba rabiosa, puedo causar conflictos sin fin. Si lleváramos la cuenta de todos los fallos de una persona, acabaríamos transformando en un monstruo, hasta al ser más encantador.
Tenemos que creer en las capacidades del otro y dárselo a entender. A veces, impresiona ver cuánto puede transformarse una persona, si se le da confianza; cómo cambia, si se le trata según la idea perfeccionada que se tiene de ella. Hay muchas personas que saben animar a los otros a ser mejores. Les comunican la seguridad de que hay mucho bueno y bello dentro de ellos, a pesar de todos sus errores y caídas. Actúan según lo que dice la sabiduría popular: "Si quieres que el otro sea bueno, trátale como si ya lo fuese."
Perdonar exige un corazón misericordioso y generoso. Significa ir más allá de la justicia. Hay situaciones tan complejas en las que la mera justicia es imposible. Si se ha robado, se devuelve; si se ha roto, se arregla o sustituye. ¿Pero si alguien pierde un órgano, un familiar o un buen amigo? Es imposible restituirlo con la justicia. Precisamente ahí, donde el castigo no cubre nunca la pérdida, es donde tiene espacio el perdón.
El perdón no anula el derecho, pero lo excede infinitamente. Es por naturaleza incondicional, ya que es un don gratuito del amor, un don siempre inmerecido. Esto significa que el que perdona no exige nada a su agresor, ni siquiera que le duela lo que ha hecho. Antes, mucho antes que el agresor busca la reconciliación, el que ama ya le ha perdonado.
El arrepentimiento del otro no es una condición necesaria para el perdón, aunque sí es conveniente. Es, ciertamente, mucho más fácil perdonar cuando el otro pide perdón. Pero a veces hace falta comprender que en los que obran mal hay bloqueos, que les impiden admitir su culpabilidad.
Hay un modo "impuro" de perdonar, cuando se hace con cálculos, especulaciones y metas: "Te perdono para que te des cuenta de la barbaridad que has hecho; te perdono para que mejores." Pueden ser fines educativos loables, pero en este caso no se trata del perdón verdadero que se concede sin ninguna condición, al igual que el amor auténtico: "Te perdono porque te quiero –a pesar de todo."
Puedo perdonar al otro incluso sin dárselo a entender, en el caso de que no entendería nada. Es un regalo que le hago, aunque no se entera, o aunque no sabe por qué.
Hace falta prudencia y delicadeza para ver cómo mostrar al otro el perdón. En ocasiones, no es aconsejable hacerlo enseguida, cuando la otra persona está todavía agitada. Puede parecerle como una venganza sublime, puede humillarla y enfadarla aún más. En efecto, la oferta de la reconciliación puede tener carácter de una acusación. Puede ocultar una actitud farisaica: quiero demostrar que tengo razón y que soy generoso. Lo que impide entonces llegar a la paz, no es la obstinación del otro, sino mi propia arrogancia.
Por otro lado, es siempre un riesgo ofrecer el perdón, pues este gesto no asegura su recepción y puede molestar al agresor en cualquier momento. "Cuando uno perdona, se abandona al otro, a su poder, se expone a lo que imprevisiblemente puede hacer y se le da libertad de ofender y herir (de nuevo)" . Aquí se ve que hace falta humildad para buscar la reconciliación.
Cuando se den las circunstancias –quizá después de un largo tiempo– conviene tener una conversación con el otro. En ella se pueden dar a conocer los propios motivos y razones, el propio punto de vista; y se debe escuchar atentamente los argumentos del otro. Es importante escuchar hasta el final, y esforzarse por captar también las palabras que el otro no dice. De vez en cuando es necesario "cambiar la silla", al menos mentalmente, y tratar de ver el mundo desde la perspectiva del otro.
El perdón es un acto de fuerza interior, pero no de voluntad de poder. Es humilde y respetuoso con el otro. No quiere dominar o humillarle. Para que sea verdadero y "puro", la víctima debe evitar hasta la menor señal de una "superioridad moral" que, en principio, no existe; al menos no somos nosotros los que podemos ni debemos juzgar acerca de lo que se esconde en el corazón de los otros. Hay que evitar que en las conversaciones se acuse al agresor siempre de nuevo. Quien demuestra la propia irreprochabilidad, no ofrece realmente el perdón. Enfurecerse por la culpa de otro puede conducir con gran facilidad a la represión de la culpa de uno mismo. Debemos perdonar como pecadores que somos, no como justos, por lo que el perdón es más para compartir que para conceder.
Todos necesitamos el perdón, porque todos hacemos daño a los demás, aunque algunas veces quizá no nos demos cuenta. Necesitamos el perdón para deshacer los nudos del pasado y comenzar de nuevo. Es importante que cada uno reconozca la propia flaqueza, los propios fallos –que, a lo mejor, han llevado al otro a un comportamiento desviado–, y no dude en pedir, a su vez, perdón al otro.
Hemos hablado de una labor interior auténtica y dura. No podemos negar que la exigencia del perdón llega en ciertos casos al límite de nuestras fuerzas. ¿Se puede perdonar cuando el opresor no se arrepiente en absoluto, sino que incluso insulta a su víctima y cree haber obrado correctamente? ¿Puede una madre perdonar jamás al asesino de su hijo? Podemos perdonar, por lo menos, a una persona que nos ha dejado completamente en ridículo ante los demás, que nos ha quitado la libertad o la dignidad, que nos ha engañado, difamado o destruido algo que para nosotros era muy importante? Quizá nunca será posible perdonar de todo corazón, al menos si contamos sólo con nuestra propia capacidad. Pero un cristiano cuenta, además, con la ayuda todopoderosa de Dios. "Con mi Dios, salto los muros," canta el salmista. Podemos referir estas palabras a los muros que están en nuestro corazón. Con la ayuda de buenos amigos y, sobre todo, con la gracia de Dios, es posible realizar esta tarea sumamente difícil y liberarnos a nosotros mismos. Perdonar es un acto de fortaleza espiritual, un gran alivio. Significa optar por la vida y actuar con creatividad.
Sin embargo, no parece adecuado dictar comportamientos a las víctimas. Hay que dejar a una persona todo el tiempo que necesite para llegar al perdón. Si alguien le acusara de rencorosa o vengativa, engrandaría su herida. Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo de la Edad Media, aconseja a quienes sufren, entre otras cosas, que no se rompan la cabeza con argumentos, ni leer, ni escribir; antes que nada, deben tomar un baño, dormir y hablar con un amigo. En un primer momento, generalmente no somos capaces de aceptar un gran dolor. Antes que nada, debemos tranquilizarnos, aceptar que nos cuesta perdonar, que necesitamos tiempo. Seguir el ritmo de nuestra naturaleza nos puede ayudar mucho. No podemos sorprendernos frente a tales dificultades, tanto si son propias, como si son ajenas.
Si conseguimos crear una cultura del perdón, podremos construir juntos un mundo habitable, donde habrá más vitalidad y fecundidad; podremos proyectar juntos un futuro realmente nuevo."¿Quieres ser feliz un momento? Véngate. ¿Quieres ser feliz siempre? Perdona."
sábado, 5 de junio de 2010
PREDICAR Y ACONSEJAR O PREDICAR Y CERRAR PUERTAS.....
Vas a predicar en la Obra del Señor???...
Tito 2:7-8 (Nueva Versión Internacional) - Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable.
1 Timoteo 4:13 (Nueva Versión Internacional) - En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.
Los Mensajes deben contener la Palabra revelada, el mensaje profético detrás del texto (Ej.: Jesús en el Antiguo Testamento, la Trinidad o el tiempo de Dios vistos en los mensajes de “tres días” o “la tercera hora,” o el valor simbólico de otros números)
En general, el mensaje se debe basarse en los dones obtenidos en el culto profético (más instrucciones acerca de esto pueden enviarse separadamente, pero todos nosotros necesitamos crecer en este aspecto cada vez mas). Si ningún pasaje fue revelado, el predicador puede consultar al Señor con relación a pasaje que ataña alguna de las necesidades mostradas en los dones espirituales para ese culto. Si fuere mencionado más de un pasaje en los dones espirituales, elpastor debe consultar cuál es el texto primario para el mensaje, y entonces referirse a los otros mientras lo desarrolla. Las mejores prédicas son las que combinan todas las ideas mostradas en cada uno de los dones espirituales, por ejemplo como sub-temas del mensaje mismo.
• Todos pastores y obreros deben tener también un mensaje “de respaldo” en su corazón que ellos pueden ofrecer en caso de que no haya dones espirituales en un culto profético en particular (esto sucede especialmente en iglesias que son nuevas o débiles o tienen pocos visitantes). Puede ser un mensaje de una clase de seminario, del website, o de sus propios estudios de la Palabra. Esto se puede consultar como un último caso ante la ausencia de dones espirituales que dirijan el tema del mensaje.
• Generalmente es mucho mejor predicar de una HISTORIA o en una de las PARÁBOLAS, en vez de los pasajes doctrinales en las Epístolas. Muchas iglesias solo predican de las Epístolas, y los miembros no pueden recordar ninguno de estos sermones, porque todos ellos son conceptos abstractos. Si es posible, es mejor tomar de las doctrinas de las Epístolas y encontrar historias o parábolas para ilustrarlas. Jesús predicó en su mayor parte con parábolas. Y la predica de los apóstoles a menudo estaba basada en historias del Antiguo Testamento.
• Predicar debe ser positivo, no una cosa pesada. Acentuar las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros y las grandes cosas que El todavía hace, y alentar a las personas a tener fe, para obedecer al Señor y para buscar al Señor. Es preferible alentar a las personas a hacer las cosas correctas que reprenderlos por hacer las cosas equivocadas.
• Predicar debe ser breve, preferiblemente menos de 30 minutos. Se puede decir todo lo que el Señor quiere decir en el culto en menos tiempo que eso. Si se requiere mas tiempo que este, en realidad es para cosas que el Predicador quiere agregar, no necesariamente el mensaje del Señor. Las clases de seminario y campañas de Evangelización son las excepciones a esta pauta, por supuesto. Los cultos regulares deben tener mensajes más cortos. Si un nuevo obrero predica durante mucho tiempo (este es un problema común) – como una hora completa – el pastor suavemente lo debe corregir. Mientras menos experimentado sea el obrero, mas corto debe ser el mensaje – preferiblemente 15 minutos más o menos para los obreros. También hay que tener presente que los miembros no recordarán mucho de lo que se diga después de los primeros 20 o 25 minutos.
• No dirigir el mensaje a un miembro de la iglesia con el que usted está enojado o decepcionado. Nunca deben mencionarse nombres de miembros los mensajes.
• Los Predicadores deben evitar llevar la atención sobre sí mismos o elevarse a sí mismos demasiado. Muchos de nuestros pastores, por ejemplo, son tan cuidadosos acerca de esto que cuando se comparte algún testimonio acerca de una gran experiencia espiritual vivida, dicen: “sé de un hermano en la iglesia que oró acerca de ____ y recibió un milagro ____ ,” sin indicar que se trata del propio orador, para que ninguno sienta como si el orador es extra especial. Y NUNCA decir cosas como, “Dios habló conmigo esta mañana y me mostró que él me daría un ministerio que alcanzaría el país entero” (o el mundo entero, etc.) Nosotros no necesitamos afirmarnos ni nuestro credencial tampoco. Nosotros no nos presentamos por nombre por lo general, ni hablamos de nuestros credenciales para el ministerio.
• Evitar predicar contra pecados específicos desde el púlpito. Mantener el mensaje tan positivo como sea posible y hablar acerca del pecado o la mundanería en términos generales. Si el Señor tiene un pecado específico del cual hablar, El dará una visión acerca de una persona con ese problema específico. Y en lugar de decir: “Esta persona debe arrepentirse o ser reprendida,” mejor es decir algo como, “Esto destruirá su vida espiritual y el Señor le ama y quiere liberarle de ese pecado o vicio.” Semejantemente, no mencionar “Satanás,” el “Diablo,” etc. – sino referirse a las fuerzas de la oscuridad en términos muy vagos y oblicuos.
• No trate de mostrar cuanto usted ha leído en libros con relación al tema o al pasaje
• No critique otro pastor por nombre, y evite criticar otra iglesia por nombre en los cultos.
• No hay necesidad de gritar, ni golpear el púlpito, ni tirar las cosas. El Presbiterio a menudo corrige a los pastores que obtienen una reputación de “gritones” todo el tiempo en sus mensajes. El Señor no necesita esto – Su Palabra es poderosa por sí misma.
• Por supuesto, nosotros sólo predicamos de la Biblia. Nosotros no seguimos la tendencia de otras iglesias que como predicar de otros libros (como “Una Vida con Propósito” ni “El Señor de los Anillos” ni ningún otro)
• Evitar introducir ideas nuevas radicales, nuevas revelaciones, fechas para el Rapto, o algo extremo en el mensaje. Eso es innecesario.
ACONSEJANDO Y PREDICANDO
Generalmente hablando, el predicador puede hacer tres cosas relacionadas con el consejo: (1) puede cerrar la puerta; (2) puede abrirle la puerta a esta actividad; y (3) puede reducir la necesidad para aconsejar.
Hay dos factores que determinan si la predicación abre o cierra la puerta al aconsejamiento: (1) la actitud del pastor, y (2) el contenido de su predicación. La actitud del pastor que se proyecta en su predicación determina en gran parte la cantidad de consejo que él dará. Si en su predicación su actitud es dura, fría, y propensa a criticar, sus oyentes inmediatamente sentirán que él no es la clase de persona a quien ellos pueden comunicarle los aspectos más íntimos de sus vidas. (Por supuesto, la actitud del pastor se revela en sus relaciones, además de la predica ción, pero en ninguna más claramente que en ésta). Si por el otro lado, su predicación revela simpatía, ternura y en tendimiento, sus feligreses sentirán que pueden hablarle sobre cualquier clase de problema, sabiendo que él los aceptará. Lamentablemente, algunos pastores comparan la amabilidad con la debilidad y sienten que esta actitud es una negación de las demandas del evangelio. Sin embar go, un examen de la predicación de Jesús desvanecerá esta creencia porque el Nuevo Testamento claramente deja ver que la verdad más cortante es el amor.
El contenido de la predicación tiene la tendencia de determinar la cantidad de consejo que dará el pastor a su feligrés. Si la predicación es severa y crítica (sobre la ley) alejará a los feligreses del pastor; si es compasiva (llena de gracia) los unirá a él. Jackson dice:
Cuando sus palabras desde el púlpito son evidentemente el esfuerzo de un pastor que está consciente de las personas, para mediar el amor saludable de Dios, él abrirá las puertas del corazón de las gentes, a la vez que las puertas del cuarto de consulta. Porque la predicación efectiva siempre será una invitación a ir más allá en la exploración de las necesidades personales.
La predicación puede eliminar la necesidad de muchas situaciones de consejo, al ministrar propiamente a las necesidades personales con los recursos del amor y la gracia de Dios. La mejor clase de predicación demuestra como la zafia entre la debilidad de la humanidad y las normas de la Deidad pueden salvarse por el puente de la gracia. Así que la predicación es tanto una confrontación como una mediación que son dos elementos presentes en una relación consejera sana.
Esto no quiere decir que la predicación puede eliminar la necesidad de todo consejo. Sólo quiere decir que la clase de problemas que pueden ser resueltos por la predicación deben ser resueltos de ese modo.
Tito 2:7-8 (Nueva Versión Internacional) - Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable.
1 Timoteo 4:13 (Nueva Versión Internacional) - En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.
Los Mensajes deben contener la Palabra revelada, el mensaje profético detrás del texto (Ej.: Jesús en el Antiguo Testamento, la Trinidad o el tiempo de Dios vistos en los mensajes de “tres días” o “la tercera hora,” o el valor simbólico de otros números)
En general, el mensaje se debe basarse en los dones obtenidos en el culto profético (más instrucciones acerca de esto pueden enviarse separadamente, pero todos nosotros necesitamos crecer en este aspecto cada vez mas). Si ningún pasaje fue revelado, el predicador puede consultar al Señor con relación a pasaje que ataña alguna de las necesidades mostradas en los dones espirituales para ese culto. Si fuere mencionado más de un pasaje en los dones espirituales, elpastor debe consultar cuál es el texto primario para el mensaje, y entonces referirse a los otros mientras lo desarrolla. Las mejores prédicas son las que combinan todas las ideas mostradas en cada uno de los dones espirituales, por ejemplo como sub-temas del mensaje mismo.
• Todos pastores y obreros deben tener también un mensaje “de respaldo” en su corazón que ellos pueden ofrecer en caso de que no haya dones espirituales en un culto profético en particular (esto sucede especialmente en iglesias que son nuevas o débiles o tienen pocos visitantes). Puede ser un mensaje de una clase de seminario, del website, o de sus propios estudios de la Palabra. Esto se puede consultar como un último caso ante la ausencia de dones espirituales que dirijan el tema del mensaje.
• Generalmente es mucho mejor predicar de una HISTORIA o en una de las PARÁBOLAS, en vez de los pasajes doctrinales en las Epístolas. Muchas iglesias solo predican de las Epístolas, y los miembros no pueden recordar ninguno de estos sermones, porque todos ellos son conceptos abstractos. Si es posible, es mejor tomar de las doctrinas de las Epístolas y encontrar historias o parábolas para ilustrarlas. Jesús predicó en su mayor parte con parábolas. Y la predica de los apóstoles a menudo estaba basada en historias del Antiguo Testamento.
• Predicar debe ser positivo, no una cosa pesada. Acentuar las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros y las grandes cosas que El todavía hace, y alentar a las personas a tener fe, para obedecer al Señor y para buscar al Señor. Es preferible alentar a las personas a hacer las cosas correctas que reprenderlos por hacer las cosas equivocadas.
• Predicar debe ser breve, preferiblemente menos de 30 minutos. Se puede decir todo lo que el Señor quiere decir en el culto en menos tiempo que eso. Si se requiere mas tiempo que este, en realidad es para cosas que el Predicador quiere agregar, no necesariamente el mensaje del Señor. Las clases de seminario y campañas de Evangelización son las excepciones a esta pauta, por supuesto. Los cultos regulares deben tener mensajes más cortos. Si un nuevo obrero predica durante mucho tiempo (este es un problema común) – como una hora completa – el pastor suavemente lo debe corregir. Mientras menos experimentado sea el obrero, mas corto debe ser el mensaje – preferiblemente 15 minutos más o menos para los obreros. También hay que tener presente que los miembros no recordarán mucho de lo que se diga después de los primeros 20 o 25 minutos.
• No dirigir el mensaje a un miembro de la iglesia con el que usted está enojado o decepcionado. Nunca deben mencionarse nombres de miembros los mensajes.
• Los Predicadores deben evitar llevar la atención sobre sí mismos o elevarse a sí mismos demasiado. Muchos de nuestros pastores, por ejemplo, son tan cuidadosos acerca de esto que cuando se comparte algún testimonio acerca de una gran experiencia espiritual vivida, dicen: “sé de un hermano en la iglesia que oró acerca de ____ y recibió un milagro ____ ,” sin indicar que se trata del propio orador, para que ninguno sienta como si el orador es extra especial. Y NUNCA decir cosas como, “Dios habló conmigo esta mañana y me mostró que él me daría un ministerio que alcanzaría el país entero” (o el mundo entero, etc.) Nosotros no necesitamos afirmarnos ni nuestro credencial tampoco. Nosotros no nos presentamos por nombre por lo general, ni hablamos de nuestros credenciales para el ministerio.
• Evitar predicar contra pecados específicos desde el púlpito. Mantener el mensaje tan positivo como sea posible y hablar acerca del pecado o la mundanería en términos generales. Si el Señor tiene un pecado específico del cual hablar, El dará una visión acerca de una persona con ese problema específico. Y en lugar de decir: “Esta persona debe arrepentirse o ser reprendida,” mejor es decir algo como, “Esto destruirá su vida espiritual y el Señor le ama y quiere liberarle de ese pecado o vicio.” Semejantemente, no mencionar “Satanás,” el “Diablo,” etc. – sino referirse a las fuerzas de la oscuridad en términos muy vagos y oblicuos.
• No trate de mostrar cuanto usted ha leído en libros con relación al tema o al pasaje
• No critique otro pastor por nombre, y evite criticar otra iglesia por nombre en los cultos.
• No hay necesidad de gritar, ni golpear el púlpito, ni tirar las cosas. El Presbiterio a menudo corrige a los pastores que obtienen una reputación de “gritones” todo el tiempo en sus mensajes. El Señor no necesita esto – Su Palabra es poderosa por sí misma.
• Por supuesto, nosotros sólo predicamos de la Biblia. Nosotros no seguimos la tendencia de otras iglesias que como predicar de otros libros (como “Una Vida con Propósito” ni “El Señor de los Anillos” ni ningún otro)
• Evitar introducir ideas nuevas radicales, nuevas revelaciones, fechas para el Rapto, o algo extremo en el mensaje. Eso es innecesario.
ACONSEJANDO Y PREDICANDO
Generalmente hablando, el predicador puede hacer tres cosas relacionadas con el consejo: (1) puede cerrar la puerta; (2) puede abrirle la puerta a esta actividad; y (3) puede reducir la necesidad para aconsejar.
Hay dos factores que determinan si la predicación abre o cierra la puerta al aconsejamiento: (1) la actitud del pastor, y (2) el contenido de su predicación. La actitud del pastor que se proyecta en su predicación determina en gran parte la cantidad de consejo que él dará. Si en su predicación su actitud es dura, fría, y propensa a criticar, sus oyentes inmediatamente sentirán que él no es la clase de persona a quien ellos pueden comunicarle los aspectos más íntimos de sus vidas. (Por supuesto, la actitud del pastor se revela en sus relaciones, además de la predica ción, pero en ninguna más claramente que en ésta). Si por el otro lado, su predicación revela simpatía, ternura y en tendimiento, sus feligreses sentirán que pueden hablarle sobre cualquier clase de problema, sabiendo que él los aceptará. Lamentablemente, algunos pastores comparan la amabilidad con la debilidad y sienten que esta actitud es una negación de las demandas del evangelio. Sin embar go, un examen de la predicación de Jesús desvanecerá esta creencia porque el Nuevo Testamento claramente deja ver que la verdad más cortante es el amor.
El contenido de la predicación tiene la tendencia de determinar la cantidad de consejo que dará el pastor a su feligrés. Si la predicación es severa y crítica (sobre la ley) alejará a los feligreses del pastor; si es compasiva (llena de gracia) los unirá a él. Jackson dice:
Cuando sus palabras desde el púlpito son evidentemente el esfuerzo de un pastor que está consciente de las personas, para mediar el amor saludable de Dios, él abrirá las puertas del corazón de las gentes, a la vez que las puertas del cuarto de consulta. Porque la predicación efectiva siempre será una invitación a ir más allá en la exploración de las necesidades personales.
La predicación puede eliminar la necesidad de muchas situaciones de consejo, al ministrar propiamente a las necesidades personales con los recursos del amor y la gracia de Dios. La mejor clase de predicación demuestra como la zafia entre la debilidad de la humanidad y las normas de la Deidad pueden salvarse por el puente de la gracia. Así que la predicación es tanto una confrontación como una mediación que son dos elementos presentes en una relación consejera sana.
Esto no quiere decir que la predicación puede eliminar la necesidad de todo consejo. Sólo quiere decir que la clase de problemas que pueden ser resueltos por la predicación deben ser resueltos de ese modo.
sábado, 29 de mayo de 2010
ERES UN(A) CUALQUIERA O UN(A) EXITOSO (A) ???
La Palabra de Dios en 2 de Corintios 4:8-9 dice: “...estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos”.
Cada cual ve lo que quiere ver. Un día, mi esposa me lo mostró de esta forma. Yo le dije: “Sonia, cierra la puerta, porque está mal cerrada”. Y ella me dijo: “No está mal cerrada, sino que está mal abierta”. Las cosas dependen de la forma en que tú las miras.
Tú decides ver cuánto te hace falta, o ver cuánto has avanzado. Lo que tú veas es una decisión. El apóstol Pablo decía: “Si bien es cierto que estoy atribulado, pero no estoy angustiado; estoy en apuros, pero no desesperado; en verdad me andan persiguiendo, pero Dios no me ha desamparado; y si bien es cierto, estoy derribado, pero no derrotado”.
¿Cuál es la diferencia entre sentirse derribado, pero no derrotado? La forma en que lo ves. Todos en nuestra vida sentimos más de alguna vez el sabor de fracaso, pero lo importante no es lo que nos haya ocurrido, sino lo que vamos a hacer al minuto siguiente.
La gente muchas veces acostumbra a pensar que de la noche a la mañana se alcanza el éxito o se es millonario. La mayor parte del tiempo, la gente tiende a pensar que el éxito puede conseguirse en hora y media; y en realidad, eso no es así, solamente ocurre en las películas. El éxito es cuestión de tiempo y de la actitud que tomemos entre el pasado y el presente. La diferencia entre derrotado y derribado es volverlo a intentarlo. Mientras te vuelvas a levantar en la pelea, sólo fuiste derribado, no derrotado.
Tú mismo determinas si eres derribado o eres derrotado. La diferencia la vas a marcar tú. Cuando te veas derrotado, no andes buscando la compasión de los demás, porque te sientes mejor rodeado de gente orando por ti. Eso es un triste consuelo nada más. Por esa razón, muchos cuando se sienten derrotados, empiezan a decir: “es que nadie me llamó”. En otras palabras, se sienten así porque no tienen gente que los acompañe. No digas: “Es que nadie estuvo conmigo en mis momentos difíciles”, eso es lo normal. No esperes a que alguien esté contigo, Dios siempre ha estado a tu lado, y eso es lo que cuenta.
La diferencia entre derribado y derrotado es que sí continúas. Hay gente que ha sido herida y ya se considera muerta. ¿Cuándo vas a tener la actitud de una persona de éxito? Jesús fue perseguido, lo maltrataron, pero no se dio por vencido. Él fue llevado a la cruz del calvario, y aunque hubo un momento en que quiso dejarlo todo, oró y continuó, tomó nuevas fuerzas y llegó a la cruz. ¿Por qué no imitamos al Señor en nuestra conducta y forma de vivir?
La actitud con que vivamos es muy importante porque determina las cosas que vamos a obtener. Cuando tienes una buena actitud, haces parecer más fáciles las cosas de lo que en realidad son.
La Palabra del Señor en Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.”
Los justos suelen ser derribados, pero vuelven a levantarse. Date por derribado, pero no por derrotado. Nadie te vence, es tu actitud la que te puede traer abajo. Debes decir: “Ya no aguanto, pero me levanto otra vez”.
No es sencillo encontrar el éxito muchas veces. El éxito es para todos, pero no lo alcanza “cualquiera”. Los “cualquiera” nunca alcanzan el éxito. Ahora bien, si tú te crees un “cualquiera”, ya sabes por qué no alcanzas el éxito.
Hasta que decidas creer un día que eres hijo de Dios, heredero con Cristo, la niña de los ojos de Dios, el consentido del Señor, hasta entonces, vas a alcanzar el éxito.
El fracaso comienza cuando uno se cree fracasado, y el éxito cuando uno se cree exitoso. El éxito lo consigues cuando crees que todo lo puedes con Dios.
En Filipenses 3:4 dice: “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne, yo mas: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”
La Palabra de Dios es buena, pero es dura. El apóstol Pablo tenía muchas cosas de que gloriarse en su camino, y llegó el día que ese éxito que había alcanzado lo consideró total perdida, por conseguir otro mejor, que fue conocer a Cristo.
No conoces más a Dios porque no estás dispuesto a perder más. Por lo tanto, no te quejes porque haya otros que conozcan más al Señor, porque la única diferencia que hemos tenido es que hemos estado más dispuestos. El apóstol Pablo tenía mucho de qué gloriarse en la carne, y les contestaba así a aquellos que vivían en la carne.
En una ocasión me encontré con alguien que me criticó por lo que he logrado en mi vida y por lo que tengo. Entonces le respondí: “Soy profesional universitario graduado con honores, ¿tú has logrado eso? Yo soy empresario de éxito, ¿lo has hecho tú? Además soy ministro de Dios y Él me ha bendecido por eso, ¿eres tú un ministro?” Le seguí diciendo: “Constantemente hago lo bueno, me esfuerzo y le creo a Dios, no soy negligente y trabajo 7 días a la semana, ¿por cuál de todas esas cosas buenas y correctas me juzgas?” Así que concluí diciéndole: “Que vergüenza que no puedas empatar en una sola cosa de ellas”.
Eso es sólo un ejemplo de que yo también tengo de qué gloriarme en la carne, pero no es lo correcto. Pablo se podía gloriar de la carne, él podía decir: “soy judío de nacimiento, pertenezco a la tribu de Benjamín, y estudié a los pies de Gamaliel” pero, él dijo: “Todo eso lo considero una basura, lo considero perdido”.
La gente a veces ve como ganancia lo que yo ya consideré pérdida. Hay gente queriendo agarrar lo que otros ya soltaron. Pablo decía: “Ustedes quieren gloriarse en lo que yo como persona ya lo considere perdida”.
Ahora bien, quiero aplicar esto a tu vida en el Espíritu y a tu vida cotidiana. Tú no vas a crecer más en el Señor mientras sigas consintiendo el éxito y las ganancias que ya tienes. Hasta que no entiendas que hay más por ganar, nunca lo vas a conseguir. Hasta que no comprendas que debes dejar lo que es mediocre, no te vas a extender a algo mejor.
Nunca estimes como la mejor ganancia que puedes alcanzar tu estilo de vida actual, es decir, nunca te acomodes. En ese momento estás declarando tu fracaso. Nunca consideres tu éxito actual como lo mejor, porque eso es lo que te evita conseguir algo superior. Si crees que ya llegaste, no lo has alcanzado, tienes mucho por recorrer aún.
¿Estás dispuesto a perder lo que un día ganaste? Porque si no estás dispuesto a perder lo que ya ganaste, no vas a ganar más. Recuérdate del comerciante de perlas en la parábola que Jesús contó. Éste encontró una perla mucho mejor y fue a vender todo lo que tenía por comprarla. Lo mismo sucedió con el hombre que encontró enterrado un tesoro en una tierra, él fue y vendió todo lo que tenía para comprarla. Mientras que no estés dispuesto a perder algo, tampoco te vas a extender a ganar algo mejor. Considera la ganancia que puedes obtener por perderlo todo.
El problema que tienes es que quieres ganar, pero no estás dispuesto a perder para ganar. Si no estás dispuesto a perder, no te quejes luego de la vida. Eres tú quien no has estado dispuesto a perder tus horas de comodidad para ganar un título profesional, eres tú quien no ha querido correr el riesgo de invertir tu dinero. Si no corres los riesgos, no vas a obtener una ganancia un día para obtener más utilidades.
Viendo la serie Band of Brothers, acerca de la historia real de la Easy Company en la segunda guerra Mundial, observé una escena en la que un soldado estaba metido en la trinchera, escondido y temeroso. Y llegó su líder a decirle: “Hasta que no te consideres muerto, no vas a poder pelear y ser un soldado de éxito”. Más adelante, ese mismo hombre al que le dijeron eso, para levantar el ánimo de las tropas y cumplir así su misión, corrió solo al frente de todos atravesando las líneas enemigas; incluso, los demás sorprendidos al ver su valentía, no se atrevían a dispararle, porque nadie creía lo que estaba haciendo. Él hizo una proeza que los mismos enemigos admiraron.
Si no te arriesgas, no envidies la ganancia de los han ganado.
Los israelitas estaban haciendo ladrillos en Egipto, y no es que eso tenga algo malo, es un trabajo digno, pero está mal cuando podrías hacer algo más. Dios quería levantarlos a ellos como conquistadores. No está mal que seas un profesional universitario, pero estaría mal si podrías ser más. No está mal si eres un líder de célula, lo que está mal es que puedes ser líder de muchas células. Tienes que avanzar y apresurarte para alcanzar el éxito.
No está mal que seas enfermera, lo malo es que podrías ser doctora. No es nada malo que ganes un millón, lo malo es que puedes ganar otros cinco y te estás conformando con uno. Llenar tres servicios en la iglesia no es malo, pero ¿por qué no llenar cuatro? Salir en un programa en la televisión una vez a la semana no estaba mal para nuestro ministerio, pero lo que sí estaba mal era acomodarnos porque podíamos salir tres veces al día, todos los días de la semana.
A lo que quiero llegar con esto es que no estaba mal que los israelitas fueran ladrilleros en Egipto, lo malo era que ellos podían ser dueños de su propia tierra, pero la mente no los dejaba. Entre Egipto y la tierra prometida sólo estaba el desierto. Lo que estaba mal era seguir pensando como un ladrillero, porque pensando de esa manera, jamás serían millonarios en la tierra prometida.
¿Quién es la persona que te debe dar permiso para triunfar? Tú mismo. El primero que se tiene que dar permiso de triunfar eres tú. Si tu conciencia no es ministrada, te dice que no puedes hacerlo. No eres millonario porque crees que no puedes, y si piensas así, tienes razón, porque si no lo puedes creer, no lo vas a lograr. ¿Por qué no le dices a tu conciencia que te deje salir a delante? Es la conciencia la que te dice: “No puedes, no naciste para eso, mira el apellido que llevas, el barrio en que naciste, y el poco estudio que tienes.” Saca eso de ti. Ponle el nombre que quieras a ese triunfo o sueño que llevas dentro: puede ser buena familia, empresa o ministerio. El que se da un mejor grado de vida, ministerio y empresa eres tú mismo. Pero si no te sientes bien siéndolo, tú mismo tienes que ministrar tu conciencia para merecerlo. Cuando empezamos a hacer este templo en el cual nos congregamos, yo mismo me decía: “¿Yo aquí?” Ahora me pregunto: ¡¿Yo aquí?!, pero para hacer otro mejor.
Tú eres quien se da permiso para lograr el éxito. Pablo dijo: “Todo lo tengo por pérdida, por basura, por estiércol, para ganar”. Pero Pablo no pensaba en ganar sin perder. El problema que tienes es que quieres que tu empresa crezca más, pero no quieres invertir más, ni contratar más personas. Corre y esfuérzate por tener una empresa grande, que te dé ingresos y tiempo para tu familia y tu servicio a Dios. El período de transición entre pequeño a grande es difícil, pero debes seguir adelante, porque si avanzas, vas a obtener lo mejor. Pero si te acomodas a ser pequeño, nunca lo vas a obtener.
¿Quién tiene más tiempo para su familia, el que tiene una tienda en la esquina del barrio, o el que tiene una cadena de supermercados? Por supuesto que el dueño de la cadena de supermercados, él puede viajar con su familia 15 días a Estados Unidos, porque tiene el tiempo y el dinero, él no debe ocuparse de todo. Mientras que el pequeño no puede hacer lo mismo, porque si no abre ese día, no tiene ingresos para comer.
La Biblia en Números 11:4-5 dice: “Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos”.
¡Mira el recuerdo que los israelitas tenían de Egipto!, añoran los ajos y las cebollas. ¡Para bueno dijeran la langosta o el caviar!, en lugar de los ajos y pepinos. Dios no los quería más así, Él les decía: “Piensen en la leche y la miel que fluye en la tierra prometida”. Eran ellos los que decidían si volvían atrás, a los ajos, o seguían adelante hacia la leche y miel. Tú decides para dónde miras. Vas a tener que dejar tu comodidad, tu seguridad por avanzar a la tierra de las promesas. Tu seguridad es un gran riesgo. Mientras te estés arriesgando a avanzar, te vas a mantener seguro. Mientras quieras estar seguro, vas a correr grandes riesgos.
Y en el verso 6 dice: “Y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos”.
¿Qué tiene que ver el alma con los pepinos, los ajos y los puerros? Tú no dices que sientes bien tu alma por un ajo que te comiste, ni dices que sientes florecer tu alma por comerte un pepino. El maná no era el destino, sólo la provisión para llegar al destino. Cuando luchas por algo que Dios te ha dicho, pero en el camino encuentras muy poco, puedes decir: “Mi ingreso apenas me alcanza para un día”. Pero esa provisión, en lo que Dios está formando tu carácter, es lo que recibes mientras llegas a la tierra prometida. Es decir, come del maná y avanza un día más, porque allá adelante hay algo mejor. Una cosa es lo que comes y lo que miras, y otra lo que vives y esperas.
Aquellos tenían su alma aferrada a los ajos. ¿A qué se aferra tu alma? ¿Al salario mínimo? Déjalo ya, haz algo más productivo que eso, ¡avanza! El salario mínimo fue destinado para el que cree que no puede. La tierra de las promesas es para aquellos que sí creen. Haz algo mejor que eso, estudia, prepárate y avanza.
Si tu empresa te absorbe mucho tiempo, es porque todavía no eres grande. La única manera de salir de allí es expendiéndote a lo que está adelante. ¿Por qué ganas eso, si puedes ganar más? No es pecado tratar de ser mejor, no es pecado rechazar la miseria. Los israelitas estaban aferrados a Egipto, a su comodidad, a lo poco que tenían. Decían: “¿Para qué intentarlo? Muchos se han muerto en el desierto”. Por qué pensar así, si se puede ser mejor.
Hay muchos millonarios de tu edad, y aun menores que tú. Hay gente millonaria que probablemente nació más pobre que tú. ¿Te has preguntado por qué tú no eres uno de ellos? Averígualo y cambia.
En Filipenses 2: 5 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. ¿Quieres tener la actitud de Jesucristo? En el verso 6 dice: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.
Jesús lo logró porque no se aferró nunca a nada. ¿Sabes por qué no has logrado algo mejor? Porque estás aferrado a lo que tienes, quieres ganar sin perder. La Biblia dice que Jesús no estimó el ser igual a Dios para hacerse hombre y tener éxito.
¿Estás aferrado a muchas cosas? ¿Estás aferrado a la casa que te heredó tu abuelita y por eso no pones un negocio? Si tu abuelita viviera, ya te hubiera regañado por no hacerlo.
¿Cuánta gente se ha aferrado a lo que tiene y cuando lo quiere vender, ya no lo puede hacer? Mientras tengamos cosas a qué aferrarnos, no vamos a tener más éxito. La gente aferrada a sus creencias, piensa que las cosas no cambian, y el mundo ha dado vueltas más de lo que creen. Unos hombres tenían un negocio de venta de máquinas de escribir eléctricas, y pensaban que jamás se iban a dejar de vender. Cuando salieron al mercado las computadoras, les dijeron: “Dejen de vender máquinas eléctricas y vendan computadoras”. Ellos se dijeron que ese era el negocio que sabían hacer y en el cual habían entrenado a sus empleados. Ahora su personal no tiene trabajo porque toda la gente compra computadoras. Si tienes cosas que un día fueron ganancia y te aferras a ellas, puedes llegar a perder el éxito.
No te aferres a tu cultura, educación o profesión, eso no te va a llevar al cielo. De lo único que tienes que aferrarte es de nuestro Señor Jesús. ¿A qué te estás aferrando para no seguir a Jesús? No te aferres a nada, agárrate de Jesús. Si tú quieres recibir a Jesús en tu corazón y obtener la salvación como un regalo del cielo, rompe con el miedo ahora, atrévete a orar. Haz esta oración: “Señor Jesús, en este momento te abro mi corazón, perdona mis pecados y dame la vida eterna. Yo creo que eres mi Señor y mi Salvador y que desde hoy soy salvo por ti Señor Jesús”.
Pastor y Apostol: Cash Luna - www.CashLuna.org
Cada cual ve lo que quiere ver. Un día, mi esposa me lo mostró de esta forma. Yo le dije: “Sonia, cierra la puerta, porque está mal cerrada”. Y ella me dijo: “No está mal cerrada, sino que está mal abierta”. Las cosas dependen de la forma en que tú las miras.
Tú decides ver cuánto te hace falta, o ver cuánto has avanzado. Lo que tú veas es una decisión. El apóstol Pablo decía: “Si bien es cierto que estoy atribulado, pero no estoy angustiado; estoy en apuros, pero no desesperado; en verdad me andan persiguiendo, pero Dios no me ha desamparado; y si bien es cierto, estoy derribado, pero no derrotado”.
¿Cuál es la diferencia entre sentirse derribado, pero no derrotado? La forma en que lo ves. Todos en nuestra vida sentimos más de alguna vez el sabor de fracaso, pero lo importante no es lo que nos haya ocurrido, sino lo que vamos a hacer al minuto siguiente.
La gente muchas veces acostumbra a pensar que de la noche a la mañana se alcanza el éxito o se es millonario. La mayor parte del tiempo, la gente tiende a pensar que el éxito puede conseguirse en hora y media; y en realidad, eso no es así, solamente ocurre en las películas. El éxito es cuestión de tiempo y de la actitud que tomemos entre el pasado y el presente. La diferencia entre derrotado y derribado es volverlo a intentarlo. Mientras te vuelvas a levantar en la pelea, sólo fuiste derribado, no derrotado.
Tú mismo determinas si eres derribado o eres derrotado. La diferencia la vas a marcar tú. Cuando te veas derrotado, no andes buscando la compasión de los demás, porque te sientes mejor rodeado de gente orando por ti. Eso es un triste consuelo nada más. Por esa razón, muchos cuando se sienten derrotados, empiezan a decir: “es que nadie me llamó”. En otras palabras, se sienten así porque no tienen gente que los acompañe. No digas: “Es que nadie estuvo conmigo en mis momentos difíciles”, eso es lo normal. No esperes a que alguien esté contigo, Dios siempre ha estado a tu lado, y eso es lo que cuenta.
La diferencia entre derribado y derrotado es que sí continúas. Hay gente que ha sido herida y ya se considera muerta. ¿Cuándo vas a tener la actitud de una persona de éxito? Jesús fue perseguido, lo maltrataron, pero no se dio por vencido. Él fue llevado a la cruz del calvario, y aunque hubo un momento en que quiso dejarlo todo, oró y continuó, tomó nuevas fuerzas y llegó a la cruz. ¿Por qué no imitamos al Señor en nuestra conducta y forma de vivir?
La actitud con que vivamos es muy importante porque determina las cosas que vamos a obtener. Cuando tienes una buena actitud, haces parecer más fáciles las cosas de lo que en realidad son.
La Palabra del Señor en Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.”
Los justos suelen ser derribados, pero vuelven a levantarse. Date por derribado, pero no por derrotado. Nadie te vence, es tu actitud la que te puede traer abajo. Debes decir: “Ya no aguanto, pero me levanto otra vez”.
No es sencillo encontrar el éxito muchas veces. El éxito es para todos, pero no lo alcanza “cualquiera”. Los “cualquiera” nunca alcanzan el éxito. Ahora bien, si tú te crees un “cualquiera”, ya sabes por qué no alcanzas el éxito.
Hasta que decidas creer un día que eres hijo de Dios, heredero con Cristo, la niña de los ojos de Dios, el consentido del Señor, hasta entonces, vas a alcanzar el éxito.
El fracaso comienza cuando uno se cree fracasado, y el éxito cuando uno se cree exitoso. El éxito lo consigues cuando crees que todo lo puedes con Dios.
En Filipenses 3:4 dice: “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne, yo mas: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”
La Palabra de Dios es buena, pero es dura. El apóstol Pablo tenía muchas cosas de que gloriarse en su camino, y llegó el día que ese éxito que había alcanzado lo consideró total perdida, por conseguir otro mejor, que fue conocer a Cristo.
No conoces más a Dios porque no estás dispuesto a perder más. Por lo tanto, no te quejes porque haya otros que conozcan más al Señor, porque la única diferencia que hemos tenido es que hemos estado más dispuestos. El apóstol Pablo tenía mucho de qué gloriarse en la carne, y les contestaba así a aquellos que vivían en la carne.
En una ocasión me encontré con alguien que me criticó por lo que he logrado en mi vida y por lo que tengo. Entonces le respondí: “Soy profesional universitario graduado con honores, ¿tú has logrado eso? Yo soy empresario de éxito, ¿lo has hecho tú? Además soy ministro de Dios y Él me ha bendecido por eso, ¿eres tú un ministro?” Le seguí diciendo: “Constantemente hago lo bueno, me esfuerzo y le creo a Dios, no soy negligente y trabajo 7 días a la semana, ¿por cuál de todas esas cosas buenas y correctas me juzgas?” Así que concluí diciéndole: “Que vergüenza que no puedas empatar en una sola cosa de ellas”.
Eso es sólo un ejemplo de que yo también tengo de qué gloriarme en la carne, pero no es lo correcto. Pablo se podía gloriar de la carne, él podía decir: “soy judío de nacimiento, pertenezco a la tribu de Benjamín, y estudié a los pies de Gamaliel” pero, él dijo: “Todo eso lo considero una basura, lo considero perdido”.
La gente a veces ve como ganancia lo que yo ya consideré pérdida. Hay gente queriendo agarrar lo que otros ya soltaron. Pablo decía: “Ustedes quieren gloriarse en lo que yo como persona ya lo considere perdida”.
Ahora bien, quiero aplicar esto a tu vida en el Espíritu y a tu vida cotidiana. Tú no vas a crecer más en el Señor mientras sigas consintiendo el éxito y las ganancias que ya tienes. Hasta que no entiendas que hay más por ganar, nunca lo vas a conseguir. Hasta que no comprendas que debes dejar lo que es mediocre, no te vas a extender a algo mejor.
Nunca estimes como la mejor ganancia que puedes alcanzar tu estilo de vida actual, es decir, nunca te acomodes. En ese momento estás declarando tu fracaso. Nunca consideres tu éxito actual como lo mejor, porque eso es lo que te evita conseguir algo superior. Si crees que ya llegaste, no lo has alcanzado, tienes mucho por recorrer aún.
¿Estás dispuesto a perder lo que un día ganaste? Porque si no estás dispuesto a perder lo que ya ganaste, no vas a ganar más. Recuérdate del comerciante de perlas en la parábola que Jesús contó. Éste encontró una perla mucho mejor y fue a vender todo lo que tenía por comprarla. Lo mismo sucedió con el hombre que encontró enterrado un tesoro en una tierra, él fue y vendió todo lo que tenía para comprarla. Mientras que no estés dispuesto a perder algo, tampoco te vas a extender a ganar algo mejor. Considera la ganancia que puedes obtener por perderlo todo.
El problema que tienes es que quieres ganar, pero no estás dispuesto a perder para ganar. Si no estás dispuesto a perder, no te quejes luego de la vida. Eres tú quien no has estado dispuesto a perder tus horas de comodidad para ganar un título profesional, eres tú quien no ha querido correr el riesgo de invertir tu dinero. Si no corres los riesgos, no vas a obtener una ganancia un día para obtener más utilidades.
Viendo la serie Band of Brothers, acerca de la historia real de la Easy Company en la segunda guerra Mundial, observé una escena en la que un soldado estaba metido en la trinchera, escondido y temeroso. Y llegó su líder a decirle: “Hasta que no te consideres muerto, no vas a poder pelear y ser un soldado de éxito”. Más adelante, ese mismo hombre al que le dijeron eso, para levantar el ánimo de las tropas y cumplir así su misión, corrió solo al frente de todos atravesando las líneas enemigas; incluso, los demás sorprendidos al ver su valentía, no se atrevían a dispararle, porque nadie creía lo que estaba haciendo. Él hizo una proeza que los mismos enemigos admiraron.
Si no te arriesgas, no envidies la ganancia de los han ganado.
Los israelitas estaban haciendo ladrillos en Egipto, y no es que eso tenga algo malo, es un trabajo digno, pero está mal cuando podrías hacer algo más. Dios quería levantarlos a ellos como conquistadores. No está mal que seas un profesional universitario, pero estaría mal si podrías ser más. No está mal si eres un líder de célula, lo que está mal es que puedes ser líder de muchas células. Tienes que avanzar y apresurarte para alcanzar el éxito.
No está mal que seas enfermera, lo malo es que podrías ser doctora. No es nada malo que ganes un millón, lo malo es que puedes ganar otros cinco y te estás conformando con uno. Llenar tres servicios en la iglesia no es malo, pero ¿por qué no llenar cuatro? Salir en un programa en la televisión una vez a la semana no estaba mal para nuestro ministerio, pero lo que sí estaba mal era acomodarnos porque podíamos salir tres veces al día, todos los días de la semana.
A lo que quiero llegar con esto es que no estaba mal que los israelitas fueran ladrilleros en Egipto, lo malo era que ellos podían ser dueños de su propia tierra, pero la mente no los dejaba. Entre Egipto y la tierra prometida sólo estaba el desierto. Lo que estaba mal era seguir pensando como un ladrillero, porque pensando de esa manera, jamás serían millonarios en la tierra prometida.
¿Quién es la persona que te debe dar permiso para triunfar? Tú mismo. El primero que se tiene que dar permiso de triunfar eres tú. Si tu conciencia no es ministrada, te dice que no puedes hacerlo. No eres millonario porque crees que no puedes, y si piensas así, tienes razón, porque si no lo puedes creer, no lo vas a lograr. ¿Por qué no le dices a tu conciencia que te deje salir a delante? Es la conciencia la que te dice: “No puedes, no naciste para eso, mira el apellido que llevas, el barrio en que naciste, y el poco estudio que tienes.” Saca eso de ti. Ponle el nombre que quieras a ese triunfo o sueño que llevas dentro: puede ser buena familia, empresa o ministerio. El que se da un mejor grado de vida, ministerio y empresa eres tú mismo. Pero si no te sientes bien siéndolo, tú mismo tienes que ministrar tu conciencia para merecerlo. Cuando empezamos a hacer este templo en el cual nos congregamos, yo mismo me decía: “¿Yo aquí?” Ahora me pregunto: ¡¿Yo aquí?!, pero para hacer otro mejor.
Tú eres quien se da permiso para lograr el éxito. Pablo dijo: “Todo lo tengo por pérdida, por basura, por estiércol, para ganar”. Pero Pablo no pensaba en ganar sin perder. El problema que tienes es que quieres que tu empresa crezca más, pero no quieres invertir más, ni contratar más personas. Corre y esfuérzate por tener una empresa grande, que te dé ingresos y tiempo para tu familia y tu servicio a Dios. El período de transición entre pequeño a grande es difícil, pero debes seguir adelante, porque si avanzas, vas a obtener lo mejor. Pero si te acomodas a ser pequeño, nunca lo vas a obtener.
¿Quién tiene más tiempo para su familia, el que tiene una tienda en la esquina del barrio, o el que tiene una cadena de supermercados? Por supuesto que el dueño de la cadena de supermercados, él puede viajar con su familia 15 días a Estados Unidos, porque tiene el tiempo y el dinero, él no debe ocuparse de todo. Mientras que el pequeño no puede hacer lo mismo, porque si no abre ese día, no tiene ingresos para comer.
La Biblia en Números 11:4-5 dice: “Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos”.
¡Mira el recuerdo que los israelitas tenían de Egipto!, añoran los ajos y las cebollas. ¡Para bueno dijeran la langosta o el caviar!, en lugar de los ajos y pepinos. Dios no los quería más así, Él les decía: “Piensen en la leche y la miel que fluye en la tierra prometida”. Eran ellos los que decidían si volvían atrás, a los ajos, o seguían adelante hacia la leche y miel. Tú decides para dónde miras. Vas a tener que dejar tu comodidad, tu seguridad por avanzar a la tierra de las promesas. Tu seguridad es un gran riesgo. Mientras te estés arriesgando a avanzar, te vas a mantener seguro. Mientras quieras estar seguro, vas a correr grandes riesgos.
Y en el verso 6 dice: “Y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos”.
¿Qué tiene que ver el alma con los pepinos, los ajos y los puerros? Tú no dices que sientes bien tu alma por un ajo que te comiste, ni dices que sientes florecer tu alma por comerte un pepino. El maná no era el destino, sólo la provisión para llegar al destino. Cuando luchas por algo que Dios te ha dicho, pero en el camino encuentras muy poco, puedes decir: “Mi ingreso apenas me alcanza para un día”. Pero esa provisión, en lo que Dios está formando tu carácter, es lo que recibes mientras llegas a la tierra prometida. Es decir, come del maná y avanza un día más, porque allá adelante hay algo mejor. Una cosa es lo que comes y lo que miras, y otra lo que vives y esperas.
Aquellos tenían su alma aferrada a los ajos. ¿A qué se aferra tu alma? ¿Al salario mínimo? Déjalo ya, haz algo más productivo que eso, ¡avanza! El salario mínimo fue destinado para el que cree que no puede. La tierra de las promesas es para aquellos que sí creen. Haz algo mejor que eso, estudia, prepárate y avanza.
Si tu empresa te absorbe mucho tiempo, es porque todavía no eres grande. La única manera de salir de allí es expendiéndote a lo que está adelante. ¿Por qué ganas eso, si puedes ganar más? No es pecado tratar de ser mejor, no es pecado rechazar la miseria. Los israelitas estaban aferrados a Egipto, a su comodidad, a lo poco que tenían. Decían: “¿Para qué intentarlo? Muchos se han muerto en el desierto”. Por qué pensar así, si se puede ser mejor.
Hay muchos millonarios de tu edad, y aun menores que tú. Hay gente millonaria que probablemente nació más pobre que tú. ¿Te has preguntado por qué tú no eres uno de ellos? Averígualo y cambia.
En Filipenses 2: 5 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. ¿Quieres tener la actitud de Jesucristo? En el verso 6 dice: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.
Jesús lo logró porque no se aferró nunca a nada. ¿Sabes por qué no has logrado algo mejor? Porque estás aferrado a lo que tienes, quieres ganar sin perder. La Biblia dice que Jesús no estimó el ser igual a Dios para hacerse hombre y tener éxito.
¿Estás aferrado a muchas cosas? ¿Estás aferrado a la casa que te heredó tu abuelita y por eso no pones un negocio? Si tu abuelita viviera, ya te hubiera regañado por no hacerlo.
¿Cuánta gente se ha aferrado a lo que tiene y cuando lo quiere vender, ya no lo puede hacer? Mientras tengamos cosas a qué aferrarnos, no vamos a tener más éxito. La gente aferrada a sus creencias, piensa que las cosas no cambian, y el mundo ha dado vueltas más de lo que creen. Unos hombres tenían un negocio de venta de máquinas de escribir eléctricas, y pensaban que jamás se iban a dejar de vender. Cuando salieron al mercado las computadoras, les dijeron: “Dejen de vender máquinas eléctricas y vendan computadoras”. Ellos se dijeron que ese era el negocio que sabían hacer y en el cual habían entrenado a sus empleados. Ahora su personal no tiene trabajo porque toda la gente compra computadoras. Si tienes cosas que un día fueron ganancia y te aferras a ellas, puedes llegar a perder el éxito.
No te aferres a tu cultura, educación o profesión, eso no te va a llevar al cielo. De lo único que tienes que aferrarte es de nuestro Señor Jesús. ¿A qué te estás aferrando para no seguir a Jesús? No te aferres a nada, agárrate de Jesús. Si tú quieres recibir a Jesús en tu corazón y obtener la salvación como un regalo del cielo, rompe con el miedo ahora, atrévete a orar. Haz esta oración: “Señor Jesús, en este momento te abro mi corazón, perdona mis pecados y dame la vida eterna. Yo creo que eres mi Señor y mi Salvador y que desde hoy soy salvo por ti Señor Jesús”.
Pastor y Apostol: Cash Luna - www.CashLuna.org
QUE COSAS GUARDA TU CORAZON????
Hay bendiciones de Dios para tu vida que llegarán a través de las manos de alguien más, y por eso, Dios te dice: "sé amigable con todos". Qué pasa si la bendición que Dios tiene para mi vida va a llegar a través de alguien, pero con quién no has sido amable?
1 Pedro 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.
Los cristianos debemos amarnos fraternalmente y ser amigables. Hay muchos que tienen conducta religiosa, no pueden ser amigables con la gente. Usted debe ser la persona en su oficina que ayude, que se ofrezca a servir a alguien, que lleve la taza de café, usted debe ser el que haga todo aquello para lo cual no han contratado a nadie pero para eso está el cristiano.
Brinde su amistad a las personas, salude, dé un abrazo, preguntar cómo está la familia, todos tenemos relación con alguien todos los días, ¿Qué nos cuesta ser amigables con todas las personas con las que nos relacionamos diariamente? Quizá eso es lo primero que tenemos que brindar para que luego podamos compartir la Palabra del Señor, pero si tú eres de los que ni siquiera da la mano, un abrazo, ¿Por qué habrían de escucharte compartir la palabra del Señor?
Cuando somos amigables una bendición viene como resultado. Me he encontrado con muchas sorpresas ahora que estamos por empezar el proyecto de nuestra nueva casa, hay gente que no es cristiana aún, somos amigos, he estado presente en medio de alguna necesidad que ahora llaman, ofrecen asesoría y no cobran un centavo por el hecho de tener una amistad.
Usted debe de cuidar lo que yo llamo “Sistema Ecológico”. La ecología no sólo se compone de animales, plantas, personas, depredadores, los que cazan. Cuide su sistema ecológico, por ejemplo, usted le debe algo a alguien, ese es su principal depredador, usted debe llamarlo, avisarle que se va atrasar unos días, no permita que una persona piense mal de usted, porque ese es su sistema ecológico en el cual usted se mueve, su sistema ecológico son sus compañeros de trabajo, de la universidad, su grupo de estudio, equipo de foot-ball.
Estamos en año electoral, vemos a los candidatos descuidando su sistema ecológico, hablando mal unos de los otros, ellos son parte del sistema ecológico y sólo uno va a quedar de Presidente, mi mamá me decía: “Nunca se escupe al cielo”. No destruya su sistema ecológico, sea amigable, ame fraternalmente.
Sean fraternales, eso tiene que ver con amistad, amabilidad, gentileza, La Palabra dice en Filipenses 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Tenemos que hacerlo así.
Hace dos años estuve en Migración para hacer trámites para la renovación de mi pasaporte entré fui amable con todos, les di la mano, los saludé, varios me reconocieron, saludé a los que pude. Por algunos asuntos de Televisión me toca salir a Dallas y mi Pasaporte y Visa estaban vencidos, así que fui otra vez a Migración a hacer los trámites pero esta vez no me aceptaron mi cédula, me pidieron una certificación, así que me quedé en el pasillo haciendo una llamada y una persona se acercó corriendo y me dijo “Pastor, usted estuvo aquí hace dos años ¿Qué problema tiene, lo veo preocupado?”, le conté lo que había pasado y me dijo: “No se preocupe que ya se lo arreglo” y salí con pasaporte. Hay que ser amigable.
Haciendo deporte trato de ser lo más amable con todos, con los de la cafetería, con el que lava el carro, con el que pasa las bolas, con todos. Un día estaba jugando golf y llega una persona en un carrito y me llevó un café, cuando le pregunté cuánto le debía, me dijo que no era nada, después me llevó otro y volví a preguntarle cuánto era y me dijo que no era nada. Le llamaron la atención a esta persona, no por él, sino porque otros empezaron a decir “¿por qué a él si y a nosotros no?”, entonces dije que iba a pagar los cafés que me había tomado, le dije a la persona encargada: “Estás estimulando lo equivocado ¿Te has preguntado por qué a mí sí y a los otros no? porque los otros cuando el mismo que lleva el café no los oye o no los mira lo maltratan en voz alta y a nadie le dan ganas de llevar un café a quien lo trata mal.”
En los restaurantes trato a los meseros con dignidad, soy de los consentidos en los restaurantes, no me tratan bien por el programa de televisión sino por la amabilidad con la que se les trata. Yo quiero que entienda que este versículo es la plataforma para lo que viene para su vida, la Biblia dice sé amigable y ama fraternalmente.
1 Pedro 3:9 No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
Usted debo amar fraternalmente, debe ser amigable y a nadie devolverle mal porque su llamado es heredar bendición.
Yo no sé si su llamado es ser profeta, evangelista, apóstol, maestro, pastor, pero sé que tiene un llamado a ser lleno de bendición. Su llamado es ser una persona completamente bendecida. La gente quiere distinguir el llamado de una persona por cómo predica, cómo ministra, la unción que tiene o los milagros que hace, pero reconocemos que una persona está en su llamado por la bendición que tiene en su vida.
En este versículo dice “sabiendo”. Cuando usted no sabe el propósito de las cosas usted es una persona peligrosa. Por ejemplo, si usted tiene un cuchillo y no sabe que es para cocinar, usted puede usarlo para apuñalar a alguien. Si usted no sabe lo que es ser un marido según La Biblia, usted es un hombre peligroso en su hogar, si no sabe para qué fue hecha la mujer usted es peligroso porque no sabe cómo tratar a su mujer. Si usted mujer no sabe para qué fue creada, usted es peligrosa porque no sabe para qué existe, las cosas se tornan peligrosas cuando no sabemos el propósito para lo cual fueron creadas. El Internet fue creado para lo bueno, para que nos pudiéramos comunicar, para tener acceso al conocimiento, nunca fue creado con el propósito de destruir las familias, no fue creado para que no hubiera más comunicación entre padres e hijos, para eso no se hizo el Internet.
Ignoramos el propósito de las cosas, nosotros fuimos llamados para heredar bendición. Herencia es algo que alguien más te deja, por un medio legal pasas a ser el dueño de ello. Te mueres y en tu testamento dices a quien heredas. Jesús murió y resucitó porque si él no moría no podía heredar. Toda la bendición puesta en el Hijo, todo aquello de lo cual el Hijo era dueño decide heredarlo a través de su muerte. Fue llamado a morir a la Cruz del Calvario, muerto puede heredar, una vez te entregan la herencia aunque resucite legalmente no puede protestarlo. Jesús le hizo una jugada al diablo GENIAL.
La gente no quiere oír de las bendiciones de Dios, critican que se predique de las bendiciones que Dios dejó cuando eso fue lo que le costó la vida a Jesús. Jesús muere y luego se levanta un pueblo diciendo que no está buscando la bendición de Dios, debes entender que eres el heredero, no se le desprecia jamás la herencia a alguien que tuvo que morir para dártela. Jesús no sólo murió para darte vida eterna, murió para darte bendición. Lo que recibes como bendición a Jesús le costó la vida en La Cruz del Calvario.
Hay bendiciones de Dios para tu vida que llegarán a través de las manos de alguien más y por eso Dios te dice sé amigable con todos. ¿Qué pasa si la bendición que Dios tiene para mi vida va a llegar a través de alguien pero yo no soy amigable con ese alguien? La Biblia me dice sé amigable con todos sabiendo que fuiste llamado a heredar bendición y una de las bendiciones que tengo para ti va en las manos de ese alguien.
1 Pedro 3:10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
Jesús dijo: “Aquél que no aborrece su vida no puedes ser mi discípulo” y aquí Pedro dijo: “El que quiere amar la vida y ver días buenos” usted puede preguntarse en dónde está el balance, ¿Se aborrece o se ama la vida? Cuando vas a amar algo que hace que tu amor por Jesús disminuya entonces aborrece tu vida, de lo contrario disfruta la vida. No creo que Jesús nos haya venido a dar vida en abundancia para que no la disfrutemos, debemos aprender a disfrutar nuestra comida, casa, trabajo. La vida es corta disfrute a su esposo, a su esposa, a sus hijos. Haga todo con agrado, disfrute de la vida que El Señor le ha dejado, despiértese de madrugada a ver un amanecer, vea un atardecer, disfrute la vida siempre y cuando no compita con los mandatos que Dios nos da.
Yo disfruto la vida que Dios me ha dado. Cuando estábamos construyendo nuestra primera casa con Sonia ahorrábamos todo, comíamos una hamburguesa entre los dos, todo era ahorrar y ahorrar, quería lograr hacer la casa sin deber nada. Un día mi suegro me habló y me dijo que estaba bien que luchara y ahorrara, que eso le gustaba, pero me dijo: “Hay llevas a mi hija a la playa cuando todavía pueda ponerse traje de baño”, sólo eso me dijo, y pensé que tenía razón porque por hacer cosas para la vida uno deja de disfrutar la vida.
Vienen días verdaderamente buenos. La palabra dice que si quieres ver días buenos que refrenes tu lengua del mal, uno vive de acuerdo a lo que uno habla, lo que uno habla determina poderosamente cómo uno vive. No sólo vivas, aprende a vivir, vivir bien no es sólo no fumar, no tomar, no ver pornografía, eso es lo que dejaste de hacer, ahora dime qué aprendiste a hacer.
El Señor compró la vida para dármela y para que la disfrute. Hay que amar la vida, lleve a su esposa a cenar, llévele un regalo sorpresa, cocínele algo especial a él, disfrute a sus hijos, métase a la cama con ellos, esa es la vida. Si va en su carro, escuche alabanzas, cante, disfrute, sonría. Cuando salgo temprano de mi casa observo la cara de la gente en los otros carros y van serios, enojados, yo me pregunto como puede ser posible que los primeros 45 minutos del día de esta persona sean así de desastrosos, cómo será el resto del día. Usted súbase a su carro, escuche alabanzas, declare que ese día va a ser un buen día, hable bien, no contamine su mente ni su corazón,
Jesús dice en Mateo 12:35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Los pleitos, adulterios, celos, todo sale del corazón.
Hace unos días estaba viendo un concierto de La Orquesta Sinfónica de Londres, salió una violinista que se notaba que disfrutaba estar allí tocando, y les decía que la música es un medio por el cual sale lo que llevamos dentro porque esa mujer sabe tocar el violín como lo sabe tocar otro, pero cada quien agarrará el violín y dejará salir lo que lleva dentro, en un discurso, a través de tu oratoria dejarás salir lo que llevas dentro. El trabajo es sólo un medio que te permite sacar lo que llevas dentro, si todo lo ves mal y negativo es porque debes cambiar tu interior para que del interior salgan los ríos de agua viva, si somos llenos del Espíritu Santo de nuestro interior brotarán ríos de agua viva, el río de agua viva incluye toda la expresión de vida que tienes. Te concentras en lo que pasa afuera, en lo que te hacen en el trabajo, en el chisme, en la mentira, en lo que dijeron en tu casa, lo que dijeron tus familiares o en el trabajo, en lugar de vivir concentrado en lo que llevas dentro, vives por lo que viene de afuera.
¿Qué llevas dentro? Eso que llevas dentro es lo que sale de ti en tu oficina y si llevas cosas buenas, saldrán cosas buenas de ti, si llevas cosas buenas dentro de ti cuando vienes a la iglesia y escuchas la adoración tu empiezas a adorar a danzar. Si llevas vida dentro eres la chispa de la reunión, dicen: “ahí viene la luz del mundo, la sal de la tierra”, vas a decir aquí traigo algo para contagiar a los demás, hacen un comentario negativo y tu haces un positivo y dejas salir lo que hay dentro de ti.
Quien quiera amar la vida y ver días buenos, refrene su boca, no devuelva mal por mal, si tu haces bien nadie podrá hacerte mal. Nadie te hace daño si haces el bien, te pegan en una mejía pones la otra, te piden la túnica tú das tu capa, te quieren obligar a caminar una milla, caminas dos; te maltratan, tu bendices; hablan mal de ti oras por ellos, ¿Quién puede hacerte daño así? Por eso caminas con un corazón sano, así se puede ser amigable y amar fraternalmente.
Si usted cree y está consciente que fue llamado a heredar bendición recuérdese de dos cosas. La primera, refrene su boca del mal si quiere ver los días buenos donde herede la bendición o llegue a sus manos y segundo, sea amigable con todos porque no sabe en manos de quien viene la bendición que Dios quiere darle.
Sea amigable, ame fraternalmente y no olvide que su llamado es heredar bendición.
Apostol y Pastor: Cash Luna - www.CashLuna.org
1 Pedro 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.
Los cristianos debemos amarnos fraternalmente y ser amigables. Hay muchos que tienen conducta religiosa, no pueden ser amigables con la gente. Usted debe ser la persona en su oficina que ayude, que se ofrezca a servir a alguien, que lleve la taza de café, usted debe ser el que haga todo aquello para lo cual no han contratado a nadie pero para eso está el cristiano.
Brinde su amistad a las personas, salude, dé un abrazo, preguntar cómo está la familia, todos tenemos relación con alguien todos los días, ¿Qué nos cuesta ser amigables con todas las personas con las que nos relacionamos diariamente? Quizá eso es lo primero que tenemos que brindar para que luego podamos compartir la Palabra del Señor, pero si tú eres de los que ni siquiera da la mano, un abrazo, ¿Por qué habrían de escucharte compartir la palabra del Señor?
Cuando somos amigables una bendición viene como resultado. Me he encontrado con muchas sorpresas ahora que estamos por empezar el proyecto de nuestra nueva casa, hay gente que no es cristiana aún, somos amigos, he estado presente en medio de alguna necesidad que ahora llaman, ofrecen asesoría y no cobran un centavo por el hecho de tener una amistad.
Usted debe de cuidar lo que yo llamo “Sistema Ecológico”. La ecología no sólo se compone de animales, plantas, personas, depredadores, los que cazan. Cuide su sistema ecológico, por ejemplo, usted le debe algo a alguien, ese es su principal depredador, usted debe llamarlo, avisarle que se va atrasar unos días, no permita que una persona piense mal de usted, porque ese es su sistema ecológico en el cual usted se mueve, su sistema ecológico son sus compañeros de trabajo, de la universidad, su grupo de estudio, equipo de foot-ball.
Estamos en año electoral, vemos a los candidatos descuidando su sistema ecológico, hablando mal unos de los otros, ellos son parte del sistema ecológico y sólo uno va a quedar de Presidente, mi mamá me decía: “Nunca se escupe al cielo”. No destruya su sistema ecológico, sea amigable, ame fraternalmente.
Sean fraternales, eso tiene que ver con amistad, amabilidad, gentileza, La Palabra dice en Filipenses 4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Tenemos que hacerlo así.
Hace dos años estuve en Migración para hacer trámites para la renovación de mi pasaporte entré fui amable con todos, les di la mano, los saludé, varios me reconocieron, saludé a los que pude. Por algunos asuntos de Televisión me toca salir a Dallas y mi Pasaporte y Visa estaban vencidos, así que fui otra vez a Migración a hacer los trámites pero esta vez no me aceptaron mi cédula, me pidieron una certificación, así que me quedé en el pasillo haciendo una llamada y una persona se acercó corriendo y me dijo “Pastor, usted estuvo aquí hace dos años ¿Qué problema tiene, lo veo preocupado?”, le conté lo que había pasado y me dijo: “No se preocupe que ya se lo arreglo” y salí con pasaporte. Hay que ser amigable.
Haciendo deporte trato de ser lo más amable con todos, con los de la cafetería, con el que lava el carro, con el que pasa las bolas, con todos. Un día estaba jugando golf y llega una persona en un carrito y me llevó un café, cuando le pregunté cuánto le debía, me dijo que no era nada, después me llevó otro y volví a preguntarle cuánto era y me dijo que no era nada. Le llamaron la atención a esta persona, no por él, sino porque otros empezaron a decir “¿por qué a él si y a nosotros no?”, entonces dije que iba a pagar los cafés que me había tomado, le dije a la persona encargada: “Estás estimulando lo equivocado ¿Te has preguntado por qué a mí sí y a los otros no? porque los otros cuando el mismo que lleva el café no los oye o no los mira lo maltratan en voz alta y a nadie le dan ganas de llevar un café a quien lo trata mal.”
En los restaurantes trato a los meseros con dignidad, soy de los consentidos en los restaurantes, no me tratan bien por el programa de televisión sino por la amabilidad con la que se les trata. Yo quiero que entienda que este versículo es la plataforma para lo que viene para su vida, la Biblia dice sé amigable y ama fraternalmente.
1 Pedro 3:9 No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
Usted debo amar fraternalmente, debe ser amigable y a nadie devolverle mal porque su llamado es heredar bendición.
Yo no sé si su llamado es ser profeta, evangelista, apóstol, maestro, pastor, pero sé que tiene un llamado a ser lleno de bendición. Su llamado es ser una persona completamente bendecida. La gente quiere distinguir el llamado de una persona por cómo predica, cómo ministra, la unción que tiene o los milagros que hace, pero reconocemos que una persona está en su llamado por la bendición que tiene en su vida.
En este versículo dice “sabiendo”. Cuando usted no sabe el propósito de las cosas usted es una persona peligrosa. Por ejemplo, si usted tiene un cuchillo y no sabe que es para cocinar, usted puede usarlo para apuñalar a alguien. Si usted no sabe lo que es ser un marido según La Biblia, usted es un hombre peligroso en su hogar, si no sabe para qué fue hecha la mujer usted es peligroso porque no sabe cómo tratar a su mujer. Si usted mujer no sabe para qué fue creada, usted es peligrosa porque no sabe para qué existe, las cosas se tornan peligrosas cuando no sabemos el propósito para lo cual fueron creadas. El Internet fue creado para lo bueno, para que nos pudiéramos comunicar, para tener acceso al conocimiento, nunca fue creado con el propósito de destruir las familias, no fue creado para que no hubiera más comunicación entre padres e hijos, para eso no se hizo el Internet.
Ignoramos el propósito de las cosas, nosotros fuimos llamados para heredar bendición. Herencia es algo que alguien más te deja, por un medio legal pasas a ser el dueño de ello. Te mueres y en tu testamento dices a quien heredas. Jesús murió y resucitó porque si él no moría no podía heredar. Toda la bendición puesta en el Hijo, todo aquello de lo cual el Hijo era dueño decide heredarlo a través de su muerte. Fue llamado a morir a la Cruz del Calvario, muerto puede heredar, una vez te entregan la herencia aunque resucite legalmente no puede protestarlo. Jesús le hizo una jugada al diablo GENIAL.
La gente no quiere oír de las bendiciones de Dios, critican que se predique de las bendiciones que Dios dejó cuando eso fue lo que le costó la vida a Jesús. Jesús muere y luego se levanta un pueblo diciendo que no está buscando la bendición de Dios, debes entender que eres el heredero, no se le desprecia jamás la herencia a alguien que tuvo que morir para dártela. Jesús no sólo murió para darte vida eterna, murió para darte bendición. Lo que recibes como bendición a Jesús le costó la vida en La Cruz del Calvario.
Hay bendiciones de Dios para tu vida que llegarán a través de las manos de alguien más y por eso Dios te dice sé amigable con todos. ¿Qué pasa si la bendición que Dios tiene para mi vida va a llegar a través de alguien pero yo no soy amigable con ese alguien? La Biblia me dice sé amigable con todos sabiendo que fuiste llamado a heredar bendición y una de las bendiciones que tengo para ti va en las manos de ese alguien.
1 Pedro 3:10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
Jesús dijo: “Aquél que no aborrece su vida no puedes ser mi discípulo” y aquí Pedro dijo: “El que quiere amar la vida y ver días buenos” usted puede preguntarse en dónde está el balance, ¿Se aborrece o se ama la vida? Cuando vas a amar algo que hace que tu amor por Jesús disminuya entonces aborrece tu vida, de lo contrario disfruta la vida. No creo que Jesús nos haya venido a dar vida en abundancia para que no la disfrutemos, debemos aprender a disfrutar nuestra comida, casa, trabajo. La vida es corta disfrute a su esposo, a su esposa, a sus hijos. Haga todo con agrado, disfrute de la vida que El Señor le ha dejado, despiértese de madrugada a ver un amanecer, vea un atardecer, disfrute la vida siempre y cuando no compita con los mandatos que Dios nos da.
Yo disfruto la vida que Dios me ha dado. Cuando estábamos construyendo nuestra primera casa con Sonia ahorrábamos todo, comíamos una hamburguesa entre los dos, todo era ahorrar y ahorrar, quería lograr hacer la casa sin deber nada. Un día mi suegro me habló y me dijo que estaba bien que luchara y ahorrara, que eso le gustaba, pero me dijo: “Hay llevas a mi hija a la playa cuando todavía pueda ponerse traje de baño”, sólo eso me dijo, y pensé que tenía razón porque por hacer cosas para la vida uno deja de disfrutar la vida.
Vienen días verdaderamente buenos. La palabra dice que si quieres ver días buenos que refrenes tu lengua del mal, uno vive de acuerdo a lo que uno habla, lo que uno habla determina poderosamente cómo uno vive. No sólo vivas, aprende a vivir, vivir bien no es sólo no fumar, no tomar, no ver pornografía, eso es lo que dejaste de hacer, ahora dime qué aprendiste a hacer.
El Señor compró la vida para dármela y para que la disfrute. Hay que amar la vida, lleve a su esposa a cenar, llévele un regalo sorpresa, cocínele algo especial a él, disfrute a sus hijos, métase a la cama con ellos, esa es la vida. Si va en su carro, escuche alabanzas, cante, disfrute, sonría. Cuando salgo temprano de mi casa observo la cara de la gente en los otros carros y van serios, enojados, yo me pregunto como puede ser posible que los primeros 45 minutos del día de esta persona sean así de desastrosos, cómo será el resto del día. Usted súbase a su carro, escuche alabanzas, declare que ese día va a ser un buen día, hable bien, no contamine su mente ni su corazón,
Jesús dice en Mateo 12:35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Los pleitos, adulterios, celos, todo sale del corazón.
Hace unos días estaba viendo un concierto de La Orquesta Sinfónica de Londres, salió una violinista que se notaba que disfrutaba estar allí tocando, y les decía que la música es un medio por el cual sale lo que llevamos dentro porque esa mujer sabe tocar el violín como lo sabe tocar otro, pero cada quien agarrará el violín y dejará salir lo que lleva dentro, en un discurso, a través de tu oratoria dejarás salir lo que llevas dentro. El trabajo es sólo un medio que te permite sacar lo que llevas dentro, si todo lo ves mal y negativo es porque debes cambiar tu interior para que del interior salgan los ríos de agua viva, si somos llenos del Espíritu Santo de nuestro interior brotarán ríos de agua viva, el río de agua viva incluye toda la expresión de vida que tienes. Te concentras en lo que pasa afuera, en lo que te hacen en el trabajo, en el chisme, en la mentira, en lo que dijeron en tu casa, lo que dijeron tus familiares o en el trabajo, en lugar de vivir concentrado en lo que llevas dentro, vives por lo que viene de afuera.
¿Qué llevas dentro? Eso que llevas dentro es lo que sale de ti en tu oficina y si llevas cosas buenas, saldrán cosas buenas de ti, si llevas cosas buenas dentro de ti cuando vienes a la iglesia y escuchas la adoración tu empiezas a adorar a danzar. Si llevas vida dentro eres la chispa de la reunión, dicen: “ahí viene la luz del mundo, la sal de la tierra”, vas a decir aquí traigo algo para contagiar a los demás, hacen un comentario negativo y tu haces un positivo y dejas salir lo que hay dentro de ti.
Quien quiera amar la vida y ver días buenos, refrene su boca, no devuelva mal por mal, si tu haces bien nadie podrá hacerte mal. Nadie te hace daño si haces el bien, te pegan en una mejía pones la otra, te piden la túnica tú das tu capa, te quieren obligar a caminar una milla, caminas dos; te maltratan, tu bendices; hablan mal de ti oras por ellos, ¿Quién puede hacerte daño así? Por eso caminas con un corazón sano, así se puede ser amigable y amar fraternalmente.
Si usted cree y está consciente que fue llamado a heredar bendición recuérdese de dos cosas. La primera, refrene su boca del mal si quiere ver los días buenos donde herede la bendición o llegue a sus manos y segundo, sea amigable con todos porque no sabe en manos de quien viene la bendición que Dios quiere darle.
Sea amigable, ame fraternalmente y no olvide que su llamado es heredar bendición.
Apostol y Pastor: Cash Luna - www.CashLuna.org
miércoles, 26 de mayo de 2010
COMO ESTA NUESTRA RELACION CON DIOS?
Si eres una persona que se ha parado sobre la Roca que es Cristo, nada ni nadie te moverá y seguirás con el mismo ritmo de cuando iniciaste.
Lastimosamente hay muchos que van descuidando su relación personal con Dios, esta clase de personas van poco a poco olvidándose de su verdadera meta que es: “agradar a Dios”, y comienzan a ver tantas situaciones que en lugar de hacerlos crecer espiritualmente les impide ver resultados, pues están tan afanados en ver errores entre los que le rodean, que tratar de vivir una vida agradable a Dios.
Es triste ver tantas personas que son servidores o un día fueron grandes servidores y ahora viven criticando a medio mundo y olvidándose de Dios.
CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA QUE ESTA DESCUIDANDO SU RELACIÓN PERSONAL CON DIOS.
Su Carácter comienza a variar: quizá era una persona muy amable y servicial, pero sin darse cuenta fue descuidando su relación personal con Dios y su carácter poco a poco comenzó a ser el mismo que era antes. Su rostro comienza a cambiar nuevamente y a denotar una falta de paz interior que solo Jesús da.
Las Criticas comienza a aparecer: Cualquier cosa por mínima que sea le parece mal, para el pareciera que todos hacen las cosas mal y que no son dignos de estar en los puestos que están. Critica desde las personas que están en la entrada de la congregación, pasando por las alabanzas y terminando por el mensaje que se dio. Definitivamente su relación personal con Dios esta descuidada.
Su vocabulario comienza a cambiar: Si las palabras de ofensa se habían extinguido, con la falta de búsqueda del Señor comenzaron nuevamente a salir aquellas palabras que en nuestra cultura son denominadas malas. Su vocabulario no es ya el de un hijo de Dios sino mas parece el vocabulario de una persona que jamás a conocido de Dios.
En la mayoría de casos dejan de servir, su mismo distanciamiento con Dios los hace valorar poco el hecho de servirle a aquel que dio todo por nosotros.
Tienden a poner otras cosas antes que a Dios: Si su primer lugar antes lo ocupaba Dios, ahora le da prioridad a otras cosas.
¿CÓMO ESTA MI RELACIÓN PERSONAL CON DIOS?
Es fácil juzgar, pero también es difícil puesto que nadie conoce tu interior, solamente Dios, en pocas palabras nadie puede asegurar como esta tu relación con Dios pues nadie puede ver lo que hay en tu corazón. Pero también hay una balanza que se llama: “FRUTOS”, es decir que por nuestros frutos nos conocerán, si tu dices tener una relación personal muy buena con Dios, pero tus FRUTOS (ósea tu exterior o tu testimonio) no lo demuestran, entonces solo estas quedando en las palabras.
Es fácil andar pregonando que nuestra relación personal con Dios es buena, pero mas allá de hablar y hablar, Dios demanda frutos. Si yo digo tener una buena relación personal con Dios, por ende mis frutos dará muestra de ello y toda mi vida girara alrededor de tratar de agradar a Dios.
No voy a juzgarte por como estas viviendo, pero si tienes que entender que debes prestar mas atención a Dios, tratarlo de agradar y de servir. No te puedes pasar la vida diciendo que TODO esta bien cuando tu sabes muy bien en el interior que las cosas no están tan bien como tu piensas.
Nunca nos podremos engañar a nosotros mismos, cada uno de nosotros sabemos como esta nuestra relación con Dios y cada uno sabemos que cosas están impidiendo que caminemos como Dios quiere que caminemos.
Es hora que te levantes en el Nombre del Señor y que comiences a vivir con un objetivo fijo, ese objetivo de agradar a Dios, quizá tu seas una persona que se preocupa por quedar bien con tus amigos o conocidos, pero pocas veces te preocupas por quedar bien con Dios.
Quizá tu tratas por todas las manera posibles de agradar a las personas que amas, pero no demuestras el mismo interés por agradar a Dios que el que demuestras por agradar a tus seres queridos. Momento, es hora de reflexionar sobre la importancia de Dios en mi vida, sobre la importancia que tiene para mi el hecho de agradar a Dios y mantener una relación excelente con El.
Tus errores no te van alejar de Dios si tu no lo permites, puesto que Dios siempre esta dispuesto a perdonarte y levantarte para luchas cada día con mas fuerzas.
¿Tienes algún área en tu vida que te afecta espiritualmente?, ¿Qué estas haciendo para vencerla?
¿Cuánto tiempo en el día le dedicas al Señor?
¿Cuándo fue la última vez que te gozaste alabando al Señor?
¿Cuándo fue la última vez que le hablaste a alguien de Cristo?
¿Cuándo fue la última vez que leíste un libro completo de la Biblia y te edificaste?
¿Cuándo fue la última vez que serviste con mucho gozo?
¿En tus decisiones tomas en cuenta Dios?
¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de la presencia de Dios?
¿Cuándo fue la última vez que conversaste con Dios?
CONCLUSIÓN:
Se tu mismo tu propio juez, y has una reflexión sobre ¿Qué te esta pasando?, y no solo quedar en la reflexión sino que mas allá de eso debes levantarte y dejar de estar acomodado a la vida que llevas, pues la voluntad de Dios es que tu tengas una verdadera comunión con El, pues para eso te ha llamado.
Es hora de tratar de agradar a Dios y las demás cosas vendrán por añadidura:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” San Mateo 6:33
Lastimosamente hay muchos que van descuidando su relación personal con Dios, esta clase de personas van poco a poco olvidándose de su verdadera meta que es: “agradar a Dios”, y comienzan a ver tantas situaciones que en lugar de hacerlos crecer espiritualmente les impide ver resultados, pues están tan afanados en ver errores entre los que le rodean, que tratar de vivir una vida agradable a Dios.
Es triste ver tantas personas que son servidores o un día fueron grandes servidores y ahora viven criticando a medio mundo y olvidándose de Dios.
CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA QUE ESTA DESCUIDANDO SU RELACIÓN PERSONAL CON DIOS.
Su Carácter comienza a variar: quizá era una persona muy amable y servicial, pero sin darse cuenta fue descuidando su relación personal con Dios y su carácter poco a poco comenzó a ser el mismo que era antes. Su rostro comienza a cambiar nuevamente y a denotar una falta de paz interior que solo Jesús da.
Las Criticas comienza a aparecer: Cualquier cosa por mínima que sea le parece mal, para el pareciera que todos hacen las cosas mal y que no son dignos de estar en los puestos que están. Critica desde las personas que están en la entrada de la congregación, pasando por las alabanzas y terminando por el mensaje que se dio. Definitivamente su relación personal con Dios esta descuidada.
Su vocabulario comienza a cambiar: Si las palabras de ofensa se habían extinguido, con la falta de búsqueda del Señor comenzaron nuevamente a salir aquellas palabras que en nuestra cultura son denominadas malas. Su vocabulario no es ya el de un hijo de Dios sino mas parece el vocabulario de una persona que jamás a conocido de Dios.
En la mayoría de casos dejan de servir, su mismo distanciamiento con Dios los hace valorar poco el hecho de servirle a aquel que dio todo por nosotros.
Tienden a poner otras cosas antes que a Dios: Si su primer lugar antes lo ocupaba Dios, ahora le da prioridad a otras cosas.
¿CÓMO ESTA MI RELACIÓN PERSONAL CON DIOS?
Es fácil juzgar, pero también es difícil puesto que nadie conoce tu interior, solamente Dios, en pocas palabras nadie puede asegurar como esta tu relación con Dios pues nadie puede ver lo que hay en tu corazón. Pero también hay una balanza que se llama: “FRUTOS”, es decir que por nuestros frutos nos conocerán, si tu dices tener una relación personal muy buena con Dios, pero tus FRUTOS (ósea tu exterior o tu testimonio) no lo demuestran, entonces solo estas quedando en las palabras.
Es fácil andar pregonando que nuestra relación personal con Dios es buena, pero mas allá de hablar y hablar, Dios demanda frutos. Si yo digo tener una buena relación personal con Dios, por ende mis frutos dará muestra de ello y toda mi vida girara alrededor de tratar de agradar a Dios.
No voy a juzgarte por como estas viviendo, pero si tienes que entender que debes prestar mas atención a Dios, tratarlo de agradar y de servir. No te puedes pasar la vida diciendo que TODO esta bien cuando tu sabes muy bien en el interior que las cosas no están tan bien como tu piensas.
Nunca nos podremos engañar a nosotros mismos, cada uno de nosotros sabemos como esta nuestra relación con Dios y cada uno sabemos que cosas están impidiendo que caminemos como Dios quiere que caminemos.
Es hora que te levantes en el Nombre del Señor y que comiences a vivir con un objetivo fijo, ese objetivo de agradar a Dios, quizá tu seas una persona que se preocupa por quedar bien con tus amigos o conocidos, pero pocas veces te preocupas por quedar bien con Dios.
Quizá tu tratas por todas las manera posibles de agradar a las personas que amas, pero no demuestras el mismo interés por agradar a Dios que el que demuestras por agradar a tus seres queridos. Momento, es hora de reflexionar sobre la importancia de Dios en mi vida, sobre la importancia que tiene para mi el hecho de agradar a Dios y mantener una relación excelente con El.
Tus errores no te van alejar de Dios si tu no lo permites, puesto que Dios siempre esta dispuesto a perdonarte y levantarte para luchas cada día con mas fuerzas.
¿Tienes algún área en tu vida que te afecta espiritualmente?, ¿Qué estas haciendo para vencerla?
¿Cuánto tiempo en el día le dedicas al Señor?
¿Cuándo fue la última vez que te gozaste alabando al Señor?
¿Cuándo fue la última vez que le hablaste a alguien de Cristo?
¿Cuándo fue la última vez que leíste un libro completo de la Biblia y te edificaste?
¿Cuándo fue la última vez que serviste con mucho gozo?
¿En tus decisiones tomas en cuenta Dios?
¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de la presencia de Dios?
¿Cuándo fue la última vez que conversaste con Dios?
CONCLUSIÓN:
Se tu mismo tu propio juez, y has una reflexión sobre ¿Qué te esta pasando?, y no solo quedar en la reflexión sino que mas allá de eso debes levantarte y dejar de estar acomodado a la vida que llevas, pues la voluntad de Dios es que tu tengas una verdadera comunión con El, pues para eso te ha llamado.
Es hora de tratar de agradar a Dios y las demás cosas vendrán por añadidura:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” San Mateo 6:33
viernes, 21 de mayo de 2010
SUPERANDO EL PASADO”.
TEXTO: 2 CORINTIOS 5: 17
Es común encontrar siervos de Dios que no pueden olvidar su pasado y no pueden ver la bendición en el presente porque todavía viven pensando en las derrotas que en el pasado tuvieron.
Todos tenemos un pasado que a lo mejor no es algo del cual nos podamos jactar, muchas veces hasta vergonzoso al recordarnos en el pecado que andábamos. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres por Jesús, pues el pago la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas.
Lastimosamente no todos entendemos que las derrotas del pasado no tendrían que perjudicar nuestro presente, en pocas palabras nosotros no tendríamos que andar recordando nuestras derrotas y malos episodios que pasamos, sino es para Glorificar a Dios de donde nos a liberado, pero si es para entristecerte y perjudicar tu vida espiritual actual, ¿Para andar recordando el pasado?.
Es por esa razón que deseo con todo mi corazón que cada uno de los que lean o oigan este tema, entiendan lo importante que es ser libre de los pensamientos del pasado que quieren destruir tu vida espiritual presente.
EL PASADO ES EL PASADO.
Hay decisiones que tomamos en el pasado que posiblemente estén perjudicando nuestro presente y es obvio que nuestras decisiones tendrán consecuencias, las cuales con la ayuda de Dios tenemos que vencer. Pero ¿Qué pasa cuando las situaciones que vivimos en el pasado, están destruyendo nuestro presente?, me refiero a que hay muchas personas que lejos de olvidar el pasado, viven recordándolo, como que no pudieran desprenderse de El, y dichos pensamientos están afectando su vida en el presente.
La realidad es que Dios no es participe de andarte recordando el pasado, de hecho no me imagino a Dios sacándote en cara los errores que cometiste en el pasado. En lugar de eso yo conozco a un Dios que te perdona por completo y que olvida los pecados que un día cometiste o los errores que un día tuviste, pero que ahora ya arrepentido, no tendrías que recordar.
RECORDANDO TU PASADO.
Hay una variedad de pensamientos que te hacen recordar tu pasado y entre ellos tenemos:
Aquella mala decisión que tomaste y que hasta ahora no te perdonas por haberte equivocado, lastimosamente es normal ver a personas que todavía se pasan lamentado de no haber tomado la decisión correcta en determinado momento, ya sea para su vida sentimental, su vida académica o su vida espiritual. No puedes pasarte la vida llorando y culpándote de tus decisiones, la voluntad de Dios no es que te martirices por no haber hecho lo correcto en el momento propicio. La verdad es que la mayoría de nosotros hemos tomados mas de alguna mala decisión en el pasado, pero no es razón para culparnos y con esto no poder vivir en paz con nosotros mismos por no haber hecho lo correcto. Definitivamente me imagino que las consecuencias de esas malas decisiones ya las hemos tenido que afrontar y a lo mejor hasta la vencimos ya, pero es triste ver a muchas personas que después de salir adelante de sus malas decisiones, todavía pasan entristeciéndose, diciéndose ellos mismo: ¿Qué hubiera pasado si hubiera tomado esta o aquella decisión?. Todo lo que Dios permite que nos suceda es para bien de nosotros y nunca para mal, recuerda algo muy pero muy importante: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).
La vida de pecado que un día llevaste, hay personas que creen que han sido demasiado malas y que por eso no conciben la idea de que Dios los ha perdonado del todo. Nosotros los humanos categorizamos el pecado, pensamos que una mentirita no es un pecado muy grave, por otro lado creemos que drogarse, hacer daño físico a otras personas, entre otros, si son pecados demasiado graves y que son difíciles de perdonar. Entonces al categorizar pecados, hay personas que no creen que su pecado tenga un perdón tan acelerado y por esa razón no pueden mantener una constancia espiritual, pues los mismos pensamientos de “falta de perdón” en este caso de si mismo, no le permite desarrollarse en su vida espiritual. Lo que necesitamos entender es que nuestra mente finita nunca lograra entender a totalidad el amor incomparable de Dios, lo que para nosotros es imposible de perdonar, para Dios es tan sencillo como una simple confesión de perdón de corazón. Cuando nosotros entendemos que Dios nos perdona completamente de nuestros pecados, es ahí en donde comenzamos a ver la vida de diferente forma y con un profundo agradecimiento a aquel que sin merecerlo murió por mis pecados.
Los fracasos sentimentales, mas que todo entre los jóvenes, es difícil sacarle de la mente a una chica la decepción que se acaba de llevar en un noviazgo, o es difícil hacerle entender al chico que la chica que el pensaba que seria su esposa no lo es porque Dios no lo quería así, definitivamente una de las áreas mas difíciles de olvidar entre los jóvenes son sus decepciones sentimentales, muchos todavía después de varios años siguen pensando que volverán con “el amor de su vida” o que se dará otra oportunidad. Lo triste de todo esto es que un buen porcentaje de jóvenes que fracasaron sentimentalmente en el pasado ya no le dan entrada al amor, es decir que el mismo pensamiento de fracaso del pasado, no le permite entender que en el presente a lo mejor Dios quiere bendecir su vida. Hay jóvenes que los mismos pensamientos de fracaso del pasado hacen que pasen solo melancólicos, sin ánimos y pensando solo en derrota, cuando realmente Dios te ha llamado a ser un vencedor frente a cualquier circunstancia, Dios quiere que te levantes y entiendas de que los errores del pasado son una experiencia que te ayuda a crecer espiritualmente y de la cual sacaras los bueno para ayudar a otros a no cometer el mismo error. Si lo vez desde ese punto de vista te aseguro que ningún pensamiento de derrota podrá influir en tu animo, sino que al contrario tu animaras a otros a que no se dejen vencer por los pensamientos negativos que el enemigo quiera lanzar a tu mente.
Varias situaciones mas, posiblemente en el pasado recibiste rechazo de tus padres o de tus familiares y eso no te permite ser feliz en el presente, también pueda ser el caso de fuiste agredido físicamente de niño y eso ha afectado tu vida hasta el día de hoy y es algo de tu pasado que no puede olvidar, o a lo mejor alguna decisión o acción tuya daño a otra persona y hasta ahora no has podido perdonarte por haber causado daño a esa persona. La verdad es que hay una infinidad de pensamientos que a lo mejor están atacándote para no permitirte ser feliz en el presente, pero en medio de toda situación que te agobie tienes que tener la convicción firme de que Dios esta contigo y si El esta contigo, ¿Quién contra ti?, además el ya pago la deuda por ti y si Dios esta en tu vida eres libre, pues donde esta el Espíritu de Dios ahí hay libertad.
HAY VARIOS PERSONAJES BÍBLICOS QUE TUVIERON UN MAL PASADO.
Hay varios personajes bíblicos que al igual que tu tuvieron situaciones difíciles en su pasado pero que en el futuro pudieron salir adelante y fueron muy usados por Dios a tal punto que sus nombres quedaron plasmados en la Santa Palabra, entre ellos:
Un Moisés que después de matar a un egipcio tuvo que irse al desierto y pasar 40 años de proceso de Dios en su vida para poder ser usado para liberar al pueblo de Israel, y después de ser un hombre impulsivo(matando al egipcio) llego a ser el hombre mas manso sobre la faz de la Tierra (Números 12:3).
Un Jacob que después de ser un Usurpador, engañando por toda su vida aun hasta su propia familia, tuvo que pasar también por el proceso de Dios en su vida a tal punto que Dios cambio su nombre de Usurpador a Israel. (Génesis 32:28).
Un David que después de ser un adultero y asesino, también tuvo que pasar por el proceso de Dios en su vida y olvidar su pasado para luego llegar a ser un hombre conforme al corazón de Dios(Hechos 13:22).
Un Pablo anteriormente llamado Saulo de Tarso que perseguía a los Cristianos para matarlos y después de tener un encuentro genuino con Jesús su vida no volvió a ser la misma, a tal punto de que hoy en día podemos leer algunas de las cartas que escribió y que hoy se encuentras en las Sagradas Escrituras. (Efesios 4:1).
SUPERANDO EL PASADO.
Tu mal pasado no tiene que influir en tu animo hoy en día, Dios puede hacer de ti una persona muy usada, si tan solo logras vencer los pensamientos del pasado que quiere detener tu caminar. Los hombres del ayer también pasaron por situaciones difíciles igual que tu, igual que yo, pero la victoria la consiguieron en no detenerse, sino que luchar por salir adelante y agradar a Dios, la pregunta es: ¿Qué harás para superar tu mal pasado?, pues acá te doy algunos consejos que puedes seguir para superar tu pasado:
1. Mantén una comunión continua con Dios, eso te ayudara a mantenerte firme y fortalecido en el Señor y mientras mas te acerques a El, mas aprenderás de El y eso te ayudara a comprender que El hace libre de toda atadura del pasado.
2. Protege tu mente de pensamientos negativos, una de las áreas mas vulnerables y en donde el enemigo manda mas ataques para tu vida es la mente, depende de cada uno de nosotros mantener una mente saludable, ¿Cómo?, simple siguiendo exactamente lo que dice Filipenses 4: 8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
3. Abriendo cada una de las puertas de tu corazón, tu mente y todo tu ser al Señor, para que el entre y examine cada una de las áreas de tu vida, para que pueda renovarte por completo, pero es necesario que le permitas entrar a tu vida, en pocas palabras, rendir tu voluntad al Señor. Mientras tu no rindas tu voluntad al Señor seguirás luchando con los pensamientos negativos del pasado, pero cuando tu te rindes y le permites a El actuar, entonces El comienza una obra maravillosa y renovación en tu vida.
Conclusión:
Dios no quiere que sigas luchando con tu pasado, Dios ya te perdono y te hizo una nueva criatura, es hora de tomar para ti esas palabras y vivirlas, no importa lo que te sucedió en el pasado recuerda algo:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8: 28
Autor: Enrique Monterroza
Es común encontrar siervos de Dios que no pueden olvidar su pasado y no pueden ver la bendición en el presente porque todavía viven pensando en las derrotas que en el pasado tuvieron.
Todos tenemos un pasado que a lo mejor no es algo del cual nos podamos jactar, muchas veces hasta vergonzoso al recordarnos en el pecado que andábamos. La Biblia dice que antes andábamos conforme a las corrientes de este mundo, pero la verdad del presente es que somos libres por Jesús, pues el pago la deuda de nuestro pecado y nos ha hecho nuevas criaturas.
Lastimosamente no todos entendemos que las derrotas del pasado no tendrían que perjudicar nuestro presente, en pocas palabras nosotros no tendríamos que andar recordando nuestras derrotas y malos episodios que pasamos, sino es para Glorificar a Dios de donde nos a liberado, pero si es para entristecerte y perjudicar tu vida espiritual actual, ¿Para andar recordando el pasado?.
Es por esa razón que deseo con todo mi corazón que cada uno de los que lean o oigan este tema, entiendan lo importante que es ser libre de los pensamientos del pasado que quieren destruir tu vida espiritual presente.
EL PASADO ES EL PASADO.
Hay decisiones que tomamos en el pasado que posiblemente estén perjudicando nuestro presente y es obvio que nuestras decisiones tendrán consecuencias, las cuales con la ayuda de Dios tenemos que vencer. Pero ¿Qué pasa cuando las situaciones que vivimos en el pasado, están destruyendo nuestro presente?, me refiero a que hay muchas personas que lejos de olvidar el pasado, viven recordándolo, como que no pudieran desprenderse de El, y dichos pensamientos están afectando su vida en el presente.
La realidad es que Dios no es participe de andarte recordando el pasado, de hecho no me imagino a Dios sacándote en cara los errores que cometiste en el pasado. En lugar de eso yo conozco a un Dios que te perdona por completo y que olvida los pecados que un día cometiste o los errores que un día tuviste, pero que ahora ya arrepentido, no tendrías que recordar.
RECORDANDO TU PASADO.
Hay una variedad de pensamientos que te hacen recordar tu pasado y entre ellos tenemos:
Aquella mala decisión que tomaste y que hasta ahora no te perdonas por haberte equivocado, lastimosamente es normal ver a personas que todavía se pasan lamentado de no haber tomado la decisión correcta en determinado momento, ya sea para su vida sentimental, su vida académica o su vida espiritual. No puedes pasarte la vida llorando y culpándote de tus decisiones, la voluntad de Dios no es que te martirices por no haber hecho lo correcto en el momento propicio. La verdad es que la mayoría de nosotros hemos tomados mas de alguna mala decisión en el pasado, pero no es razón para culparnos y con esto no poder vivir en paz con nosotros mismos por no haber hecho lo correcto. Definitivamente me imagino que las consecuencias de esas malas decisiones ya las hemos tenido que afrontar y a lo mejor hasta la vencimos ya, pero es triste ver a muchas personas que después de salir adelante de sus malas decisiones, todavía pasan entristeciéndose, diciéndose ellos mismo: ¿Qué hubiera pasado si hubiera tomado esta o aquella decisión?. Todo lo que Dios permite que nos suceda es para bien de nosotros y nunca para mal, recuerda algo muy pero muy importante: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).
La vida de pecado que un día llevaste, hay personas que creen que han sido demasiado malas y que por eso no conciben la idea de que Dios los ha perdonado del todo. Nosotros los humanos categorizamos el pecado, pensamos que una mentirita no es un pecado muy grave, por otro lado creemos que drogarse, hacer daño físico a otras personas, entre otros, si son pecados demasiado graves y que son difíciles de perdonar. Entonces al categorizar pecados, hay personas que no creen que su pecado tenga un perdón tan acelerado y por esa razón no pueden mantener una constancia espiritual, pues los mismos pensamientos de “falta de perdón” en este caso de si mismo, no le permite desarrollarse en su vida espiritual. Lo que necesitamos entender es que nuestra mente finita nunca lograra entender a totalidad el amor incomparable de Dios, lo que para nosotros es imposible de perdonar, para Dios es tan sencillo como una simple confesión de perdón de corazón. Cuando nosotros entendemos que Dios nos perdona completamente de nuestros pecados, es ahí en donde comenzamos a ver la vida de diferente forma y con un profundo agradecimiento a aquel que sin merecerlo murió por mis pecados.
Los fracasos sentimentales, mas que todo entre los jóvenes, es difícil sacarle de la mente a una chica la decepción que se acaba de llevar en un noviazgo, o es difícil hacerle entender al chico que la chica que el pensaba que seria su esposa no lo es porque Dios no lo quería así, definitivamente una de las áreas mas difíciles de olvidar entre los jóvenes son sus decepciones sentimentales, muchos todavía después de varios años siguen pensando que volverán con “el amor de su vida” o que se dará otra oportunidad. Lo triste de todo esto es que un buen porcentaje de jóvenes que fracasaron sentimentalmente en el pasado ya no le dan entrada al amor, es decir que el mismo pensamiento de fracaso del pasado, no le permite entender que en el presente a lo mejor Dios quiere bendecir su vida. Hay jóvenes que los mismos pensamientos de fracaso del pasado hacen que pasen solo melancólicos, sin ánimos y pensando solo en derrota, cuando realmente Dios te ha llamado a ser un vencedor frente a cualquier circunstancia, Dios quiere que te levantes y entiendas de que los errores del pasado son una experiencia que te ayuda a crecer espiritualmente y de la cual sacaras los bueno para ayudar a otros a no cometer el mismo error. Si lo vez desde ese punto de vista te aseguro que ningún pensamiento de derrota podrá influir en tu animo, sino que al contrario tu animaras a otros a que no se dejen vencer por los pensamientos negativos que el enemigo quiera lanzar a tu mente.
Varias situaciones mas, posiblemente en el pasado recibiste rechazo de tus padres o de tus familiares y eso no te permite ser feliz en el presente, también pueda ser el caso de fuiste agredido físicamente de niño y eso ha afectado tu vida hasta el día de hoy y es algo de tu pasado que no puede olvidar, o a lo mejor alguna decisión o acción tuya daño a otra persona y hasta ahora no has podido perdonarte por haber causado daño a esa persona. La verdad es que hay una infinidad de pensamientos que a lo mejor están atacándote para no permitirte ser feliz en el presente, pero en medio de toda situación que te agobie tienes que tener la convicción firme de que Dios esta contigo y si El esta contigo, ¿Quién contra ti?, además el ya pago la deuda por ti y si Dios esta en tu vida eres libre, pues donde esta el Espíritu de Dios ahí hay libertad.
HAY VARIOS PERSONAJES BÍBLICOS QUE TUVIERON UN MAL PASADO.
Hay varios personajes bíblicos que al igual que tu tuvieron situaciones difíciles en su pasado pero que en el futuro pudieron salir adelante y fueron muy usados por Dios a tal punto que sus nombres quedaron plasmados en la Santa Palabra, entre ellos:
Un Moisés que después de matar a un egipcio tuvo que irse al desierto y pasar 40 años de proceso de Dios en su vida para poder ser usado para liberar al pueblo de Israel, y después de ser un hombre impulsivo(matando al egipcio) llego a ser el hombre mas manso sobre la faz de la Tierra (Números 12:3).
Un Jacob que después de ser un Usurpador, engañando por toda su vida aun hasta su propia familia, tuvo que pasar también por el proceso de Dios en su vida a tal punto que Dios cambio su nombre de Usurpador a Israel. (Génesis 32:28).
Un David que después de ser un adultero y asesino, también tuvo que pasar por el proceso de Dios en su vida y olvidar su pasado para luego llegar a ser un hombre conforme al corazón de Dios(Hechos 13:22).
Un Pablo anteriormente llamado Saulo de Tarso que perseguía a los Cristianos para matarlos y después de tener un encuentro genuino con Jesús su vida no volvió a ser la misma, a tal punto de que hoy en día podemos leer algunas de las cartas que escribió y que hoy se encuentras en las Sagradas Escrituras. (Efesios 4:1).
SUPERANDO EL PASADO.
Tu mal pasado no tiene que influir en tu animo hoy en día, Dios puede hacer de ti una persona muy usada, si tan solo logras vencer los pensamientos del pasado que quiere detener tu caminar. Los hombres del ayer también pasaron por situaciones difíciles igual que tu, igual que yo, pero la victoria la consiguieron en no detenerse, sino que luchar por salir adelante y agradar a Dios, la pregunta es: ¿Qué harás para superar tu mal pasado?, pues acá te doy algunos consejos que puedes seguir para superar tu pasado:
1. Mantén una comunión continua con Dios, eso te ayudara a mantenerte firme y fortalecido en el Señor y mientras mas te acerques a El, mas aprenderás de El y eso te ayudara a comprender que El hace libre de toda atadura del pasado.
2. Protege tu mente de pensamientos negativos, una de las áreas mas vulnerables y en donde el enemigo manda mas ataques para tu vida es la mente, depende de cada uno de nosotros mantener una mente saludable, ¿Cómo?, simple siguiendo exactamente lo que dice Filipenses 4: 8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
3. Abriendo cada una de las puertas de tu corazón, tu mente y todo tu ser al Señor, para que el entre y examine cada una de las áreas de tu vida, para que pueda renovarte por completo, pero es necesario que le permitas entrar a tu vida, en pocas palabras, rendir tu voluntad al Señor. Mientras tu no rindas tu voluntad al Señor seguirás luchando con los pensamientos negativos del pasado, pero cuando tu te rindes y le permites a El actuar, entonces El comienza una obra maravillosa y renovación en tu vida.
Conclusión:
Dios no quiere que sigas luchando con tu pasado, Dios ya te perdono y te hizo una nueva criatura, es hora de tomar para ti esas palabras y vivirlas, no importa lo que te sucedió en el pasado recuerda algo:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8: 28
Autor: Enrique Monterroza
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
ZAUDITH ALABA AL SEÑOR
LINEY CASTRO PEÑA-HERMANA DE ZAUDITH DA GRACIAS A DIOS.
LAURA Y LUIS GUILLERMO GALEZZO SOBRINOS DE ZAUDITH TAMBIEN LE DAN LA GLORIA A DIOS
ELIECER NUÑEZ-CILIA PEÑA, TIOS DE ZAUDITH ALABANDO AL DIOS ALTISIMO
PEDRO NELPEÑA DORMELINA CABRALES LINEY PEÑA CABRALES ALFONSO CASTRO PEÑA ADRIANA ALZATE
UNIDOS EN UN MISMO SENTIR-CLAMANDO Y PROCLAMANDO
VECINOS-FAMILIA
SEGUNDA VIGILIA
FAMILIA BENDECIDA
PRIMERA VIGILIA
ZAUDITH CASTRO PEÑA
Seguidores
Archivo del blog
Datos personales
- SOMOS FAMILIAS BENDECIDAS
- ROSIRIS PEÑA CABRALES, UNA MADRE AFLIGIDA, CONVOCA A FAMILIARES AMIGOS Y VECINOS DE SU HIJA ZAUDITH CASTRO PEÑA UNA JOVEN DE 26 AÑOS A QUIEN LE FUERA DIAGNOSTICADO UN CARCINOMA DUCTAL POBREMENTE DIFERENCIADO DE TIPO NO ESPECIAL CON UN GRAVE PRONOSTICO, A SERVICIOS DE VIGILIAS Y ORACIONES INICIALMENTE EN SU RESIDENCIA, POSTERIORMENTE EN VARIAS RESIDENCIAS DE FAMILIARES Y VECINOS, SINTIENDO UN TREMENDO GOZO AL VER LAS MANIFESTACIONES DE SOLIDARIDAD, AMISTAD Y APRECIO GLORIFICANDOSE ASI EL NOMBRE DEL SEÑOR. GRACIAS DIOS. BENDICELOS A TODOS!
ZAUDITH CASTRO EN SU PRIMERA OPERACION
ROSIRIS PEÑA CABRALES-MADRE DE ZAUDITH
HERMANA BLANCA TORRES
Madre espiritual de Zaudith Castro Peña-Una gran guerrera
FAMILIA UNIDA
Clamor unificado
ZAUDITH
Alabando al Señor-Confiando solo en El
ABUELITOS, CUÑADOS, TIOS, PRIMOS-VECINOS
Todos unidos en un mismo sentir