SILENCIO E INDIFERENCIA SIMBOLOS DE AGRESION

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SILENCIO E INDIFERENCIA GENERADORES DE VIOLENCIA

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martes, 13 de abril de 2010

DURA ES LA PALABRA DE DIOS JUAN 6:60

“Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” Juan 6:60

Esta declaración de “los muchos”, es una viva radiografía del corazón del hombre natural que no desea ser descubierto en su pecado e indigencia espiritual.

El Señor Jesús venía de alimentar a multitudes en un hecho extraordinario. Miles de personas buscaban a Cristo esperando la multiplicación de alimentos y las bendiciones de Dios, mas cuando los labios potentes del Salvador se abrieron entregando su categórica y absoluta Palabra, las mismas muchedumbres que estaban dispuestas a hacerle rey, lo abandonaron y ya no anduvieron mas con él.

Esta ola de deserción, atrajo inclusive a los mas cercanos, quienes expresaron aquella clásica frase que leemos arriba. No obstante, El Señor les responde:

“¿Queréis acaso iros también vosotros?”
(Juan 6:67)

Pero, ¿Qué fue lo que tanto ofendió a las multitudes? ¿Cual fue la Palabra que tanto decepcionó a la muchedumbre que se gozaba en las bendiciones del Señor?

La Biblia es clara en precisar cual fue la Palabra que caló a esta turba de hombres y mujeres que estaban dispuestos a gozarse en el Señor, pero a huir de su Palabra:

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” Juan 6:65-66

Como leemos, descubrimos aquella palabra que anula los esfuerzos humanos y la vanagloria del hombre. Es esa declaración del Eterno, que expresa que todo se realiza exclusivamente a través de su soberana decisión. No hay algo que ofenda mas nuestro orgullo pecaminoso, que la soberanía de Dios.

Los hombres pueden aceptar al Dios misericordioso, benevolente, que alimenta, que da vida y que levanta al paralítico, mas una cosa no aceptan del El: Su soberanía.

Amados, meditemos en esta semana acerca de este tema que tanto hace falta en medio de nuestras iglesias. Nuestro Cristo es Rey y hace lo que El quiere y nosotros sus siervos que debemos obedecer.

Por Carlos Pereyra, desde Argentina

“Dura es la palabra de Dios, quien la puede oír y soportar”, decían los que escuchaban a Jesús.

En la historia de la humanidad se ha podido y aún se puede apreciar como la mano de Dios obra con poder en su pueblo, cada vez que éste se apartaba de sus caminos, llevado por la codicia del mundo que lo seducía con sus esplendores. Pero Dios siempre estuvo atento para hacer reflexionar a su pueblo y que se volviesen a El.

Como un pecado de idolatría es la desobediencia, Dios prefiere obediencia a sus mandamientos, que muchas oraciones y alabanzas y aún sacrificios. Dios como nuestro padre nos exige que obedezcamos y hagamos su voluntad.

Nuestro Padre celestial por medio del Espíritu Santo, primero por la Ley, luego los profetas, después el testimonio de Jesús y por último el de los apóstoles, nos dejaron un cúmulo de enseñanzas y mandamientos, en lo que en conjunto llamamos La Biblia, o Palabra de Dios y es esta Palabra que tiene usted hermano y hermana, refleja en sus páginas la Voluntad de Dios para con su pueblo, expresado en leyes, costumbres y mandamientos del AT y confirmadas o mejoradas en el NT. Esto es para hoy hermanos, porque la Palabra no ha cambiado y Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos; y es un continuo llamado de parte de Dios a su pueblo, a sus hijos y a usted que lee para que obedezcan sus preceptos y tengan vida por medio de la fe en Cristo Jesús.

No crean que se trata de volver al espíritu de la Ley, NO. La salvación de vuestra alma es por fe en Jesucristo, puedes cumplir toda la Ley pero sino crees en Jesús no eres salvo, sólo serás una buena persona. Pero si tu tienes fe en Jesús y no cumples sus mandamientos, serás un mal cristiano y que no le alcanzará su fé para salvarse. Aunque es correcto decir, que todo aquel que tiene fe en Jesús y lo acepta como salvador, su espíritu es renovado en uno igual al de Jesús y tendrá deseo y hambre por cumplir los mandamientos y hacer toda la voluntad de Dios, su nuevo espíritu, su amor por el Padre lo hará buscar la voluntad de Dios en cada acto de su vida.

La Palabra de Dios fue escrita para los hijos de Dios, no fue escrita para el mundo; éste tiene sus propias reglas y es el libertinaje y la perdición. Los Hijos de Dios tienen la libertad y la salvación. Sabemos que hay dos ciudadanías, la tierra y el cielo.

La tierra, comúnmente llamado mundo tiene su dios que es el diablo y sus príncipes o demonios que son los ángeles caídos, ellos gobiernan la tierra o mundo y tienen a la mayor parte de las criaturas bajo su dominio y estarán aquí hasta la venida de Cristo.

El cielo es ciudadanía del cristiano, pero que vive en la tierra por un tiempo. Su Dios es el creador de todo y bajo su dominio esta, aunque viva en el mundo, él no es como el mundo se diferencia no solo en su fe, sino también en su forma de vida, en su hablar y su comportamiento es totalmente distinto al mundano y es por ello que su paso en la tierra es el de un extranjero, este no es su lugar. El diablo entonces trata de lograr que los cristianos desobedezcan la voluntad de Dios y para tratar de lograr su objetivo muestra lo fácil del mundo, sexo, droga, embriaguez, fumar, lujuria, robos, vestimentas y costumbres y por sobre todo mentira [hazlo total Dios no ve] que son tentadoras pero que conducen a la muerte.

Si vemos en la historia del pueblo de Dios, los llamados, elegidos y escogidos por Dios, vamos a encontrar que la fidelidad que tenían se iba en la búsqueda de agregar a su adoración la idolatría encubierta o las costumbres tanto en la vida o vestimentas o gustos y eso provocaba el apartamiento de Dios, porque su pueblo adulteraba con el mundo y así estaban un tiempo largo, hasta terminar esclavos del mundo y de lo que ellos mismo habían tomado para “mejorar” su adoración. Es bueno notar que el pueblo de Dios no se olvidaba de Dios, sino que lo honraba, alababa y hacía sacrificios, pero no se daba cuenta que el diablo había puesto “sus cositas”en sus vidas y en sus cultos y esto provocaba que Dios no los oyera.

Cuando ya el estado de su pueblo era desesperante Dios por su gran misericordia, levantaba un hombre de lo mas humilde de su pueblo que ya había escogido mucho antes, y ese hombre luego de la preparación que Dios le daba, iba al pueblo de Dios y les hablaba lo que El decía que dijese.

Cuando aparecía un hombre enviado a comunicar lo que Dios quería a su pueblo; éste se tapaba los oídos, eran palabras duras, claras, sin concesiones. Anunciaban la voluntad de Dios, anunciaban juicios por el pecado y llamaban al arrepentimiento. Dios les hablaba y les mostraba su amor, que estaba dispuesto a perdonarlos si se convertían a El.

Muchos hombres de Dios, desde Moisés, Isaías ,Natán, Elías, Samuel, Jeremías, Ezequiel, Jonás y muchos otros fueron los encargados de llevar la Palabra de Dios al pueblo en tiempos que van desde periodos de 40 años y hasta 200 años; todo dependía de cuanto se descarriaba el pueblo de Dios en sus creencias y practicas de desobediencias.

Fueron los profetas u hombres enviados por Dios, duros, preparados para recibir el rechazo de su pueblo, porque a ellos solamente fueron enviados – no se los envió al mundo- a los hijos de Dios les fue dado el arrepentimiento, a todos los llamados. Estos hombres (los profetas) recibieron de todo, cárceles, castigos, hambres, desprecios, abundancias pero su misión era decir la Palabra de Dios y la cumplían cueste los que cueste.

Luego de los profetas y de Jesús; Dios envía y prepara apóstoles de la verdad y su predica es:”arrepentíos y convertíos al Señor”, los destinados a salvación deben volverse a Dios que los llama y buscar en la Palabra de Dios y Testimonio de Jesucristo de cuál es la voluntad de Dios para sus vidas, que es individual para cada uno.

La Palabra de Dios, esta simbolizada en toda la Biblia como la ESPADA y en Apocalipsis 19:21, dice cuando habla del Juicio final:”que fueron exterminados por la espada que sale de la boca”. Por la Palabra de Dios se te juzgará ti, en cuanto si has sido obediente en hacer lo que se te pide, si las has conservado pura, sin mezcla del mundo [no haciendo nada en “escondido de Dios”como ser fumar, mentir o fingir]; no te olvides que nadie escapa del ojo de Dios, siempre mira lo que haces o dices.

Y también el mundo será juzgado por la Palabra de Dios, porque ella condena lo que ellos hacen y dicen y no perdona la hipocresía {fumo, miento, insulto etc, en casa o trabajo, pero ante el pastor o iglesia soy un santo}.

Que importante es la Palabra de Dios, que necesario es que la leamos, comprendamos y hagamos lo que dice, que seamos sinceros en nuestro entrar y salir. Dios dice:”si alguno quita algo de las palabras, Dios le quitara su parte del árbol de la vida”y si alguno le agrega correrá la misma suerte.

“Dura es esta palabra, quien la puede oír y soportar”, decían los que escuchaban a Jesús, hoy muchos dicen lo mismo y hasta pueden pensar que estoy fuera de sí. Sabes lo mismo dijeron de los profetas, de Jesús y apóstoles pero la Palabra de Dios siempre se cumplió, cuídate de tomar con liviandad lo que se te dice, examina las escrituras y verás que concuerdan.

Hemos visto, que los enviados de Dios fueron apareciendo para que el pueblo se volviere de su mal camino y que no se daban cuenta de su error. Hoy esta pasando lo mismo, hay muchas iglesias, muchas campañas, muchas congregaciones, muchos creyentes convencidos; pero escasea la Palabra de Dios, son pocos los que hacen la voluntad de Dios en su vidas.

Hay mucha adoración de labios, pero su corazón esta lejos; hay poca entrega al Señor. Cada congregación dice que tiene la verdad y en realidad sólo tiene una parte de la verdad, la otra parte la han completado con doctrinas, tradiciones y costumbre y hasta actos del mundo. Hoy falta la Palabra pura, que como una espada penetre en cada alma y la convierta de la tibieza del mundo, al fuego del cristianismo de Dios.

Hermanos y hermanas que leen, examínate a ti mismo, mira donde estas parado, límpiate del óxido del mundo y vuélvete al Dios vivo que te ama y espera; busca y haz la voluntad de Dios.

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